Conciertos

Bizkaieraz


Palacio Euskalduna.   19:30 h.

AHOTSA

Concierto de Apertura.
Erik Nielsen, director.
Vanessa Goikoetxea, soprano.
San Juan Bautista Abesbatza (Dir: Basilio Astulez).


ANDRÉS ISASI (1890 – 1940)

El oráculo, Poema sinfónico op. 18

JUAN CRISOSTOMO ARRIAGA (1806 – 1826)

Herminie, Cantata para soprano y orquesta

Vanessa Goikoetxea, sopranoa / soprano.

ISABEL URRUTIA (1967)

Utopías
Estreno absoluto.

JESÚS GURIDI (1886 – 1961)

Cuadros Vascos

I. Moderato tranquillo.
II. Vivace.
III. Tempo de espatadantza (Allegro – Tempo de Zortziko – Presto).

San Juan Bautista Abesbatza.

 

 

FECHAS

  • 30 de septiembre de 2021       Palacio Euskalduna      19:30 h. Comprar Entradas
  • 01 de octubre de 2021       Palacio Euskalduna      19:30 h. Comprar Entradas

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Hecha en casa

La Orquesta Sinfónica de Bilbao cumplirá el próximo 8 de marzo su primer siglo de vida y abre esta ‘temporada centenaria’ con un programa-homenaje a los frutos musicales de la tierra. Cuatro compositores nacidos o educados musicalmente en Bilbao y Bizkaia son los protagonistas de este concierto de apertura.

En el Bilbao efervescente de finales del XIX, nació Andrés Isasi (Bilbao, 1890-Getxo, 1940). Había quedado huérfano de madre a los cuatro años y de padre a los doce y, viviendo ya con su abuelo, asistía a los conciertos privados -relativamente comunes en muchas casas burguesas de aquel Bilbao inquieto y melómano- que se celebraban con asiduidad en su hogar de Bidebarrieta y en los que el jovencísimo talento participaba también como pianista. Pero el abuelo no solo facilitó su contacto con la música, sino que alentó su inclinación organizando con mucho afán los posteriores estudios en Berlín, adonde el incipiente compositor se trasladó en octubre de 1909 para recibir clases de Engelbert Humperdinck, de quien acabó siendo discípulo predilecto.

Al inicio de la Gran Guerra Isasi regresó a Bilbao, entonces ciudad próspera, poderosa y orgullosa de su fortaleza. La crítica le recibió como “este gran poeta que lleva al pentagrama todos sus sueños, todas sus juveniles fantasías, el sentimentalismo en que se consumen todas las inquietudes de su alma”. Sin embargo, con ese telón de fondo de una Villa que disfrutaba y apoyaba la vida cultural y artística, encontramos a un bilbaino tan excepcional como silencioso, tan nombrado como desconocido, poseedor de una aguda sensibilidad volcada en creaciones desbordantes y multiformes, pero escasamente programado.

Desde que falleció, en el panorama musical bilbaino se ha tenido la impresión de que es un compositor infravalorado. Pero siempre hay tiempo de reparar el error del olvido y, al igual que el Ayuntamiento de Bilbao le rindió homenaje el 28 de octubre del pasado año con motivo del 130 aniversario de su nacimiento -a través de una conferencia-concierto en el Teatro Arriaga y con la colocación de una placa conmemorativa en su casa natal de la calle Viuda de Epalza-, la BOS interpretará esta temporada de celebración dos de sus poemas sinfónicos y -dentro de la Temporada de Cámara- su Cuarteto nº 5 en do menor.

Prueba evidente de este esperanzador interés por la música de Isasi es la apertura del telón orquestal bilbaíno con El oráculo, poema sinfónico escrito en 1913 en Berlín y estrenado en esa ciudad, probablemente en junio o julio de aquel mismo año. Las noticias no son certeras pero el diario bilbaino El Nervión publicó el 20 de junio de 1913 que “según noticias recibidas en Bilbao, este joven y queridísimo paisano nuestro que reside ahora en Charlottenburg ha terminado un nuevo poema sinfónico, ‘El oráculo’, que ha merecido elogios de reputados maestros alemanes y que pronto será interpretado por una orquesta de fama mundial”. Su estreno entre nosotros tuvo que esperar hasta el 29 de febrero de 1996, cuando la Orquesta Sinfónica de Bilbao, bajo la dirección de Juanjo Mena, interpretó esta obra por primera vez en el Teatro Ayala.

Atrae poderosamente la suntuosidad en la orquestación que, en un permanente vaivén de densidades, claroscuros, rotundidades y fantasías de cuento de hadas convertidas en hechiceras, permite la expresión del exceso y el recato, de la ampulosidad y la delicadeza, de la pasión y la ternura, de la trascendencia y la espiritualidad. Isasi recurre al dramatismo en la concepción y al romanticismo exacerbado en la hechura: melodías muy líricas, armonías tensas y una orquestación rica y brillante, influenciada en gran medida por su admirado Richard Strauss. El resultado es un discurso expresionista, coloreado en armonías y timbres y de carácter hiperromántico. Algún guiño a la tierra natal como los esbozos de aire de zortziko de varios pasajes centrales y, siempre en su corazón, el canto de los pájaros, seña de identidad de su incondicional amor por la Naturaleza.

El precoz -y tempranamente malogrado- Juan Crisóstomo Arriaga (Bilbao, 1806-París, 1826) encontró buenas condiciones iniciales para cultivar su talento en su entorno doméstico: su padre, que había sido organista durante algún tiempo, y uno de sus hermanos mayores que tocaba el violín y la guitarra con habilidad, le enseñaron las primeras nociones de lenguaje musical y violín a las que pronto se sumó el refuerzo educativo de algún profesional. Pero el estímulo mayor para un adolescente que había nacido músico, era frecuentar los salones bilbaínos donde la música se situaba en el centro de las reuniones sociales. Sin embargo, enseguida fueron todos conscientes de que la ciudad se quedaba pequeña para el genio de Arriaga. Con apenas quince años, salió hacia París el 26 de setiembre de 1821 y el 13 de octubre ya tenía la residencia francesa.

La apuesta fue acertada: Arriaga y sus partituras fueron presentadas a las autoridades del Conservatorio por el aclamado tenor y productor musical Manuel García y por el cónsul Justo Machado. En noviembre de 1821 el joven fue admitido en las clases de violín de Pierre Baillot -una de las referencias de la escuela violinística a nivel internacional- y en las de contrapunto y fuga de François-Joseph Fétis. Ambos eran dos de los nombres fuertes del panorama musical del momento.

Su fugaz paso por el conservatorio fue brillante: en el verano de 1823 Arriaga ganó el segundo premio de Contrapunto y Fuga y en otoño de ese año fue nombrado asistente de Contrapunto de Fétis.

Murió el 16 de enero de 1826, sin cumplir los veinte. En la Rue de Saint-Honoré de París, una placa recuerda su figura que, junto con su música, se mantuvieron demasiado tiempo en un prolongado silencio.

Entre las composiciones que Arriaga concibió en París está Herminie, una escena lírico-dramática en un acto y dos cuadros para soprano y orquesta y se puede afirmar -con la cautela debida a las muchas dudas en torno al catálogo del compositor- que fue compuesta en 1825, siendo su penúltima obra. El libreto era del francés Vinaty y estaba basado en un episodio de la Jerusalén liberada de Torquato Tasso. El género lírico-dramático estaba en ese momento en boga y Arriaga, en su precocidad, demostró un gran dominio de la escritura haciendo que la línea vocal fuera elegante y expresiva -tanto en los recitativos como en las tres hermosas arias- y que enlazara a la perfección con una orquesta que participa activamente en la acción: el amor de Herminia hacia Tancredo, sus afanes por encontrarlo, la angustia ante lo que cree su muerte y la esperanza final. En toda la pieza se hace patente el dominio de la técnica contrapuntística, la finura clásica que no empaña el ardor romántico y una inspiración melódica que, ligada al firme manejo de la instrumentación, son indicadores convincentes de una madurez musical propia de un talento genuino.

Es probable, aunque no seguro, que Herminie fuera estrenada en París. De lo que hay certeza es de que se representó en el Teatro Gayarre de Bilbao el 27 de enero de 1888 -conmemorando el 82 aniversario del nacimiento del compositor-, como muestra del clamor melómano bilbaíno que logró sacar a la luz al personaje y sus partituras. La Orquesta de Bilbao la interpretó, junto al coro de la Sociedad Coral, el 26 de enero de 1956 en la sala de la Sociedad Filarmónica. Conchita Balparda fue la soprano solista y Jose Yves Limantour el director.

Y esta tarde acudimos también al estreno absoluto de Utopías de Isabel Urrutia (Algorta, 1967), composición dedicada a la BOS “en la celebración de su centenario” y que cuenta con el apoyo del Departamento de Cultura del Gobierno Vasco.

Isabel Urrutia es una de las principales compositoras de su generación en el paisaje de la música contemporánea internacional. El estilo de escritura de sus obras se caracteriza por el desarrollo de la polifonía de timbres y de dinámicas, poniendo en valor muchas veces elementos del folklore de distintos países, con especial apego al folklore vasco. Su infatigable inquietud creativa le ha llevado en los últimos años al alumbramiento de World Timbres Mixture, una nueva “paleta sonora” para componer música que ha resultado del trabajo de investigación sobre las características tímbricas de instrumentos de tradiciones populares de todo el mundo. Un feliz hallazgo de nuevas sonoridades –llevado a cabo junto al también compositor José Luis Campana- que ofrece la posibilidad de colorear los timbres de instrumentos clásicos con los de instrumentos de tradición oral y viceversa.

En lo que se refiere a Utopías, y en palabras de la compositora, “el tratamiento espacial de la música fue el punto de partida en la composición de la obra”. Esto se pone de manifiesto en el empeño de Urrutia por abarcar todas las dimensiones del espacio sonoro y por tener en consideración la altura de los sonidos, la profundidad, los planos y las texturas, las densidades y los colores -rotundos o difuminados, absolutos o entreverados-, junto a las masas cambiantes y una métrica rica y estimulante. Pero la atención al detalle no pierde de vista la organicidad del conjunto y, por ello, el discurso resulta siempre coherente: “A lo largo de toda la obra escucharemos diferentes planos sonoros, objetos sonoros y sus ecos… en un mundo de perspectivas, movimiento y luces y sombras del sonido”, señala la autora.

En Utopías se da una especial relevancia a la cualidad tímbrica en todas las familias de la comunidad orquestal. Con esta intención se incluyen instrumentos menos habituales en las plantillas estándar, de manera que se aumenta el colorido y se amplía el espacio sonoro. Por ello, a los componentes habituales de la familia de las maderas, se suman el flautín, el corno inglés, el clarinete bajo y el contrafagot. Entre los metales escuchamos los trombones tenores, el trombón bajo y la tuba, junto a trompas y trompetas. La diversidad se hace mayor gracias a la riqueza tímbrica que procede de la percusión: marimba, glockenspiel y vibráfono, entre los instrumentos de placas; variedad de alturas en platillos, cencerros, tam-tam y gongs pequineses y también presencia del bombo. La cuerda completa este amplio abanico sonoro organizado en dos movimientos, el primero de los cuales se construye en base a “líneas largas que se dilatan y comprimen en el tiempo”. El segundo se fundamenta en grupos rápidos de notas que “surgen de la idea de desintegración de la línea sonora”. En cuestiones de tímbrica y dinámica, Utopías supone un exquisito trabajo de orfebrería musical en el que podemos apreciar “diálogos, ecos, preguntas y respuestas”.

Jesús Guridi (Vitoria-Gasteiz, 1886 – Madrid, 1961) es el compositor vasco más interpretado por la Orquesta de Bilbao en sus primeros cien años. Gran armonizador y elegante orquestador, en Guridi se unen el talento innato y un dilatado oficio. El talento pudo haber llegado por herencia genética de una rica saga familiar: el maestro Ledesma fue su bisabuelo; sus abuelos, organistas; su madre y su abuela, profesoras de piano y su padre, violinista. El oficio fue desplegado con ahínco en sus diversas facetas como músico: organista, pianista, compositor, director de coro, improvisador, didacta… un abrumador desarrollo profesional que inunda su catálogo y llena nuestros oídos de placer y admiración.

A este aprendizaje contribuyó el mecenazgo privado de un grupo de melómanos -la familia se había instalado en Bilbao en 1899- que, atisbando en Guridi “una inspiración llena de promesas”, puso los medios para que ampliara estudios en París, Bélgica y Colonia y retornara a Bilbao como músico “joven y eminente”. Él devolvió el favor con creces y benefició a la ciudad a través de la composición, la interpretación y la docencia. Fue director de la Sociedad Coral de Bilbao entre 1918 y 1930 -antes había ejercido la codirección- y organista en la iglesia de Santiago -donde le habían precedido su abuelo y su bisabuelo- y en los Santos Juanes.

Guridi compuso sus Cuadros vascos para coro y orquesta en una fecha incierta antes de 1922. La Orquesta y la Sociedad Coral de Bilbao, bajo la dirección de Vladimir Golschmann, estrenaron la obra en el teatro Buenos Aires en el marco de las Fiestas de Bilbao, el 23 de agosto de 1931.

En estos cuadros se hacen patentes algunas cualidades de su estilo, como la impecable armonización y la poderosa y atractiva instrumentación A ellas se suma, sugerente y efectista, su inclinación hacia el folklore vasco que, gracias a su pluma, ha sido conocido y admirado fuera de nuestras fronteras.

La obra, inspirada en la tradición marinera vasca, está vertebrada por un guion que sitúa las imágenes sonoras en el puerto y la playa de Ondarroa, colocando el patio de butacas al borde del mar. Este argumento se articula en tres partes o cuadros. En el primero enseguida reconocemos el Boga, boga como símbolo indiscutible de la vida marinera: las mujeres se ocupan del arreglo de las redes mientras los chiquillos juegan, las jóvenes leen solapadamente las cartas de sus enamorados y las ancianas observan y dan consejos. Toda la comunidad se despide de los pescadores que se hacen a la mar.

En el segundo cuadro la música se agita, evocando una amenazadora tormenta marina. La expectación, el desaliento, el dolor y el miedo se manifiestan musicalmente a través de células rítmicas breves, violentas y repetidas que se superponen como el oleaje que agita la costa y que están basadas en la melodía popular Anton Aizkorri. Al final de la escena el Boga, boga, cantado ahora tenuemente, alumbra la esperanza.

La obra concluye con la evocación de una fiesta en el puerto, en la que los aires de ezpatadantza se entrelazan de forma magistral y emotiva con el entrañable Hator, hator, conduciéndonos a la apoteosis de la fiesta popular, tejida de manera brillante con hebras de zortziko y txakarrankua y con el obligado guiño final al himno marinero por excelencia.

Una música emocionante y extraordinaria para finalizar este programa conmemorativo del primer centenario de nuestra orquesta. Larga vida a la BOS y que sigamos disfrutando del prodigio de la música en vivo.

Mercedes Albaina


Vanessa Goikoetxea.

Soprano

Ganadora del premio Deborah Voigt en el prestigioso concurso de Marcello Giordani en Vero Beach Opera Foundation de los Estados Unidos de América donde el jurado destaca la belleza de su voz, amplio registro, su musicalidad y ductilidad.

Algunos de sus grandes éxitos incluyen su debut como Micäela (Carmen) en el Seattle Opera bajo la batuta del maestro Giacomo Sagripanti, Fiordiligi (Cosi fan tutte) en su debut en el Teatro de la Maestranza,  Vitellia (La clemenza di Tito),  Donna Anna (Don Giovanni) y Valencienne (La viuda alegre) en el Gran Teatre del Liceu, Mimì en ABAO, Micaëla en la Ópera de Seattle, First Lady (Magic Flute) en la Royal Opera House Muscat (Omán) estrenando con primicia mundial bajo la batuta del maestro Diego Fasolis y dirección de Davide Livermore, Susana (La verbena de la Paloma) en Teatro Colon en A Coruña. Destaca como solista del Gloria de Poulenc bajo la batuta de Erik Nielsen y la BOS.  Inaugura la temporada en el Teatro Massimo de Palermo con la ópera Gisela! con el rol protagonista. Otros papeles que ha interpretado son Alice Ford (Falstaff) en Japón, Armilla (La Donna Serpente) en Italia, Hanna Glawari y Jenny Hill en “Ascenso y Caída de la ciudad de Mahagonny” de Kurt Weill en Korea National Opera Seúl bajo la batuta de David Reiland.

Regresa al Teatro de la Zarzuela para interpretar el rol protagónico en Benamor bajo la dirección musical de Jose Miguel Perez-Sierra donde consecha magníficas críticas.

Regresa a Dresden Alemania, ciudad donde su carrera profesional empezó a despuntar para meterse en el papel de Hanna Glawari  de la La viuda alegre, rol que ha interpretado en numerosas ocasiones en la Semperoper de Dresden.

Un debut especial fue el estreno mundial de la obra Zeru Urdinetik de la compositora alemana Birke Bertelsmeier en el concierto del 80º aniversario del bombardeo de Gernika, intercalándolo con Ein Deutsches Requiem de Brahms, y todo ello bajo la batuta del maestro Erik Nielsen y la Orquesta Sinfónica de Bilbao.

Tras el éxito obtenido en Granada, el maestro Andrea Marcon invita de nuevo a Vanessa Goikoetxea para esta vez interpretar el Lobgesang de Mendelssohn en el Auditorio Manuel de Falla de Granada.

El teatro Semperoper de Dresden la invita para ponerse en la piel de Bystrouška, el rol protagonista, en la ópera La zorrita astuta de Janacek bajo la dirección de maestro Tomas Netopil siendo premiada a la producción más aclamada de la temporada.

Será una ópera del compositor Hans Werner Henze considerado uno de los mejores operistas vivos, Gisela! la cual lleve a Vanessa Goikoetxea a debutar en el Teatro Massimo de Palermo en la inauguración de la temporada interpretando el papel protagonista cantando bajo la batuta de Constantin Trinks. Otras actuaciones destacan la participación en la zarzuela Clementina de Boccherini, interpretando el rol de Narcisa bajo la batuta de Andrea Marcon, Hanna Glawari en la Semperoper de Dresden.

Tomará parte en los cuartitos del Arriaga junto al pianista Rubén Fernández interpretando lieder de Clara Schumann y Carlos Imaz. Debutaba así mismo en el Auditorio Miguel Delibes en Valladolid interpretando la Segunda Sinfónia de Mahler bajo la dirección musical del maestro Lionel Bringuier y el Coro Nacional de España.

Otros papeles que Vanessa Goikoetxea ha interpretado incluyen Alice Ford, siendo Falstaff una de las obras maestras de Verdi bajo la batuta maestra de Fabio Luisi en Saito Kinen Festival Seiji Osawa en Japón,  el debut en el Teatro de la Zarzuela de Madrid bajo la dirección musical de José María Moreno cantando el rol principal en la zarzuela de Gaztambide Catalina, también el debut en Italia, cantando el rol de Armilla de la ópera La Donna Serpente de Casella bajo la batuta del maestro Fabio Luisi,  Alcina en la Semperoper de Dresden bajo la batuta de Rainer Mühlbach, Frasquita de la ópera Carmen en la Semperoper de Dresden bajo la batuta de Josep Caballé, Musetta en La Bohéme de Puccini en la Semperoper Dresden bajo la batuta de Riccardo Frizza y Giorgio Morandi.

Un debut esperado  y éxitoso fue el de Rachel, de la ópera La Juive de Halevy bajo la batuta de Tomas Netopil, Primera Ninfa en la opera Rusalka en Gran Teatre del Liceu y Semperoper, Junge Frau  de Henze en la ópera We come to the river, primera sobrina en la ópera Peter Grimes de Britten… etc etc

Sus grabaciones incluyen Verkündingung de Braunfels un CD grabado bajo la batuta de Ulf Schirmer y coro de Bayischen Rundfunks y la Munchner Rundfunkorchester en el Prinzregententheater de Munich cantando junto a Juliane Banse, Robert Holl, Hanna Schwarz. La Donna Serpente de Casella también será grabada pero esta vez en DVD bajo la dirección musical del maestro Fabio Luisi y la Orquesta Internacional de Italia en el Festival Valle d’Itria en Martina Franca Italia.

Gran éxito también obtenido al debutar Vitellia, en “La Clemenza di Tito” en el Gran Teatre del Liceu bajo la dirección escénica de David Mc Vicar y musical del maestro Philippe Auguin.

Dentro de sus próximos proyectos podemos citar el debut en la prestigiosa Royal Opera House de Londres, Covent Garden con Donna Anna. Este año finalmente debutará el rol de Nedda cancelado en dos ocasiones por la pandemia en el Teatro Colon  y también debutará en Francia con la ópera Goyescas. Volverá a Semperoper de Dresden esta vez para ponerse en la piel de Donna Anna bajo la batuta del maestro Omer Meir Wellber.


San Juan Bautista Abesbatza

El coro San Juan Bautista de Leioa fue fundado en 1968 por José Ignacio Sarria. En estos más de 50 años de  brillante trayectoria SJB ha ofrecido un gran número de conciertos en España y Europa y colaborado con importantes orquestas y directores, llegando a ser una referencia en el panorama coral nacional. Posee varias grabaciones discográficas e importantes premios nacionales e internacionales logrados en su última etapa ya bajo la dirección de Basilio Astúlez.

En 2008 SJB se renueva en su totalidad pasando a integrarse en el Conservatorio Municipal de Leioa. En la actualidad lo forman 40 jóvenes cantantes formados en el coro infantil Leioa Kantika
Korala. Ya en esta nueva etapa ha ofrecido varios conciertos en el País Vasco y resto del estado (Cataluña, Madrid, Castilla- León, Asturias, Aragón…) y colaborado en diversos montajes sinfónico-corales de gran relevancia.

En esta última etapa el trabajo realizado por este joven y renovado grupo ha sido premiado en varias ocasiones en certámenes nacionales como el de Ejea de los Caballeros en Zaragoza, Certamen Coral Internacional de Avilés en Asturias, Certamen de Habaneras y Polifonía de Torrevieja en Alicante o el Gran Premio Nacional de Canto Coral.

Recientemente ha colaborado también con diferentes entidades y orquestas como la Orquesta Barroca de Sevilla en el montaje de Orfeo de Cl. Monteverdi para el teatro Arriaga o Conductus Ensemble para la interpretación de Membra Jesu Nostri de D. Buxtehude.

SJB es en la actualidad un grupo activo y dinámico en el que se cristalizan las inquietudes e ilusiones de un rico colectivo de jóvenes cantantes con amplia experiencia e interés por formarse y evolucionar y profundizar en la música coral.


Erik Nielsen.

Director

Erik Nielsen es un director que trabaja con desenvoltura en los ámbitos operístico y sinfónico. Desde 2015 es Director titular de la Orquesta Sinfónica de Bilbao, siendo además Director Musical del Theater Basel entre 2016 y 2018, donde continua siendo invitado regularmente a dirigir la Sinfonieorchester Basel. En 2002 dio inicio a una asociación de 10 años con la Ópera de Frankfurt, comenzando como Korrepetitor (pianista) y más tarde como Kapellmeister de 2008 a 2012. En ella se ha consolidado dirigiendo títulos de un amplio repertorio que abarca desde Monteverdi a Lachenmann. Antes de establecerse en Frankfurt, Erik Nielsen fue arpista en la Orchester-Akademie de la Filarmónica de Berlín.

Entre sus próximos proyectos para la temporada 20/21 destacan su debut en la Dutch National Opera dirigiendo a la Rotterdam Philharmonic Orchestra en una nueva producción del Oedipus Rex de Stravinsky combinado con el estreno mundial de la ópera Antigone de Samy Moussa, sus debuts con la Sinfónica de Galicia y Orchestre der Tiroler Festspiele y su regreso a la Bayerische Staatsoper de Múnich con Ariadne auf Naxos de Richard Strauss.

Entre sus compromisos recientes destacan Karl V de Krenek con la Bayerische Staatsoper Munich, Oedipus Rex, Il Prigioniero y Pelléas et Mélisande en la Semper Oper Dresden, Peter Grimes y Oreste de Trojahn en la Opernhaus de Zürich, Billy Budd y Das Mädchen mis den Schweflhörzern de Lachenmann en Frankfurt, Mendi Mendiyan de Usandizaga, la Pasión según San Juan y Salome en Bilbao, y The Rake’s Progress en Budapest, además de conciertos en Oslo, Manchester, Estocolmo, Madrid, Estrasburgo, Lisboa, Basilea, Aspen Music Festival y en el Interlochen Arts Camp.

Pianista desde muy joven, Erik Nielsen estudió dirección de orquesta en el Curtis Institute of Music y se graduó en oboe y arpa en The Juilliard School. En 2009 fue galardonado con el Premio Sir Georg Solti por la Fundación Solti U.S.



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