Conciertos

TEMPORADA BOS 16

Abono Más allá de las palabras


Palacio Euskalduna.   20:00 h.

F. Schubert: Sinfonía en Si menor, D.759, “Inacabada”
G. Mahler: La canción de la tierra

Lilli Paasikivi: mezzosoprano
Michael Weinius: tenor
Günter Neuhold

FECHAS

  • 15 de mayo de 2014       Palacio Euskalduna      20:00 h.
  • 16 de mayo de 2014       Palacio Euskalduna      20:00 h.

Conoce aquí todas las ventajas de ser abonado de la BOS

Morir para vivir

 
La cercanía de la muerte alimenta la leyenda de músicas a las que la literatura ha dotado tradicionalmente de un aura especial. Obras oscuras, terminales, que parecen alentadas por fuerzas del más allá. Las últimas sinfonías de Mahler (entre ellas La Canción de la Tierra) tienen esa aura y durante mucho tiempo lo ha tenido también la Inacabada de Schubert, dejada sin terminar por razones que nunca se han aclarado totalmente. La llamada de la muerte fue una de las primeras respuestas. Schubert terminó los dos movimientos de la sinfonía en octubre de 1822, pocas semanas antes de saberse enfermo de sífilis, de empezar a temer por su vida y de caer en una profunda depresión. Relacionaría la nueva obra con la fatal noticia, le faltarían fuerzas para retomarla y decidiría abandonarla para siempre.
 
Con el tiempo se han dado otras respuestas posibles. Sabemos que Schubert pasaba de obra en obra con gran ligereza y que entre 1818 y 1822 comenzó al menos tres sinfonías, de las cuales no llegó a terminar ninguna. Completados los dos primeros movimientos de la Inacabada, dedicó las siguientes semanas a la Fantasía Wanderer para piano y seis meses más tarde entregó el manuscrito de nuestra sinfonía inconclusa a su amigo Josef Hüttenbrenner para agradecer el Diploma de Honor que le había concedido la Sociedad Musical Estiria de Gratz. Pero Hüttenbrenner se quedó con el autógrafo y nunca en vida de Schubert se hablaría de la nueva sinfonía. En un momento dado el manuscrito pasó de las manos de Josef a las de su hermano Anselm. En 1860, transcurridos más de treinta años desde la muerte del compositor, Josef aseguró en una carta al director de orquesta Johann Herbeck que Anselm guardaba una sinfonía inacabada de Schubert capaz de situarse a la altura de la Grande y de las de Beethoven. Numerada como la Octava, salió a la luz para estrenarse en Viena en diciembre de 1865, con dirección del propio Herbeck. Entonces se completó con el final de la Tercera, pues desde el principio se trató de buscar finales posibles para la obra.
 
¿Por qué Schubert no terminó la sinfonía? ¿Dejó de interesarle? ¿No la valoraba? ¿Pesaron más otros encargos? ¿Tuvo de veras una impronta pesimista para él? ¿O es que era consciente de la calidad de la música compuesta y se veía incapaz de igualarla? Los interrogantes no terminan ahí, pues la Inacabada, precisamente por estar dotada de un aura especial, ha sido motivo de innumerables análisis. La tonalidad de si menor, muy poco frecuente en la época, la ha emparentado con la Misa en si menor de Bach y con la Sexta de Chaikovski, dos obras finales, definitivas, misteriosas, plagadas de sombras, cercanas a la muerte. Alienta la visión de quienes encuentran en la Inacabada un halo fatalista. No hay que olvidar tampoco las inclinaciones homosexuales que determinados sectores de la musicología norteamericana vieron en sus líneas, en sus armonías y en sus modulaciones. 
 
Pero vamos a quedarnos con tres certezas fundamentales: tenemos dos movimientos completos (más un Scherzo parcialmente orquestado), la autoría de Schubert está fuera de duda y la sinfonía ha demostrado con el tiempo que disfruta de plena autonomía formal y musical. Desaparecido el compositor no hay final posible a su altura, como no lo hay para El arte de la fuga de Bach o para la Turandot de Puccini. La Inacabada es serenidad, armonía, canto de inicio a fin, una obra puramente schubertiana, como acertó a ver Eduard Hanslick el mismo día del estreno. El Allegro moderato se inicia con ocho compases de música grave, sepulcral, que preludian un movimiento articulado sobre dos melodías profundamente líricas, cautivadora y estimulante la primera, consoladora y con aire de danza la segunda. Incluso los momentos de más intensidad, los clímax en fortissimo, se ven suavizados por el tratamiento aéreo de esas melodías. El apolíneo Andante con moto, en mi mayor y aún más sereno, despliega también dos temas básicos, aderezados por instantes mágicos en la cuerda y ecos lejanos de la Heroica de Beethoven. Pero a diferencia del modelo beethoveniano, cuya riqueza se hace evidente al contemplar cada sinfonía como una obra unitaria y total, los éxitos de la Inacabada, en palabras de León Plantinga, “radican en la gracia de sus partes individuales: sus melodías irresistibles, su exquisito colorido instrumental y los giros armónicos sorprendentes”. 
 
Ahora podemos pensar que Schubert, dada su proverbial humildad, se hubiese sorprendido al ver el excepcional reconocimiento póstumo de su sinfonía. No fue un compositor valorado por el gran público, sino un hombre corriente que en su breve paso por este mundo hubo de luchar de continuo con las necesidades de la vida cotidiana. Su horizonte terminaba en el presente. Mahler, igualmente incomprendido como compositor, era distinto, se sentía trascendental (“mi tiempo llegará”) y sabía que su música le sobreviviría y perduraría como fuente de modernidad. En un verso que añadió a la Oda a la Resurrección de Friedrich Kloppstock para la Segunda sinfonía escribió las palabras “¡Moriré para vivir!”, fe de compromiso con un futuro que sin duda le esperaba.
 
La música que Mahler compuso a lo largo de su vida se relaciona a través de lazos invisibles y duros como diamantes, sus sinfonías y sus lieder se entrelazan hasta llegar al gran desenlace de La Canción de la Tierra, la sinfonía que inicia la espléndida trilogía final. Son obras nacidas a la sombra de los tristes acontecimientos de 1907, que marcaron al compositor hasta sus últimos días. El primero fue su salida como director de la Ópera de Viena tras una época extremadamente convulsa. El nuevo destino sería Nueva York. El segundo fue el empeoramiento de su salud, lo que le hizo tomar conciencia de que estaba ante el principio del fin. El tercero y más trágico fue la muerte de María, la mayor de sus hijas, a los cuatro años. Fue “mucho más de lo que él podía soportar”, según su esposa Alma. 
 
Crisis existencial, descenso al abismo, sufrimiento hasta el alma. El introvertido Mahler exteriorizaría sus emociones a través de la música. En el verano de 1908, durante unas vacaciones en Toblach (actual Dobbiaco), sacó fuerzas para componer una nueva obra inspirada en unos antiguos poemas chinos recopilados en el libro La Flauta China. Sería una inmensa sinfonía de lieder, un descomunal canto al mundo y a la vida. “La tierra desaparece, el músico respira otro aire, una luz nueva brilla sobre él”, escribirá Bruno Walter. No pensaba bautizarla como la Novena, pues el número nueve (Beethoven, Schubert, Dvorák y Bruckner no lo superaron) le infundía temor y no quería desafiar al destino.
 
La Flauta China fue un regalo de su amigo Theobald Pollack. La atracción del compositor por la cultura oriental venía de atrás y de ella había nacido en buena parte su cercanía a la literatura de Friedrich Rückert, traductor y profesor de lenguas orientales en Erlangen y Berlín. Sus poemas fueron base de varios lieder mahlerianos, entre ellos los premonitorios Kindertotenlieder (Canciones de los niños muertos) de 1904. Del nuevo libro de poemas chinos Mahler escogió seis y dio a cada uno de ellos un movimiento. Transitan desde un explosivo disfrute de los placeres de la vida hasta una resignada melancolía ante lo efímero de la existencia humana. Vida y muerte, dualidad de tentación y nostalgia, la esencia emocional de la sinfonía se ve enriquecida por una atmósfera exótica que nace de determinados coloridos orquestales y del uso de la escala pentatónica.
 
El primer poema, de Li-Tai-Po, es una Canción báquica por la miseria de la tierra: el vino como principio de consolación. El segundo, El solitario en otoño, lleva la firma de Chang-Tsi y es el retrato de un caminante abatido por la soledad. Los siguientes dos movimientos vuelven a la pluma de Li-Tai-Po y son sendos elogios de la juventud y de la belleza. El quinto, El borracho en primavera, del mismo autor, es un nuevo canto a los poderes del vino. Considerablemente más amplia que las anteriores, la sexta canción (Der Abschied, La despedida) es una de las cimas absolutas de la estética mahleriana. Despedida del amigo, despedida del mundo, despedida de la vida. A los poemas originales de Mong-Kao-Yen y Want-Wei el propio Mahler añadió de su mano versos muy elocuentes. El resultado puede seguir un esquema de variaciones, hasta diez, desplegando melodías largas, ondulantes, estremecedoras, que frecuentemente traen citas de sinfonías del pasado (la Resurrección, la Quinta, la Sexta), como si el compositor se sintiese ante el arco de toda su vida. La Coda, sobre versos propios, es una oda a la tierra (“¡La amada Tierra florece en primavera!”) que desciende lentamente al silencio sobre las palabras finales, “Eternamente…”, con las que la música se acaba extinguiendo en un infinito pianissimo.
 
Mahler murió unos meses antes del estreno de La Canción de la Tierra, que se dio en Múnich el 20 de noviembre de 1911. El celebrante fue Bruno Walter, buen amigo del compositor y una de las primeras personas que creyeron firmemente en su obra. En cierta ocasión, ante el manuscrito de la sinfonía, Mahler le había comentado en broma: “¿Tiene usted alguna idea sobre cómo hay que dirigir esto? ¡Yo no!”. Pero sí sabemos cómo entendía Walter La Canción de la Tierra a inicios de los cincuenta, pues entonces realizó una grabación mítica que hoy es testimonio de una época en la que el tiempo de Mahler estaba empezando a llegar.
 
Asier Vallejo Ugarte
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Lilli Paasikivi, mezzosoprano
 
Lilli Paasikivi debutó junto a sir Simon Rattle y la Filarmónica de Berlín interpretando a Fricka de El anillo del nibelungo en la producción del Festival de Aix-en-Provence. Desde entonces ha cantado en el Teatro Real de la Monnaie, en la Ópera Estatal de Hamburgo y en la Ópera de Frankfurt. Entre otras apariciones operísticas, cabe destacar su debut en la Ópera Nacional de Lyon en el papel de Compositor ( Ariadna en Naxos).
 
En el repertorio de concierto de Lilli Paasikivi destacan los ciclos de canciones y sinfonías de Mahler. Entre sus actuaciones notables se encuentran La canción de la tierra junto con la Filarmónica de Los Ángeles (Esa-Pekka Salonen), el Ensemble intercontemporain (Susanna Mälkki) y la Sinfónica de Sydney (Vladimir Ashkenazy); la Sinfonía núm. 3 con la Orquesta Sinfónica de Londres (Paavo Järvi), la Filarmónica de Hamburgo (Simone Young) y la Orquesta Filarmónica de Bergen (David Zinman); así como Canciones a los niños muertos (Kindertotenlieder) acompañada por la Orquesta Sinfónica New World (Michael Tilson Thomas).
 
 
La discografía de Lilli Paasikivi incluye la Sinfonía núm. 9 de Beethoven con la Orquesta de la Gewandhaus de Leipzig (Riccardo Chailly); la Sinfonía Kullervo de Sibelius (Osmo Vänskä / BIS); la Sinfonía núm. 3 de Mahler (Benjamin Zander / Telarc); las Canciones Completas de Alma Mahler (Jorma Panula / Ondine) y la Sinfonía núm. 8 de Mahler (Valery Gergiev / LSO Live).
 
 
Michael Weinius, tenor
 
Michael Weinius, nació en Estocolmo. His musical training began as a baritone at the well-known Adolf Fredrik’s School of Music and was completed in 1995 with his examination from the University College of Opera in Stockholm. Su formación musical comenzó como barítono en la Escuela de Música Adolf Fredrik, finalizando su formación en 1995 en la Escuela Universitaria de Ópera en Estocolmo.
 
Hizo su debut profesional en 1993 como barítono, cantando Guglielmo en Cosi fan tutte. Tras el éxito en su debut se convirtió en invitado habitual en los principales teatros de ópera de Suecia, interpretando los papeles de Renato en Un ballo in Maschera, Posa en Don Carlos y Marcello en La Bohème.
 
En 2004 Michael Weinius hizo su transición de barítono a tenor, obteniendo un gran éxito en la interpretación de Laca en Jenufa, en la Norrland Opera en Suecia. Como tenor ha interpretado, entre otros títulos, Parsifal, Tosca, Cavalleria Rusticana, Die Walküre y Peter Grimes. En 2008 cantó -escrito para él- el rol del rey David en el estreno mundial de Betsabé de Sven David Sandström, ópera comisionada por The Royal Swedish Opera en Estocolmo.
 
Además de su carrea operística en los principales teatros de Europa, Michael Weinius canta regularmente en conciertos y en recitales. Ha actuado en Dinamarca, Noruega, Austria, España Gran Bretaña, Francia, Bélgica y EE.UU, con directores como Marc Soustrot, Pier Giorgino Morandi, Friedemann Layer, Gustavo Dudamel, Kent Nagano y Christoph Eschenbach.
 
Michael Weinius, ha sido ganador del Premio Gösta Winbergh (2004), Premio Birgit Nilsson (2006) y ganador en 2008 del prestigioso Concurso Internacional de Wagner Ópera de Seattle.
Mahler: La Canción de la Tierra
Decimosexto concierto de Temporada (15 y 16 de mayo de 2014)
Comenzamos nuestro decimosexto programa de la temporada 2013-2014 con la interpretación de la Sinfonía No. 7 en si menor, D. 759, [antigua No. 8] "Inacabada"de Franz Schubert. Interpretamos por primera vez la sinfonía el 6 de diciembre de 1922 bajo la dirección del Maestro Armand Marsick en la Sociedad Filarmónica de Bilbao. Desde entonces la hemos podido escuchar, en temporada de abono, en otras 21 ocasiones, siendo la última los días 15 y 16 de enero de 2004 bajo la dirección del Maestro Jan Latham-König. Para su interpretación emplearemos el material preparado por Werner Aderhold para la editorial Bärenreiter (www.baerenreiter.com).
En la segunda parte del concierto podremos escuchar La Canción de la Tierra, Una sinfonía para Tenor, Alto y Orquesta de Gustav Mahler. Hemos interpretado esta obra tan sólo en dos ocasiones dentro de nuestra temporada de abono. La primera el 8 de marzo de 1974 en el Teatro Buenos Aires bajo la dirección del Maestro Pedro Pirfano y con la participación del tenor John Mitchinson y la contralto Patricia Payne y la segunda los días 12 y 13 de mayo de 2005 en el Palacio Euskalduna bajo la dirección del Maestro Antoni Ros Marbá y con la participación del tenor Donald Litaker y la mezzosoprano Marina Pardo. Para su interpretación emplearemos la edición revisada por la Internationale Gustav Mahler Gesellschaft y publicada por Universal Edition (http://www.universaledition.com).
A continuación les recomendamos una serie de grabaciones comerciales de las obras de nuestro programa. Todas ellas pueden adquirirse en la Fnac o escucharse a través de internet siguiendo los enlaces señalados:
 
 
F. Schubert: Sinfonía No. 7 en si menor, D. 759, [antigua No. 8] "Inacabada"
Claudio Abbado – Chamber Orchestra of Europe
Release date: 19/10/2010
Label: Deutsche Grammophon
 
 
G. Mahler: La Canción de la Tierra, Una sinfonía para Tenor, Alto y Orquesta
Otto Klemperer – Fritz Wunderlich – Christa Ludwig – New Philharmonia Orchestra
Release date: 12/01/1999
Label: EMI Classics



 
Rafael Kubelik – Waldemar Kmentt – Dame Janet Baker – Symphonieorchester des Bayerischen Rundfunks
Release date: 24/09/2002

Label: Audite

 
 
 
Michael Tilson Thomas – Thomas Hampson – Stuart Skelton – San Francisco Symphony Orchestra
Release date: 09/09/2008
Label: San Francisco Symphony
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Giancarlo Guerrero, director
Joaquín Achúcarro, piano


I

AUGUSTA HOLMÈS (1847-1903)

Andromède, Poema sinfónico*

CÉSAR FRANCK (1822-1890)

Variaciones sinfónicas para piano y Orquesta.

Joaquín Achúcarro, piano

II

MODEST MUSSORGSKY (1839-1881) / MAURICE RAVEL (1875-1937)

Cuadros de una exposición.

I. Promenade – Gnomus
II. Promenade – El castillo medieval
III. Promenade – Tullerias
IV. Promenade – Bydlo
V. Baile de los polluelos dentro del cascarón
VI. Samuel Goldenberg y Schmuyle
VII. El mercado
VIII. Catacumbas (Sepulcrum Romanum)
IX. La cabaña sobre patas de gallina (o la choza de Baba-Yaga)
X. La gran puerta de Kiev

Información y entradas
Temporada 2021-2022
21 - 24 - 27 - 28 - 30
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Madama Butterfly

Lugar: Palacio Euskalduna

Giacomo Puccini

Representaciones

  • Sábado 21 de Mayo de 2022 19:00h
  • Martes 24 de Mayo de 2022 19:30h
  • Viernes 27 de Mayo de 2022 19:30h
  • Sábado 28 de Mayo de 2022 19:00h (*OB)
  • Lunes 30 de Mayo de 2022 19:30h

*OB: Opera Berri

Patrocina:

FICHA

  • Cio-Cio San: Maria Agresta*
  • Cio-Cio San BERRI: Carmen Solís
  • Pinkerton: Sergio Escobar
  • Pinkerton BERRI: Javier Tomé
  • Suzuki: Carmen Artaza*
  • Sharpless: Damián del Castillo
  • Goro: Jorge Rodríguez-Norton
  • Kate Pinkerton: Marta Ubieta
  • Yamadori y Comisario: Jose Manuel Día
  • Tío Bonzo: Fernando Latorre
  • Oficial del registro: Javier Campo**
  • Yakuside: Gexan Etxabe
  • La madre de Cio-Cio San: Eider Torrijos**
  • La tía de Cio-Cio San: Leyre Mesa**
  • La prima de Cio-Cio San Olga Revuelta**
  • Bilbao Orkestra Sinfonikoa
  • Coro de Ópera de Bilbao: Director Boris Dujin
  • Director musical: Henrik Nánási*
  • Director de escena: Stefano Monti
  • Coproducción Teatro Comunale di Modena / Teatro Municipale di Piacenza

*Debuta en ABAO Bilbao Opera
**Coro de Ópera de Bilbao

MÁS INFORMACIÓN

Benjamin Franklin Pinkerton, un oficial de la Armada de Estados Unidos, inspecciona una casita en una colina cercana a Nagasaki desde la que se ve el puerto. Va a alquilársela a Goro, un servicial casamentero. Junto con la casa recibe también a tres criados y a una geisha como mujer, cuyo nombre es Cio-Cio San, pero que es conocida como Butterfly. El alquiler, según la costumbre japonesa, es por una duración de 999 años, susceptible de ser renovado todos los meses. El cónsul estadounidense, Sharpless, llega jadeante después de haber subido la colina. Pinkerton describe su filosofía del yanqui indómito que recorre el mundo en busca de experiencias y placeres. No está seguro de si sus sentimientos por la joven japonesa son realmente amor o simplemente un capricho, pero su intención es seguir adelante y celebrar la ceremonia nupcial. Sharpless le advierte de que es posible que la muchacha tenga una visión diferente del matrimonio, pero Pinkerton hace caso omiso de sus preocupaciones y le dice que algún día tendrá una verdadera esposa estadounidense. Ofrece al cónsul güisqui y propone un brindis.

Llega Butterfly con sus amigos para la ceremonia. En una conversación casual tras la presentación formal, la muchacha admite que tiene tan solo quince años y explica que su familia fue importante en otro tiempo, pero que luego perdió su posición desahogada, por lo que no le ha quedado más remedio que ganarse la vida como geisha. Llegan sus familiares y hablan sobre la celebración de un matrimonio tan desigual. Cio-Cio San enseña a Pinkerton sus exiguas posesiones y le confiesa que ha estado en la misión cristiana y que tiene la intención de convertirse a la religión de su marido. El comisionado imperial lee el contrato matrimonial y los parientes felicitan a la pareja. De repente, se oye desde lejos una voz amenazadora: es el bonzo, el tío de Butterfly, un sacerdote. Maldice a la muchacha por haber ido a la misión y por renunciar a su religión ancestral. Pinkerton les ordena a todos que se vayan e intenta consolar a Butterfly con palabras dulces. Suzuki le ayuda a ponerse el kimono nupcial antes de que la pareja se reúna en el jardín, donde se dejan llevar por la pasión.

Cuando comienza el Acto II han transcurrido tres años y Cio-Cio San está esperando el regreso de su marido a casa. Suzuki implora ayuda a los dioses, pero Butterfly le reprende por creer en los dioses japoneses en vez de en la promesa de Pinkerton de que un día regresaría. Aparece Sharpless con una carta de Pinkerton, pero antes de que pueda leerla a Butterfly, aparece Goro con el último pretendiente de la joven, el acaudalado príncipe Yamadori. Butterfly sirve amablemente té a los invitados, pero insiste en que no está disponible para contraer matrimonio: su marido estadounidense no la ha dejado y le dio palabra de que un día regresaría. Pide a Goro y Yamadori que se vayan. Sharpless intenta leer la carta de Pinkerton y sugiere a Butterfly que quizá debería reconsiderar la oferta de Yamadori. Como respuesta, ella le muestra al cónsul el hijo que ha tenido con Pinkerton. Dice que su nombre es “Pesar”, pero que cuando regrese su padre se llamará “Dicha”. Sharpless está demasiado hundido para seguir leyéndole el contenido de la carta. Se va prometiéndole que informará a Pinkerton sobre la existencia de su hijo. Un cañonazo en el puerto anuncia la llegada de un barco. Butterfly y Suzuki leen su nombre desde la terraza: es el de Pinkerton. Radiante de alegría, Butterfly se une a Suzuki para decorar la casa con flores. Cae la noche y Butterfly, Suzuki y el niño emprenden una vigilia sin apartar la vista del puerto.

Amanece y Suzuki insiste en que Butterfly intente dormir un poco. Butterfly mete al niño en la casa. Aparece Sharpless con Pinkerton y Kate, la nueva mujer de Pinkerton. Suzuki se da cuenta de quién es la mujer estadounidense y se muestra de acuerdo en ayudar a comunicar la noticia a Butterfly. A Pinkerton le invade la sensación de culpa y se retira un poco para recordar los días pasados en la casa. Cio-Cio San entra apresuradamente confiando en encontrar a Pinkerton, pero es a Kate a quien ve en su lugar. Comprendiendo la situación, se muestra de acuerdo en renunciar a su hijo, pero insiste en que sea Pinkerton quien vuelva a por él. Tras echar a todo el mundo, Butterfly saca la daga con la que su padre se había suicidado, pues prefiere morir con honor que vivir con vergüenza. Se detiene por un instante cuando entra el niño inesperadamente, pero Butterfly lo saca al jardín y ella se retira detrás de una cortina. Cuando llega Pinkerton, pronunciando su nombre, la joven se clava la daga.

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Temporada 2022-2023
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2022
>Concierto para dos Aniversarios Bilbao Orkestra Sinfonikoa & Guggenheim Bilbao

Concierto para dos Aniversarios Bilbao Orkestra Sinfonikoa & Guggenheim Bilbao

Lugar: Guggenheim Bilbao

Coincidiendo con el centenario de la BOS el Museo Guggenheim Bilbao celebra su 25º Aniversario. En esta doble celebración, el Museo será el escenario de un gran concierto de la BOS abierto a la ciudadanía cuyo programa incluirá “Cuadros de una exposición”, la obra con la que Modest Mussorgsky rindió homenaje a su amigo Viktor Hartmann, con ocasión de la exhibición de algunas de sus obras tras su fallecimiento. La pieza representa un recorrido de cuadro en cuadro, en un estilo musical de fuerte carácter descriptivo. Compuesta originalmente para piano, la música fue “coloreada” por Maurice Ravel con una brillante orquestación. Junto a este gran clásico, en este concierto se recuperará el poema sinfónico, de lenguaje denso y poderoso, “Andrómeda”, de Augusta Holmès, compositora francesa injustamente tratada por la historia, al igual que muchas de sus colegas. Una gran oportunidad para celebrar la amistad y el diálogo entre las artes.

Patrocina:

Localización : Atrio
Punto de venta : Taquilla y Web
Duración : 60
Más información : Aforo limitado y uso responsable de mascarilla.
Se ruega puntualidad. No se podrá acceder al Atrio una vez iniciada la actividad.

Web: Guggenheim

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