Conciertos

TEMPORADA BOS 10

Abono Más allá de las palabras


Palacio Euskalduna.   20:00 h.

R. Schumann: Concierto para piano y orquesta en La menor, op. 54 (30’)
A. Bruckner: Sinfonía no 4 en Mi bemol mayor (65’)

Eldar Nebolsin: piano
Günter Neuhold

FECHAS

  • 13 de febrero de 2014       Palacio Euskalduna      20:00 h.
  • 14 de febrero de 2014       Palacio Euskalduna      20:00 h.

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CUMBRES ROMÁNTICAS
Schumann tarda bastante tiempo en componer obras no destinadas tan solo al piano. En la década de 1830 toda su imaginación musical se plasma fundamentalmente en colecciones de breves miniaturas pianísticas colmadas de lirismo y de claras resonancias poéticas. Pero a partir de su matrimonio con Clara Wieck en 1840 se abre a nuevos retos artísticos y comienza a interesarse por campos para él nuevos como la música vocal, la música sinfónica o la música de cámara. Solo ese mismo 1840 compone cerca de un centenar de lieder, entre ellos los Frauenliebe und-leben (Amor y vida de mujer) op. 42 y los Dichterliebe (Amor de poeta) op. 48. Es una época feliz en la vida de la pareja y la música está siempre presente en el número 18 de la actual Inselstraße de Leipzig.
 
Robert compone en 1841 una apasionada Fantasía de concierto para piano y orquesta en la menor para Clara. Ella se muestra encantada con la nueva partitura (“el piano se relaciona con la orquesta de la forma más sutil, no se puede entender el uno sin la otra”) y, embarazada de once meses, no tarda en tocarla en la sala de la Gewandhaus el 13 de agosto. Robert trata de vender la obra en la ciudad, pero entonces una página para piano y orquesta en un solo movimiento es algo demasiado infrecuente, el público quiere obras de mayor escala, por lo que esta bella fantasía aún deberá esperar un tiempo antes de ver la luz.
 
A la vuelta de un viaje a Rusia, en 1844, la salud de Schumann comienza a dar señales de aviso. El médico recomienda a la pareja trasladarse a Dresde y, una vez allí, el compositor reconoce sentirse más tranquilo y preparado para volver a trabajar. En el verano de 1845 revisa aquella fantasía aún sin publicar (Allegro affettuoso) y escribe, a una velocidad asombrosa, dos nuevos movimientos. Así nace el Concierto para piano en la menor, op. 54. Clara tiene al fin la pieza de bravura que siempre ha pedido a su esposo. La estrena en Dresde, en una sesión privada, el 4 de diciembre con dirección de Ferdinand Hiller, pero ahora es madre de tres hijos y no puede tocar la obra tanto como quisiera.
 
Es sorprendente que una obra compuesta en dos épocas distintas muestre una unidad tan sumamente perfecta, como si estuviera iluminada por un único momento de inspiración. La tonalidad de la menor queda asentada desde el impetuoso y enérgico arranque del movimiento inicial, en el que el piano y la orquesta parecen luchar en poderío. Las maderas presentan después un tema lírico y de gran simplicidad, que enseguida es retomado por el solista. Sobre este tema levanta Schumann el resto del movimiento, y todas las nuevas líneas melódicas que vaya introduciendo girarán a su alrededor sin que la música deje de hablar con naturalidad. Tras la cadencia, que alterna instantes de profunda poesía con destellos de un virtuosismo implacable, la orquesta y el piano reman juntos hacia un cierre enérgico y vitalista. En el Intermezzo – Andantino grazioso, en fa mayor, el compositor hacer revivir el espíritu sutil y espontáneo de las miniaturas pianísticas de juventud, y se abre a un fluido diálogo entre el solista y la orquesta que en su sección central da paso a grandes arcos melódicos. Ecos del movimiento inicial se adelantan al aliento optimista del Rondó final, un Allegro vivace que con sus ritmos cruzados, arpegios trenzados y temas ascendentes imprime a la música una marcha direccional impetuosa y plenamente afirmativa.
 
Sabemos que Schumann muere en 1856 en un sanatorio de Endenich después una larga temporada perseguido por las sombras de la locura. Tiene cuarenta y seis años. Puede sorprender comprobar que Bruckner es todavía un desconocido cuando tiene esa misma edad, pero ello solo prueba las diferencias entre dos formas diametralmente opuestas de enfrentarse a la composición. Schumann crece imbuido de música y posee un toque de genialidad que le permite componer libremente desde bastante temprano. Son muy pocas las obras que revisa. En cambio, Bruckner es hipersensible a las críticas, conoce bien sus inseguridades y se prepara durante muchos años antes de decidirse a dar el gran salto. Aún no ha estrenado ninguna de sus sinfonías cuando, en 1868, llega a Viena para impartir clases en el Conservatorio. Su admiración por Wagner hace que nunca sea del todo bien valorado en la capital austriaca, donde Brahms es el rey de todos los reyes. Así que su crecimiento en la vida musical vienesa será bastante lento.
No es fácil orientarse en el gran laberinto que constituyen las sinfonías de Bruckner. Las fechas de sus composiciones, revisiones y estrenos se entremezclan y demuestran las dudas que constantemente acorralan al músico. En el caso de la Cuarta suelen reconocerse por lo menos tres versiones. Comienza a componerla en enero de 1874 y la termina en noviembre de ese mismo año. Pero vuelve a ella en 1878, una vez ha revisado la Tercera y escrito íntegramente la Quinta. En diciembre compone un nuevo Scherzo. Más tarde, entre noviembre y junio de 1880, le da una nueva vuelta al final, y así tenemos la versión que actualmente se suele considerar definitiva. No hay sorpresas y en su estreno en 1881 obtiene un éxito sólo moderado. Aún habrá una versión más, pues antes de publicar la sinfonía en 1889 Bruckner cederá a los consejos de una serie de amigos, introducirá cortes y hará cambios en la orquestación y en las indicaciones de tempo. Rara vez se ha tenido en cuenta esta última versión. 
La Cuarta es seguramente la más popular de las sinfonías de Bruckner y la única, junto con la Séptima, que logra tener presencia fuera de Viena desde sus primeros compases de vida. No está muy claro por qué le pone el sobrenombre de “Romántica”, pues en esencia no es muy distinta de sus hermanas. Como en todas ellas, sus extraordinarias proporciones (alrededor de setenta minutos en interpretaciones modernas) pueden ser reflejo de su profunda fe católica, de su veneración por los polifonistas del siglo XVI y de su consumado dominio de los registros del órgano. Leon Plantinga nos resume muy bien en su libro La música romántica los elementos comunes en estas sinfonías: “Todas las que fueron terminadas tienen cuatro movimientos dispuestos según la tradición: el primero y el último, normalmente siguiendo la estructura de un allegro de sonata. La relación que se establece entre estos dos movimientos extremos se enfatiza por el empleo de materiales musicales similares y, desde la Tercera sinfonía, por un retorno del tema inicial al final de la obra. Los movimientos lentos presentan, generalmente, dos temas principales que se van alternando (…). En los Scherzos se escuchan ecos de la música austríaca y cierta ligereza que caracteriza todas las obras de Bruckner. Una característica siempre presente en estas obras sinfónicas es lo que se ha denominado el Comienzo de la nada: en casi todas ellas, el primer movimiento parece desarrollarse a partir de una vaga y confusa figuración armónica, o bien a partir de un tremolando en las cuerdas, como si la fuerza emergiese gradualmente del caos. Sin embargo, lo más destacado de estas obras es su grandeza, una monumentalidad conseguida esencialmente a través de la ralentización de los procesos musicales, a través de enormes fragmentos de desarrollo pausado y deliberado, y gracias al empleo de enormes secciones armónicamente estáticas”. 
 
Dentro de esos parámetros se mueve la Cuarta. Se inicia con ese “Comienzo de la nada” en forma de leve trémolo en las cuerdas, sobre el cual se escuchan llamadas de las trompas. No tarda en aparecer en fortissimo un poderoso tema ascendente que consolida a todo fuego la tonalidad de mi bemol. La melodía contrastante que introducen las cuerdas, de aliento mucho más lírico, se desarrollará junto con al tema anterior a lo largo de todo este primer movimiento hasta llegar a la reexposición y desembocar después en la impresionante coda. El Andante, intensamente melancólico, tiene el tono de una marcha fúnebre en la que se articulan lejanos ecos de la naturaleza, mientras que el Scherzo, con sus momentos de distensión en el Trío, parece evocar aires de una cacería. Y el Finale es descomunal, masivo y arrollador desde el amplio crescendo que precede al tema principal hasta la suma de fuerzas de los últimos compases, en los que Bruckner tensa los cimientos que han dado origen a la sinfonía y lleva la música a un estado de éxtasis total.
Asier Vallejo Ugarte
 
 
 
 
 
 
 
Eldar Nebolsin, piano
 
Eldar Nebolsin nació en 1974 en Tashkent (Uzbekistán). Su carrera internacional comenzó en 1992, tras su triunfo en el XI Concurso Internacional de Piano de Santander Paloma O’Shea donde, con tan solo 17 años, obtuvo el Gran Premio y el Premio a la Mejor Interpretación de un concierto para piano de Mozart. En 2005 fue galardonado con el Prestigioso Premio Sviatoslav Richter en Moscú.
 
Colabora habitualmente con prestigiosas orquestas internacionales, como la New York Philharmonic, Chicago Symphony Orchestra, Orchestre Symphonique de Montréal, Berliner Symphoniker, Deutsches Symphonie-Orchester Berlin, Orchestre de Paris, Santa Cecilia de Roma, Gulbenkian de Lisboa, Tokyo Metropolitan Orchestra, Sydney Symphony Orchestra, o la Wiener Kammerorchester, entre otras, además de las principales orquestas españolas. Igualmente, ha trabajado con directores de reconocido prestigio, como Mstislav Rostropovich, Ricardo Chailly, Yuri Temirkanov, Leonard Slatkin, Charles Dutoit, Vladimir Ashkenazy, Yakov Kreizberg, Vasili Petrenko, Vladimir Spivakov, Lawrence Foster, Bernhard Klee y algunas de las más brillantes batutas españolas.
 
Ha grabado para sellos discográficos como Decca, Universal, Artenova o Naxos, del que es artista exclusivo desde 2006.
 

 

 
Temporada 2013-2014 de la BOS. Guía de audición
Schumann en las manos de Neboslin
Decimo concierto de Temporada (13 y 14 de febrero de 2014)
Comenzamos nuestro décimo programa de la temporada 2013-2014 con la interpretación del Concierto para Piano y Orquesta en la menor Op. 54 de Robert Schumann. Interpretamos por primera vez esta obra el 18 de marzo de 1925 en la Sociedad Filarmónica con el pianista José Iturbi y bajo la dirección del Maestro Armand Marsick. Desde entonces la hemos podido escuchar en otros 17 programas de temporada, siendo el último los días 26 y 27 de noviembre de 2009 con la pianista Martina Filjak y el Maestro Manuel Hernández Silva. Para su interpretación emplearemos el material editado por Peter Jost para Breitkopf & Härtel (http://www.breitkopf.com).
En la segunda parte del concierto podremos escuchar la Sinfonía nº 4 en Mi bemol Mayor de Anton Bruckner. Interpretamos por primera vez la misma el 7 de abril de 1932 en la Sociedad Filarmónica bajo la dirección del Maestro Heinrich Laber. Desde entonces la hemos escuchado en otros cinco programas de temporada, siendo el último los días 15 y 16 de mayo de 1997 en el Teatro Ayala bajo la dirección del Maestro Aldo Ceccato. En esta ocasión interpretaremos la versión del autor de 1878/1880 en la revisión realizada por Leopold Nowak para la Internationale Bruckner-Gesellschaft y publicado por la Musikwissenschaftlicher Verlag de Viena (http://www.mwv.at).
A continuación les recomendamos una serie de grabaciones comerciales de las obras de nuestro programa. Todas ellas pueden adquirirse en la Fnac o escucharse a través de internet siguiendo los enlaces señalados:
 
R. Schumann: Concierto para Piano y Orquesta en la menor Op. 54
Maurizio Pollini – Claudio Abbado – Berliner Philharmoniker 
Release date: 22/01/2013 
Label: Deutsche Grammophon 
 
A. Bruckner: Sinfonía nº 4 en Mi bemol Mayor (Nowak: 2 Fassung 1878/1880)
 Eugen Jochum – Berliner Philharmoniker
 Release date: 13/05/1997
 Label: Deutsche Grammophon
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Agenda de eventos

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I

AUGUSTA HOLMÈS (1847-1903)

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Variaciones sinfónicas para piano y Orquesta.

Joaquín Achúcarro, piano

II

MODEST MUSSORGSKY (1839-1881) / MAURICE RAVEL (1875-1937)

Cuadros de una exposición.

I. Promenade – Gnomus
II. Promenade – El castillo medieval
III. Promenade – Tullerias
IV. Promenade – Bydlo
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VIII. Catacumbas (Sepulcrum Romanum)
IX. La cabaña sobre patas de gallina (o la choza de Baba-Yaga)
X. La gran puerta de Kiev

Información y entradas
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Representaciones

  • Sábado 21 de Mayo de 2022 19:00h
  • Martes 24 de Mayo de 2022 19:30h
  • Viernes 27 de Mayo de 2022 19:30h
  • Sábado 28 de Mayo de 2022 19:00h (*OB)
  • Lunes 30 de Mayo de 2022 19:30h

*OB: Opera Berri

Patrocina:

FICHA

  • Cio-Cio San: Maria Agresta*
  • Cio-Cio San BERRI: Carmen Solís
  • Pinkerton: Sergio Escobar
  • Pinkerton BERRI: Javier Tomé
  • Suzuki: Carmen Artaza*
  • Sharpless: Damián del Castillo
  • Goro: Jorge Rodríguez-Norton
  • Kate Pinkerton: Marta Ubieta
  • Yamadori y Comisario: Jose Manuel Día
  • Tío Bonzo: Fernando Latorre
  • Oficial del registro: Javier Campo**
  • Yakuside: Gexan Etxabe
  • La madre de Cio-Cio San: Eider Torrijos**
  • La tía de Cio-Cio San: Leyre Mesa**
  • La prima de Cio-Cio San Olga Revuelta**
  • Bilbao Orkestra Sinfonikoa
  • Coro de Ópera de Bilbao: Director Boris Dujin
  • Director musical: Henrik Nánási*
  • Director de escena: Stefano Monti
  • Coproducción Teatro Comunale di Modena / Teatro Municipale di Piacenza

*Debuta en ABAO Bilbao Opera
**Coro de Ópera de Bilbao

MÁS INFORMACIÓN

Benjamin Franklin Pinkerton, un oficial de la Armada de Estados Unidos, inspecciona una casita en una colina cercana a Nagasaki desde la que se ve el puerto. Va a alquilársela a Goro, un servicial casamentero. Junto con la casa recibe también a tres criados y a una geisha como mujer, cuyo nombre es Cio-Cio San, pero que es conocida como Butterfly. El alquiler, según la costumbre japonesa, es por una duración de 999 años, susceptible de ser renovado todos los meses. El cónsul estadounidense, Sharpless, llega jadeante después de haber subido la colina. Pinkerton describe su filosofía del yanqui indómito que recorre el mundo en busca de experiencias y placeres. No está seguro de si sus sentimientos por la joven japonesa son realmente amor o simplemente un capricho, pero su intención es seguir adelante y celebrar la ceremonia nupcial. Sharpless le advierte de que es posible que la muchacha tenga una visión diferente del matrimonio, pero Pinkerton hace caso omiso de sus preocupaciones y le dice que algún día tendrá una verdadera esposa estadounidense. Ofrece al cónsul güisqui y propone un brindis.

Llega Butterfly con sus amigos para la ceremonia. En una conversación casual tras la presentación formal, la muchacha admite que tiene tan solo quince años y explica que su familia fue importante en otro tiempo, pero que luego perdió su posición desahogada, por lo que no le ha quedado más remedio que ganarse la vida como geisha. Llegan sus familiares y hablan sobre la celebración de un matrimonio tan desigual. Cio-Cio San enseña a Pinkerton sus exiguas posesiones y le confiesa que ha estado en la misión cristiana y que tiene la intención de convertirse a la religión de su marido. El comisionado imperial lee el contrato matrimonial y los parientes felicitan a la pareja. De repente, se oye desde lejos una voz amenazadora: es el bonzo, el tío de Butterfly, un sacerdote. Maldice a la muchacha por haber ido a la misión y por renunciar a su religión ancestral. Pinkerton les ordena a todos que se vayan e intenta consolar a Butterfly con palabras dulces. Suzuki le ayuda a ponerse el kimono nupcial antes de que la pareja se reúna en el jardín, donde se dejan llevar por la pasión.

Cuando comienza el Acto II han transcurrido tres años y Cio-Cio San está esperando el regreso de su marido a casa. Suzuki implora ayuda a los dioses, pero Butterfly le reprende por creer en los dioses japoneses en vez de en la promesa de Pinkerton de que un día regresaría. Aparece Sharpless con una carta de Pinkerton, pero antes de que pueda leerla a Butterfly, aparece Goro con el último pretendiente de la joven, el acaudalado príncipe Yamadori. Butterfly sirve amablemente té a los invitados, pero insiste en que no está disponible para contraer matrimonio: su marido estadounidense no la ha dejado y le dio palabra de que un día regresaría. Pide a Goro y Yamadori que se vayan. Sharpless intenta leer la carta de Pinkerton y sugiere a Butterfly que quizá debería reconsiderar la oferta de Yamadori. Como respuesta, ella le muestra al cónsul el hijo que ha tenido con Pinkerton. Dice que su nombre es “Pesar”, pero que cuando regrese su padre se llamará “Dicha”. Sharpless está demasiado hundido para seguir leyéndole el contenido de la carta. Se va prometiéndole que informará a Pinkerton sobre la existencia de su hijo. Un cañonazo en el puerto anuncia la llegada de un barco. Butterfly y Suzuki leen su nombre desde la terraza: es el de Pinkerton. Radiante de alegría, Butterfly se une a Suzuki para decorar la casa con flores. Cae la noche y Butterfly, Suzuki y el niño emprenden una vigilia sin apartar la vista del puerto.

Amanece y Suzuki insiste en que Butterfly intente dormir un poco. Butterfly mete al niño en la casa. Aparece Sharpless con Pinkerton y Kate, la nueva mujer de Pinkerton. Suzuki se da cuenta de quién es la mujer estadounidense y se muestra de acuerdo en ayudar a comunicar la noticia a Butterfly. A Pinkerton le invade la sensación de culpa y se retira un poco para recordar los días pasados en la casa. Cio-Cio San entra apresuradamente confiando en encontrar a Pinkerton, pero es a Kate a quien ve en su lugar. Comprendiendo la situación, se muestra de acuerdo en renunciar a su hijo, pero insiste en que sea Pinkerton quien vuelva a por él. Tras echar a todo el mundo, Butterfly saca la daga con la que su padre se había suicidado, pues prefiere morir con honor que vivir con vergüenza. Se detiene por un instante cuando entra el niño inesperadamente, pero Butterfly lo saca al jardín y ella se retira detrás de una cortina. Cuando llega Pinkerton, pronunciando su nombre, la joven se clava la daga.

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Temporada 2022-2023
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>Concierto para dos Aniversarios Bilbao Orkestra Sinfonikoa & Guggenheim Bilbao

Concierto para dos Aniversarios Bilbao Orkestra Sinfonikoa & Guggenheim Bilbao

Lugar: Guggenheim Bilbao

Coincidiendo con el centenario de la BOS el Museo Guggenheim Bilbao celebra su 25º Aniversario. En esta doble celebración, el Museo será el escenario de un gran concierto de la BOS abierto a la ciudadanía cuyo programa incluirá “Cuadros de una exposición”, la obra con la que Modest Mussorgsky rindió homenaje a su amigo Viktor Hartmann, con ocasión de la exhibición de algunas de sus obras tras su fallecimiento. La pieza representa un recorrido de cuadro en cuadro, en un estilo musical de fuerte carácter descriptivo. Compuesta originalmente para piano, la música fue “coloreada” por Maurice Ravel con una brillante orquestación. Junto a este gran clásico, en este concierto se recuperará el poema sinfónico, de lenguaje denso y poderoso, “Andrómeda”, de Augusta Holmès, compositora francesa injustamente tratada por la historia, al igual que muchas de sus colegas. Una gran oportunidad para celebrar la amistad y el diálogo entre las artes.

Patrocina:

Localización : Atrio
Punto de venta : Taquilla y Web
Duración : 60
Más información : Aforo limitado y uso responsable de mascarilla.
Se ruega puntualidad. No se podrá acceder al Atrio una vez iniciada la actividad.

Web: Guggenheim

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