Conciertos

TEMPORADA BOS 12

90 años BOS


Palacio Euskalduna.   20:00 h.

A. Schönberg: Gurrelieder (versión de E. Stein)

 
Anne Swanewillms, soprano (Tove)
Stig Andersen, tenor (Waldemar)
Lilli Paasikivi, mezzosoprano (Waldtaube)
Jon Frederic West, narrador
Arnold Bezuyen, tenor (Klaus-Narr)
Fernando Latorre, barítono (Bauer)
Coro Easo (X. Rallo, director)
Coro Andra Mari de Errenteria (J.M. Tife, director)
Coro Araba (A. Sáenz de Cortazar, director)
Günter Neuhold, director

FECHAS

  • 08 de marzo de 2012       Palacio Euskalduna      20:00 h.
  • 09 de marzo de 2012       Palacio Euskalduna      20:00 h.

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HACIA LA NUEVA MÚSICA

 “La clave de toda mi evolución”. Así se refería Schoenberg a sus Gurre-Lieder (1900-11), una obra que sorprende de antemano por sus abrumadoras e insólitas dimensiones: en la versión de su alumno Edwin Stein, que es la que escuchamos esta noche, son unas dos horas de música para narrador, cinco voces solistas (soprano, mezzo, dos tenores y bajo), tres coros masculinos a cuatro voces y uno mixto a ocho, catorce instrumentos de viento madera, quince de viento metal, dieciséis de percusión (incluyendo seis timbales), dos arpas, celesta, piano, armonio, y un mínimo de doce primeros violines, diez segundos, ocho violas, ocho violonchelos y seis contrabajos. Aun así, se trata de una de sus partituras menos complejas o difíciles de entender para el aficionado medio, y para ver por qué eso es así vamos a repasar en unas pocas líneas quién fue este compositor vienés tan respetado y a la vez tan enormemente controvertido.
Arnold Schoenberg
Nacido en Viena en septiembre de 1874, miembro de una familia de origen judío y compositor autodidacta, su gran referencia fue desde muy pronto Richard Wagner, quien con sus dramas musicales había tensado los límites de la música tonal hasta unos extremos que anunciaban prácticamente su disolución definitiva. Por eso en 1899 tenemos al joven Schoenberg componiendo una obra ampliamente dominada por la influencia wagneriana como el sexteto Verklärte Nacht (Noche transfigurada), pero pensando a la vez en ir más allá, pues se sabía destinado a cumplir una misión histórica, y esa misión consistiría primero en la instauración gradual del régimen atonal y, después, en implantar un sistema nuevo que asegurase “la supremacía de la música alemana durante los próximos cien años”: el dodecafonismo. Rechazado por los nazis en 1933, se estableció en Estados Unidos, donde murió en julio de 1953.
Así, tenemos a grandes rasgos tres etapas: la primera es aún posromántica y asume el legado de los compositores alemanes del siglo XIX, principalmente el de Wagner; en la segunda llevará a la práctica los vaticinios realizados por Liszt hacia 1881: la transición natural de la música tonal a la atonal; y en la tercera (más o menos a partir de 1923) desarrollará el sistema dodecafónico sobre la base de la técnica de las doce notas. En estas aventuras se vio acompañado casi desde el principio por sus discípulos Anton Webern y Alban Berg, y juntos compondrían lo que se conocería como Segunda Escuela de Viena. La enorme trascendencia de la revolución atonal y de la posterior implantación del dodecafonismo se prolonga hasta nuestros días, pues la música nunca sería igual después de Schoenberg, y eso es tan verdad como la vida misma. Pero las raíces de los Gurre-Lieder, compuestos fundamentalmente durante la primera etapa, hay que buscarlas más atrás.
Antecedentes
Se suele decir que los Gurre-Lieder son un compendio de las principales corrientes del romanticismo europeo: en ellos está el Beethoven que transgredió las convenciones de la sinfonía clásica con la inclusión de la voz en la Novena, está el Schumann de los amores poéticos, está el Berlioz de las leyendas dramáticas (La condenación de Fausto), está el Liszt de los melodramas y las ambigüedades armónicas, está el Sibelius de las leyendas nórdicas (Kullervo), está el Brahms de los grandes estructuras sinfónicas. Está Wagner, por supuesto, y más que ninguno. Además, para el año 1900 Mahler ya había estrenado su Segunda sinfonía (“Resurrección”) y Strauss varios de sus poemas sinfónicos. Pero no hay ningún antecedente con este despliegue coral y orquestal, ni con esta violencia expresiva, ni quizás con esta tensión dramática. Schoenberg llevó al límite la retórica romántica con un auténtico volcán en erupción, y de esa forma dinamitó todos sus principios para allanar definitivamente el camino hacia la Nueva Música.
El poema: Valdemar y Tove
Ahora bien, ¿qué son realmente los Gurre-Lieder? En sí mismos constituyen un ciclo de canciones (lieder) a gran escala, pero se ha hablado algunas veces de oratorio, otras veces de cantata, y aún otras de una gran sinfonía dramática. Ponen música a un poema de Peter Jacobsen inspirado en una leyenda medieval danesa sobre el amor secreto entre el rey Valdemar IV Atterdag (1340-1375) y la joven Tove Lille. La historia es más o menos así: Valdemar y Tove se enamoran en Rügen, una isla en el mar Báltico; a su vuelta a Selandia con la joven, el rey levanta para ella el castillo de Gurre junto al lago Esrom. En un arranque de celos y en ausencia de Valdemar, su mujer, la reina Helvig, encierra a través de su amante Folkvard Lavmandsson a Tove en una cámara, donde muere en lenta agonía. El poema se completa con otra leyenda, según la cual Valdemar prolongaría la búsqueda de la muchacha más allá de su propia muerte en Gurre, cabalgando eternamente por bosques y llanuras.
Como tantas veces, la historia tenía antecedentes más o menos reales, que en este caso se remontarían a unos doscientos años atrás: nuestro Valdemar estaría inspirado en Valdemar I de Dinamarca (1157-1182) y Helvig lo estaría en su legítima mujer, Sofie. Durante mucho tiempo, desde época medieval, se cantaron baladas sobre las leyendas de Gurre. El tema no podía ser más romántico: amor, naturaleza, elementos sobrenaturales… El compositor, gran amante de la literatura, conoció seguramente el texto de Jacobsen en 1899, año de su publicación en alemán. Quizás incluso trabajase inicialmente sobre los borradores de la traducción. Sea como fuere, el poema determina inevitablemente el esquema de los Gurre-Lieder, y los divide en tres partes.
En la primera tienen lugar los momentos más poéticos y de mayor lirismo de la obra. Después de un preludio orquestal, Valdemar (tenor) y Tove (soprano) alternan canciones de puro amor con instantes épicos en medio de un clima ocasionalmente agitado por los dramáticos presagios del rey, que se materializan en un breve y estremecedor interludio. La canción de la Paloma del Bosque (mezzosoprano) relata la muerte de la joven.
La segunda parte es la más breve (unos cuatro o cinco minutos) y consiste únicamente en el lamento de Valdemar, que eleva su cólera a Dios: “yo también soy un Monarca”.
La tercera nace de una atmósfera crepuscular para poner música a las cacerías salvajes del espectro de Valdemar entre apariciones fantasmales y sobrenaturales. Un campesino (bajo) describe la partida de los muertos, los hombres de Valdemar, que cabalgan con violencia. Vienen después dos nuevas canciones: la del rey evocando a Tove y la del bufón Klaus (tenor) caricaturizando sus lamentos. Valdemar se dirige al cielo, y con él sus hombres se desvanecen para siempre. En el epílogo, luego de un preludio y del relato del narrador, se da la apoteosis final: un himno al sol con la esperanza de un nuevo amanecer.
La música
Ya hemos adelantado un elemento fundamental a la hora de comprender los Gurre-Lieder: la influencia de los compositores románticos en general y de Wagner en particular. Schoenberg pertenecía aún a ese mundo cuando empezó a componerlos en marzo de 1900, y también cuando los dejó prácticamente acabados en 1903. Sólo quedaba la tercera parte por terminar de orquestar. Pero pasaban los años y la partitura parecía abandonada por completo: “la retomé en julio de 1910 (…) debe verse que la parte instrumentada en 1910 y 1911 muestra un estilo orquestal completamente distinto al de las partes I y II. No era mi intención ocultarlo. Al contrario, es evidente que diez años después orquestaría de otra manera”.
Verdaderamente, entre 1900 y 1910 pasaron muchas cosas, pero hay una que destaca sobre todas las demás: la superación de la armonía tradicional. “En 1908 la música de Schoenberg no estaba en ninguna tonalidad”, dirá Webern en 1933 en referencia a las Piezas para piano op. 11, que consideraba las primeras obras atonales puras. “Nadie puede imaginarse aquel momento, por supuesto, como algo repentino. Sus lazos con el pasado eran muy sólidos”. Para Schoenberg y sus discípulos, la disolución de la tonalidad respondía a un proceso tan natural e inevitable como el que en su día había llevado a la desaparición de los modos eclesiásticos. De esta época (1903-1909) son obras como el poema sinfónico Pelleas und Melisande, los cuartetos de cuerda nºs 1 y 2, la Sinfonía de cámara op. 9, los Dos lieder op. 14, el ciclo Buch der hängenden Gärten, las Cinco piezas orquestales op. 16, el monodrama Erwartung o las citadas tres Piezas para piano op. 11. Para orientarnos, son también los años de las óperas Salomé (1905) y Elektra (1909) de Richard Strauss, de La mer (1905) de Debussy, de la Octava sinfonía (1906) de Mahler o de la Madama Butterfly (1904) de Puccini.
Por tanto, en lo que se refiere a la música, los Gurre-Lieder conforman una obra tonal y masivamente posromántica, con abundante uso del leitmotiv, pero algunos aspectos de su orquestación se sitúan en los albores de la Nueva Música. Un ejemplo evidente son las texturas que acompañan a la canción del bufón Klaus, o el uso que en ella hace de los instrumentos. O el relato del narrador, que supone la primera muestra de la técnica del Sprechgesang (canto hablado o declamado) en la obra de Schoenberg y que anuncia abiertamente el expresionismo del Pierrot lunaire (1912). 
El destino
Tan pronto como se estrenaron (el 23 de febrero de 1913 en Viena bajo la dirección de Franz Schreker), los Gurre-Lieder comenzaron a formar parte del pasado. “Yo no estaba destinado a continuar los caminos de Verklärte Nacht o Gurre-Lieder, ni tampoco de Pelleas y Melisande. El Comandante Supremo me tenía encomendada una tarea más ardua”, escribirá el compositor en 1948. Los Gurre-Lieder triunfaron entonces y siguen triunfando cien años después, pero el destino de Schoenberg iba por otro camino, y él estaba dispuesto a recorrerlo hasta cruzar las puertas de la eternidad.
 
Asier Vallejo

90 años de la BOS. Gurre-Lieder

Para conmemorar el 90 aniversario de la BOS, su director Artístico y Titular, Günter Neuhold, ha seleccionado una obra extraordinaria: Los Gurre-Lieder de Arnold Schoenberg. Es la primera ocasión en que la BOS va a interpretar esta obra y va a ser, además, su estreno en Euskadi. Todo ello 99 años después de su estreno en Viena.
Las canciones de Gurre, Gurre-lieder, relatan una leyenda medieval. En ella se describe la historia de amor de dos amantes – El Rey Waldemar y la joven y bella Tove. La primera parte se inicia con la puesta de sol, cuando el Rey Waldemar cabalga hacia el castillo “Gurre” y a partir de ese momento los distintos personajes narran sus sentimientos. Cuando la mujer de Waldemar, la Reina Helwig, descubre a los amantes ordena la muerte de Tove a su Halcón. Waldtaube, la paloma, que simboliza el bosque, la naturaleza, observa todo lo que está sucediendo y nos lo narra.
Waldemar nunca se recupera de la muerte de Tove y ya en la segunda parte que contiene un solo tema, acusa a Dios mismo de ser un tirano por haber permitido la muerte y separación de los amantes.
Como castigo por su blasfemia, Waldemar es castigado a cabalgar cada noche en una caza salvaje acompañado por los espectros de sus vasallos muertos. Todo lo anterior sucede durante la medianoche y es el coro de hombres, simbolizando el poder oscuro, quien nos lo narra. A su vez, surge la figura del bufón, Klaus, quien nos muestra su opinión y que se asemeja a un símbolo del poder.
Finalmente, esta condena eterna se rompe con la llegada de la primavera, la salida del sol. El narrador nos detalla la transición de la noche eterna a la naturaleza. Mientras florece la vida en la tierra, las almas de Waldemar y Tove encuentran la liberación en la renovación de la naturaleza y es el Coro mixto quien concluye la obra de forma optimista, en la tonalidad de Do Mayor, y nos narra como se cumple la eterna unión que un día Tove prometió a Waldemar.
Gurre Lieder es una composición que Schoenberg proyectó como un ciclo de canciones para Cantantes y Piano. Comenzó a componerla en Viena en la última época del período romántico en lo que supone una unión de toda la tradición musical europea. A partir de aquí, Schoenberg pasó a crear una grandiosa orquestación de la obra y la concluyó en Berlín en 1911 cuando ya había iniciado su nuevo estilo compositivo, cuando había ya nacido el nuevo Schoenberg.
A continuación les recomendamos una serie de grabaciones comerciales de las obras de nuestro programa. Todas ellas pueden adquirirse en la Fnac o escucharse a través de internet siguiendo los enlaces señalados:
 
A. Schoenberg: Gurrelieder
Riccardo Chailly – Deutsche Symphonie-Orchester Berlin – Royal Concertgebouw Orchestra Members – Düsseldorf Städtischer Musikvereins Chorus – St, Hedwig’s Cathedral Choir – Hermann Becht – Susan Sunn – Brigitte Fassbaender – Peter Haage – Hans Hotter
Release Date: 06/10/2003
Decca
 

Gurrelieder

En su 90 aniversario, la BOS afronta por primera vez una obra fundamental en la historia de la música. La última gran obra romántica de un compositor que había de revolucionar poco después el lenguaje musical que, exigiendo unas fuerzas instrumentales y vocales extraordinarias, suena en muchas ocasiones con la delicadeza de una música de cámara. Un reparto de grandes voces y la intervención de tres coros, Andra Mari, Easo y Araba, se ponen al servicio de una gran obra. 
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I

AUGUSTA HOLMÈS (1847-1903)

Andromède, Poema sinfónico*

CÉSAR FRANCK (1822-1890)

Variaciones sinfónicas para piano y Orquesta.

Joaquín Achúcarro, piano

II

MODEST MUSSORGSKY (1839-1881) / MAURICE RAVEL (1875-1937)

Cuadros de una exposición.

I. Promenade – Gnomus
II. Promenade – El castillo medieval
III. Promenade – Tullerias
IV. Promenade – Bydlo
V. Baile de los polluelos dentro del cascarón
VI. Samuel Goldenberg y Schmuyle
VII. El mercado
VIII. Catacumbas (Sepulcrum Romanum)
IX. La cabaña sobre patas de gallina (o la choza de Baba-Yaga)
X. La gran puerta de Kiev

Información y entradas
Temporada 2021-2022
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Lugar: Palacio Euskalduna

Giacomo Puccini

Representaciones

  • Sábado 21 de Mayo de 2022 19:00h
  • Martes 24 de Mayo de 2022 19:30h
  • Viernes 27 de Mayo de 2022 19:30h
  • Sábado 28 de Mayo de 2022 19:00h (*OB)
  • Lunes 30 de Mayo de 2022 19:30h

*OB: Opera Berri

Patrocina:

FICHA

  • Cio-Cio San: Maria Agresta*
  • Cio-Cio San BERRI: Carmen Solís
  • Pinkerton: Sergio Escobar
  • Pinkerton BERRI: Javier Tomé
  • Suzuki: Carmen Artaza*
  • Sharpless: Damián del Castillo
  • Goro: Jorge Rodríguez-Norton
  • Kate Pinkerton: Marta Ubieta
  • Yamadori y Comisario: Jose Manuel Día
  • Tío Bonzo: Fernando Latorre
  • Oficial del registro: Javier Campo**
  • Yakuside: Gexan Etxabe
  • La madre de Cio-Cio San: Eider Torrijos**
  • La tía de Cio-Cio San: Leyre Mesa**
  • La prima de Cio-Cio San Olga Revuelta**
  • Bilbao Orkestra Sinfonikoa
  • Coro de Ópera de Bilbao: Director Boris Dujin
  • Director musical: Henrik Nánási*
  • Director de escena: Stefano Monti
  • Coproducción Teatro Comunale di Modena / Teatro Municipale di Piacenza

*Debuta en ABAO Bilbao Opera
**Coro de Ópera de Bilbao

MÁS INFORMACIÓN

Benjamin Franklin Pinkerton, un oficial de la Armada de Estados Unidos, inspecciona una casita en una colina cercana a Nagasaki desde la que se ve el puerto. Va a alquilársela a Goro, un servicial casamentero. Junto con la casa recibe también a tres criados y a una geisha como mujer, cuyo nombre es Cio-Cio San, pero que es conocida como Butterfly. El alquiler, según la costumbre japonesa, es por una duración de 999 años, susceptible de ser renovado todos los meses. El cónsul estadounidense, Sharpless, llega jadeante después de haber subido la colina. Pinkerton describe su filosofía del yanqui indómito que recorre el mundo en busca de experiencias y placeres. No está seguro de si sus sentimientos por la joven japonesa son realmente amor o simplemente un capricho, pero su intención es seguir adelante y celebrar la ceremonia nupcial. Sharpless le advierte de que es posible que la muchacha tenga una visión diferente del matrimonio, pero Pinkerton hace caso omiso de sus preocupaciones y le dice que algún día tendrá una verdadera esposa estadounidense. Ofrece al cónsul güisqui y propone un brindis.

Llega Butterfly con sus amigos para la ceremonia. En una conversación casual tras la presentación formal, la muchacha admite que tiene tan solo quince años y explica que su familia fue importante en otro tiempo, pero que luego perdió su posición desahogada, por lo que no le ha quedado más remedio que ganarse la vida como geisha. Llegan sus familiares y hablan sobre la celebración de un matrimonio tan desigual. Cio-Cio San enseña a Pinkerton sus exiguas posesiones y le confiesa que ha estado en la misión cristiana y que tiene la intención de convertirse a la religión de su marido. El comisionado imperial lee el contrato matrimonial y los parientes felicitan a la pareja. De repente, se oye desde lejos una voz amenazadora: es el bonzo, el tío de Butterfly, un sacerdote. Maldice a la muchacha por haber ido a la misión y por renunciar a su religión ancestral. Pinkerton les ordena a todos que se vayan e intenta consolar a Butterfly con palabras dulces. Suzuki le ayuda a ponerse el kimono nupcial antes de que la pareja se reúna en el jardín, donde se dejan llevar por la pasión.

Cuando comienza el Acto II han transcurrido tres años y Cio-Cio San está esperando el regreso de su marido a casa. Suzuki implora ayuda a los dioses, pero Butterfly le reprende por creer en los dioses japoneses en vez de en la promesa de Pinkerton de que un día regresaría. Aparece Sharpless con una carta de Pinkerton, pero antes de que pueda leerla a Butterfly, aparece Goro con el último pretendiente de la joven, el acaudalado príncipe Yamadori. Butterfly sirve amablemente té a los invitados, pero insiste en que no está disponible para contraer matrimonio: su marido estadounidense no la ha dejado y le dio palabra de que un día regresaría. Pide a Goro y Yamadori que se vayan. Sharpless intenta leer la carta de Pinkerton y sugiere a Butterfly que quizá debería reconsiderar la oferta de Yamadori. Como respuesta, ella le muestra al cónsul el hijo que ha tenido con Pinkerton. Dice que su nombre es “Pesar”, pero que cuando regrese su padre se llamará “Dicha”. Sharpless está demasiado hundido para seguir leyéndole el contenido de la carta. Se va prometiéndole que informará a Pinkerton sobre la existencia de su hijo. Un cañonazo en el puerto anuncia la llegada de un barco. Butterfly y Suzuki leen su nombre desde la terraza: es el de Pinkerton. Radiante de alegría, Butterfly se une a Suzuki para decorar la casa con flores. Cae la noche y Butterfly, Suzuki y el niño emprenden una vigilia sin apartar la vista del puerto.

Amanece y Suzuki insiste en que Butterfly intente dormir un poco. Butterfly mete al niño en la casa. Aparece Sharpless con Pinkerton y Kate, la nueva mujer de Pinkerton. Suzuki se da cuenta de quién es la mujer estadounidense y se muestra de acuerdo en ayudar a comunicar la noticia a Butterfly. A Pinkerton le invade la sensación de culpa y se retira un poco para recordar los días pasados en la casa. Cio-Cio San entra apresuradamente confiando en encontrar a Pinkerton, pero es a Kate a quien ve en su lugar. Comprendiendo la situación, se muestra de acuerdo en renunciar a su hijo, pero insiste en que sea Pinkerton quien vuelva a por él. Tras echar a todo el mundo, Butterfly saca la daga con la que su padre se había suicidado, pues prefiere morir con honor que vivir con vergüenza. Se detiene por un instante cuando entra el niño inesperadamente, pero Butterfly lo saca al jardín y ella se retira detrás de una cortina. Cuando llega Pinkerton, pronunciando su nombre, la joven se clava la daga.

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Temporada 2022-2023
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2022
>Concierto para dos Aniversarios Bilbao Orkestra Sinfonikoa & Guggenheim Bilbao

Concierto para dos Aniversarios Bilbao Orkestra Sinfonikoa & Guggenheim Bilbao

Lugar: Guggenheim Bilbao

Coincidiendo con el centenario de la BOS el Museo Guggenheim Bilbao celebra su 25º Aniversario. En esta doble celebración, el Museo será el escenario de un gran concierto de la BOS abierto a la ciudadanía cuyo programa incluirá “Cuadros de una exposición”, la obra con la que Modest Mussorgsky rindió homenaje a su amigo Viktor Hartmann, con ocasión de la exhibición de algunas de sus obras tras su fallecimiento. La pieza representa un recorrido de cuadro en cuadro, en un estilo musical de fuerte carácter descriptivo. Compuesta originalmente para piano, la música fue “coloreada” por Maurice Ravel con una brillante orquestación. Junto a este gran clásico, en este concierto se recuperará el poema sinfónico, de lenguaje denso y poderoso, “Andrómeda”, de Augusta Holmès, compositora francesa injustamente tratada por la historia, al igual que muchas de sus colegas. Una gran oportunidad para celebrar la amistad y el diálogo entre las artes.

Patrocina:

Localización : Atrio
Punto de venta : Taquilla y Web
Duración : 60
Más información : Aforo limitado y uso responsable de mascarilla.
Se ruega puntualidad. No se podrá acceder al Atrio una vez iniciada la actividad.

Web: Guggenheim

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