Quiénes somos

La Fundación Juan Crisóstomo de Arriaga-Orquesta Sinfonica de Bilbao / Juan Crisóstomo de Arriaga- Bilbao Orkestra Sinfonikoa Fundazioa es una entidad sin ánimo de lucro, de duración indefinida, creada por la Diputación Foral de Bizkaia y el Ayuntamiento de Bilbao para gestionar la Bilbao Orkestra Sinfonikoa.

La fundación es una fundación del sector público vasco, adscrita a la Diputación Foral de Bizkaia.

La Bilbao Orkestra Sinfonikoa ofreció su primer concierto el 8 de marzo de 1922 en el Teatro Arriaga, bajo la batuta de Armand Marsick. Nació del impulso de la propia sociedad civil de Bizkaia, un territorio con el que mantiene una íntima relación, que hoy día queda reflejada en el importante número de espectadores que asisten a sus conciertos.

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Desde su fundación ha tenido como directores titulares a Armand Marsick, Vladimir Golschmann, Jesús Arámbarri, José Limantour, Antoine de Babier, Rafael Frühbeck de Burgos, Alberto Bolet, Pedro Pirfano, Urbano Ruiz Laorden, Theo Alcántara Juanjo Mena, Günter Neuhold y desde 2015 a Erik Nielsen.

La BOS ha desarrollado, a lo largo de estos más de 90 años, una gran actividad tanto en Bilbao y Bizkaia como en el exterior. En julio de 2003 la BOS, bajo la batuta de Juanjo Mena, fue invitada por Valery Gergiev para actuar en el Teatro Mariinski de San Petersburgo dentro de las celebraciones del 300 aniversario de la ciudad. Este concierto marcó un hito en la nueva proyección internacional de la Orquesta, que es invitada con regularidad a los Festivales La folle journée en Nantes y La Roque D’Antheron en Marsella. Ha sido invitada a Japón en dos ocasiones: en 2007, ofreciendo una serie de 10 conciertos en Tokio para cerca de 40.000 personas; y en 2009 en gira por las ciudades de  Osaka, Fukui, Tokyo, Fukuoka, Yokohama y Gifu

Además de su presencia en foros internacionales, en la historia de la BOS cabe destacar las giras por ciudades españolas que durante décadas la convirtieron de facto en la “Orquesta del norte”. Además, la BOS ha actuado frecuentemente en el Auditorio Nacional de Madrid, en la Quincena Musical Donostiarra, en el Festival Internacional de Santander, Festival de París, o en el ciclo «Orquestas del Mundo» de Ibermúsica. En marzo de 1998 es invitada al concierto de investidura de los compositores Carmelo Bernaola, Cristóbal Halffter y Luis de Pablo como Doctores Honoris Causa por la Universidad Complutense de Madrid. En 1998 representó a Euskadi en la Exposición Universal de Lisboa, y en 1999 participó en la inauguración del Palacio Euskalduna, sede de la Orquesta.

La relación de directores que se han puesto al frente de la BOS incluye nombres históricos como los de Enrique Fernández Arbós, Bartolomé Pérez Casas, Ataulfo Argenta, Eduardo Toldrá, Sir Malcolm Sargent e Igor Markevitch, y otros como Charles Dutoit,  Ros Marbá, García Asensio, Jerzy Semkow y Josep Pons. Ha sido también instrumento en manos de Maurice Ravel, Jesús Guridi, Pablo Sorozábal, Jesús Arambarri, Krzysztof Penderecki, Carmelo Bernaola, Luis de Pablo, Ernesto y Cristóbal Halffter y otros compositores en la interpretación de sus propias obras.

La BOS, a lo largo de su ya dilatada historia, ha compartido escenario con algunos de los más grandes solistas: José Iturbi, Arturo Rubinstein, Jacque Thibaud, Vladimir Horowitz, Fritz Kreisler, Joseph Szigeti, Henryk Szeryng, Vlado Perlemuter, Mstilav Rostropovich, Salvatore Accardo, Joaquín Achúcarro, Felix Ayo, Nicanor Zabaleta, Maurice André, Mischa Maisky, Narciso Yepes, Alicia de Larrocha, Boris Belkin, Ivo Pogorelich, Jean Pierre Rampal,  Asier Polo, Truls Mork, Sabine Meyer y Frank Peter Zimmermann, entre otros muchos. En el listado de voces figuran nombres como Victoria de los Angeles, Montserrat Caballé, Alfredo Kraus, Plácido Domingo, Luciano Pavarotti, Ainhoa Arteta, Waltraud Meier, así como la Sociedad Coral de Bilbao,  Orfeón Donostiarra y Coro de la UPV.

Dentro de su catálogo discográfico, la BOS bajo la dirección de Juanjo Mena, ha realizado una interesante colección de música vasca para Naxos (Arambarri, Guridi, Arriaga, Isasi, Usandizaga, Sarasate y Escudero) y para el sello EMI JAPAN obras de Rodrigo y Takemitsu con el guitarrista japonés Kiyoshi Shomura. En 1985 grabó obras de Arriaga con Jesús López Cobos. También ha sido editado en CD por Thorofon los Gurrelieder de Schönberg, obra grabada en directo en los conciertos de celebración de su 90 aniversario, bajo la dirección de Günter Neuhold.

Además de su temporada de abono y de cámara en el Palacio Euskalduna, su natural extensión a las poblaciones vizcaínas, la colaboración en óperas de ABAO, y sus giras y salidas, la Orquesta desarrolla una importante labor pedagógica: conciertos didácticos desde 1985, iniciativa en la que puede considerarse pionera; conciertos en Familia y actividades de inclusión social a través la música. Mantiene, además, líneas de colaboración con otras instituciones culturales como el Teatro Arriaga, Museo Guggenheim Bilbao y Museo de Bellas Artes de Bilbao.

La actividad de la BOS se desarrolla gracias al apoyo de sus numerosos aficionados y a las aportaciones de sus Patronos: Diputación Foral de Bizkaia y Ayuntamiento de Bilbao.

Historia

La BOS tuvo sus inicios en el año 1920, en Bilbao, donde se dio el impulso creador de una orquesta sinfónica.

Aquel año, el músico belga Mr. Armand Marsick llegaba a Bilbao para dirigir el Conservatorio. De esta manera, la idea gestada por Gortázar, Alaña, Arisqueta y su grupo se vio reforzada por la cualificación técnica de Marsick, por lo que en 1922 la Orquesta Sinfónica de Bilbao dio su primer concierto en el Teatro Arriaga. Bilbao se sumó a toda una corriente del mundo occidental y los bienes económicos particulares se convirtieron en bienes culturales públicos.

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En aquella época, en los años veinte y treinta, la Orquesta Sinfónica de Bilbao sobrevivió gracias a la obstinada y sistemática voluntad de unos pocos. Pese a las subvenciones de la Diputación, del Ayuntamiento bilbaíno y de la Sociedad Filarmónica, los continuos déficits llegaron a hacerse aplastantes en la década de los treinta, precisamente cuando la Orquesta, de la mano del joven Jesús Arámbarri, se ponía en camino hacia su cumbre y se daban conciertos con Kreisler, con Piatigorsky, Rubinstein, Eisenberg o Zabaleta. El 10 de agosto de 1938, un “connaisseur” y antiguo socio de la Orquesta de preguerra fue nombrado alcalde de Bilbao y la orquesta sinfónica se convirtió en municipal. El propio Ayuntamiento se hizo cargo de su financiación. En febrero de 1939 la Orquesta dio su primer concierto de la postguerra bilbaína bajo la dirección de Arámbarri, y así, en 1953, Jesús Arámbarri se fue a Madrid dejando a la Orquesta de Bilbao en su época más brillante. Cinco años más tarde, Rafael Frühbeck se hizo cargo de la Orquesta y de su batuta salió la primera audición íntegra de la “Carmina Burana” en España.

Después de un replanteamiento institucional de la Orquesta, la Diputación de Bizkaia la financió de nuevo y la Orquesta recuperó el calificativo de “sinfónica”, que se reorganizó en el nuevo “Patronato Juan Crisóstomo de Arriaga”. En 1972, la Orquesta Sinfónica de Bilbao llegó a celebrar sus 50 años, otro momento cumbre. Pedro Pirfano dirigía la Orquesta desde 1968. Sin embargo, los últimos años del franquismo fueron la confluencia de un cúmulo de terribles deterioros, empezando por el Conservatorio vizcaíno. Finalmente, la Orquesta se salvó gracias a la ayuda económica de Luis Olarra, quien prefirió la subvención personal a los músicos que la institucional. Hasta que las nuevas corporaciones locales definieran su política cultural, se sucedieron años difíciles. Los profesores prefirieron plantear su protesta frente a la temporada bilbaína y atender a los conciertos en las poblaciones vizcaínas. Pero todos aquellos profesores, con su subdirector Urbano Ruiz Laorden al frente, quisieron seguir siendo Orquesta. Finalmente, el Banco de Bilbao, con sus ciclos “Tiempo de música”, permitió enlazar con la normalización administrativa en el año 82.

A partir de ese año la BOS encontró un papel dentro del proyecto cultural del País que se creaba con la recuperación del autogobierno. La Diputación de Foral de Bizkaia, el Ayuntamiento de Bilbao y durante los primeros años el Gobierno Vasco, a través de su participación en el Patronato que dirige a la Orquesta aportan los fondos necesarios para su funcionamiento y desarrollo. Uno de los grandes hitos de los últimos años ha sido la construcción del Palacio Euskalduna, que se ha convertido en Sede de la Orquesta y que producido una espectacular mejora, tanto para el publico que asiste a los conciertos, como en las condiciones de trabajo de los músicos.

Texto basado en el artículo de opinión de Juan Mª Betanzos, publicado en el ‘Periódico de Bilbao’ el 15 de febrero de 1989