Conciertos

TEMPORADA BOS 13


Palacio Euskalduna.   19:30 h.

Huang Ruo: Announcement
L. van Beethoven: Concierto para piano y orquesta nº 3
S. Rachmaninov: Danzas sinfónicas

Teo Gheorghiu, piano
Lan Shui, director

FECHAS

  • 09 de abril de 2015       Palacio Euskalduna      19:30 h.
  • 10 de abril de 2015       Palacio Euskalduna      19:30 h.

Conoce aquí todas las ventajas de ser abonado de la BOS

Si quieres que lo toque, yo encantado; pero digo yo que tendrás que escribirlo

19 de julio de 1804. Ferdinand Ries, el único alumno de Beethoven (1770-1827) por aquellos tiempos, va a tocar el Tercer Concierto para Piano op. 37 de su maestro. Una cesión en la que se mezcla la generosidad de Beethoven y su creciente sordera. La obra ya había sido estrenada el 5 de abril del año anterior por el propio compositor en Viena; o sea que esta reposición no tendría que encerrar mayor misterio.
El problema es que hay un asuntillo por ahí pendiente. Un fleco sin mayor importancia.
La parte de solista no ha sido escrita.
Ignaz Xaver Ritter von Seyfield nos da su versión de la noche del estreno.
El concierto venía, como fue habitual en la trayectoria de Beethoven, cargadito de novedades. Compartían cartel las primeras ejecuciones de la Segunda Sinfonía op. 36 y del único oratorio del compositor, Cristo en el Monte de los Olivos op. 85. Llegado el momento del Tercer Concierto, Beethoven se acerca cortés a Seyfield y le pide un favor:
“Beethoven me invita a que le pase las páginas; pero, ¡cielos! Aquello era más fácil de decir que de hacer. Yo no veía más que páginas en blanco. Como mucho por aquí y por allá algunos jeroglíficos totalmente incomprensibles para mí. Él tocaba la parte de solista casi completamente de memoria puesto que no había tenido tiempo –como le solía suceder a menudo- de escribirla del todo.”
Beethoven fue un gran improvisador. Un talento que compartía con la mayoría de los grandes teclistas de su época. Un talento que había sido muy común en el XVIII y que, igualmente, sería una seña de identidad del XIX pianístico. Mozart o Liszt estuvieron ahí para atestiguarlo.
Durante décadas, el reciente fenómeno del concierto público tuvo un formato que a nosotros nos habría dejado perplejos. Hoy en día nuestro estándar de velada musical consiste, contadas excepciones aparte, en un una obertura u obra contemporánea, un concierto para solista, descanso generoso y un obrón tipo sinfonía romántica. Por el contrario, en los tiempos en los que nuestro canon actual se fue formando, las veladas eran bien distintas. Cuesta creer que los conciertos la gente cuchicheaba –o directamente hablaba de sus cosas-, que las luces estaban encendidas, que no faltaba algo para picotear en algunos palcos, que los conciertos eran larguísimos, que si una de las piezas gustaba se repetía sobre la marcha, que no era extraño toparse con algunos aficionados de buena familia entre los miembros de la orquesta, que no siempre había director, que las partituras estaban cuajaditas de erratas, que la mayoría de las obras no tenían más de una docena de años –¡todo era música contemporánea!- , que todo programa digno de tal nombre tenía que incluir un buen puñado de obras vocales: solos, piezas de ensemble y coros; y que si aparecía un solista instrumental por ahí suelto a lo mejor lo tenían un buen rato dando el callo, no sólo tocando sus composiciones sino también improvisando. Este fue el caso del joven Beethoven y de muchos otros contemporáneos.
Cuesta compatibilizar el estatuto casi sacro que hoy en día tiene una partitura de Beethoven con el desparpajo con el que, en ocasiones, trataba sus obras el propio compositor. Es cierto que un clásico en el epistolario de Beethoven lo conforman sus peloteras con el gremio de editores, unas carretadas de cartas en las que amenaza, insulta, suplica y se retuerce de dolor ante los fallos nimios o garrafales que iba encontrando en sus ediciones; pero también es cierto que Beethoven revisaba casi continuamente sus propias obras, y que, sobre todo en las primeras interpretaciones, iba ajustando una cosa aquí y otra allá. La libertad con la que esta gente se acercaba a una partitura es algo que hoy nos resulta casi blasfemo. Pobre de quien se ponga a añadir, quitar o sustituir compases en una sonata de Beethoven. Se lo meriendan en el conservatorio. Si Beethoven se cogiera una nave temporal y se plantara aquí en plan anónimo a enredar en su Tercer Concierto para piano fijo que se iba a llevar un buen chorreo del departamento de tecla por desacato.
Cuenta la leyenda que Elvis en una de sus giras coincidió un día con un concurso de dobles suyos y que, medio por choteo medio por curiosidad, se presentó a ver qué pasaba. Como es natural lo eliminaron en las primeras rondas.
Beethoven, a la fuerza ahorcan, finalmente escribió la parte de solista de su concierto para que Ries pudiera tocarla. Todo el mundo lo agradeció. Una temprana crítica del 2 de enero de 1805 reconocía –aparte de pitorrearse inmisericorde de un inocente concierto de Dussek que compartía programa- que la obra de Beethoven era sencillamente la mejor en su género hasta la fecha.
A lo largo de los siguientes 140 años la técnica pianística se fue desarrollando hasta extremos que pasaron de lo circense a lo directamente inconcebible. Y el imaginario colectivo ha guardado la figura del último titán que brilló en la doble faceta de virtuoso del teclado y compositor, Sergei Rachmaninov (1873-1943)
Claro que así como nadie tuvo jamás el valor de criticar los méritos de Rachmaninov como pianista, no se pudo decir lo mismo de sus composiciones. Cesar Cui, el respetable miembro del Grupo de los Cinco (junto a Balakirev, Borodin, Mussorgski y Rimski-Korsakov) se refería en los siguientes términos en 1897 a una de las primeras obras orquestales del joven Rachmaninov:
“Si hubiera un conservatorio en el infierno, y si uno de sus alumnos con más talento fuera a componer una sinfonía basada en las siete plagas de Egipto, y si la escribiera y ésta fuera similar a la sinfonía de Rachmaninov, habría completado brillantemente su cometido y habría hecho pasar un buen rato a los habitantes del averno.”
Tiernas palabras para motivar a la naciente estrella de la música rusa. Rachmaninov obró el milagro de sacar tiempo y motivación para componer a lo largo de su intensa carrera de concertista y director de orquesta internacional. Su catálogo es relativamente escaso –apenas medio centenar de obras- y, a menudo, como ya se ha apuntado, tuvo el viento de cara. Una parte de sus colegas lo veía como un compositor complaciente, alejado de las trincheras de las vanguardias. Mientras, por otro lado, una parte del público le reprochaba justo lo contrario: que en alguna de sus obras descuidaba la vena melódica que todos esperaban de él. En 1940 Rachmaninov era un artista venerable y ya había tenido suficientes aplausos como para llenar las vidas de media docena de virtuosos; y sin embargo se remangó por última vez y compuso la que sería su obra final, las Danzas Sinfónicas op. 45. La pieza es una maravilla. Clásica y moderna; con un lenguaje propio y, al mismo tiempo, deudor de los colores de sus compatriotas Stravinsky y Prokofiev. Las Danzas también incluyen uno de esos valses que sólo los rusos han sabido componer y que ponen verdes de envidia a los vieneses. Y la obra encierra algunas citas musicales: la siempre efectiva referencia al Dies Irae gregoriano o una oscura cita a su primera sinfonía; aquella dulcemente comentada por Cui. Nunca sabremos lo cerca que estuvimos de que Rachmaninov no se tomase el trabajo de legarnos estas Danzas Sinfónicas. Parece ser que se las tenemos que agradecer a la Sinfónica de Filadelfia, uno de los buques insignia del panorama orquestal norteamericano y dedicataria de la obra.
Precisamente nuestra velada comenzará con una de las obras seleccionadas para festejar el centenario de esta institución. En el año 2000 la Orquesta de Filadelfia convocó un concurso para conmemorar su cumpleaños y el compositor chino Huang Ruo (1976) vio interpretadas sus “Tres Piezas para Orquesta”. Éstas consisten en tres oberturas que, según indicaciones del propio autor, son diferentes saludos al nuevo siglo y pueden ser interpretadas como un conjunto o por separado. Announcement es la segunda de ellas y presenta uno de los rasgos del estilo de Ruo: la fusión entre un sonido orquestal ortodoxamente moderno y melodías orientales. La carrera de Ruo continúa consolidándose y ha seguido cosechando premios, más por cómo compone que por cómo canta. Busquen en internet y lo verán contento como un chaval desafiando sin complejos. Pues claro que sí. Hace bien.

Joseba Berrocal

 

TEO GHEORGHIU – Piano

Galardonado en 2010 con el Anillo de Beethoven que otorga el Festival Beethoven de Bonn, Teo Gheorghiu tiene planeado para la temporada 2014/15 y siguientes actuar junto con la Royal Philharmonic Orchestra de Londres, la Orquesta Sinfónica de Bilbao, la Sinfónica de Múnich y la Orquesta Filarmónica de Minas Gerais. También cabe destacar sus actuaciones con el Cuarteto Carmina (con el que ha grabado el Quinteto para piano de Dvořák para Sony) y los recitales en la sala Tonhalle de Zúrich, el Centro de Cultura y Congresos de Aarau, el Teatro Municipal Santiago de Chile y en las series del festival Piano en los Jacobinos de Toulouse.
Teo Gheorghiu nació en Zúrich en 1992. Empezó a estudiar en 2001 en la Escuela Purcell de Londres. Continuó sus estudios en el Instituto Curtis de Música de Filadelfia y actualmente estudia en la Real Academia de la Música de Londres. En 2004, ganó el primer premio del Concurso Internacional de Piano de San Marino y al año siguiente obtuvo el máximo galardón del Concurso Internacional de Piano Franz Liszt.
Teo debutó en la sala Tonhalle de Zúrich en 2004. Su primer CD para el sello Deutsche Grammophon se grabó en abril de 2009 y en él interpreta conciertos de Schumann y Beethoven junto con la Musikkollegium Winterthur bajo la dirección de Douglas Boyd. Además de sus habilidades como pianista, Teo es también un actor de talento. En 2006, interpretó el papel de Vitus en la película homónima de Fredi Murer, junto con el actor Bruno Ganz, en la que se cuenta la historia de un joven pianista prodigio. La película ha recibido numerosos premios y, como resultado, Teo ha actuado en los festivales de cine de Estambul, Tribeca (Nueva York) y Locarno.

 

LAN SHUI – Zuzendaria / Director

Lan Shui es el director musical de la Orquesta Sinfónica de Singapur desde 1997, director principal de la Orquesta Filarmónica de Copenhague desde la temporada 2007/08 y recientemente ha finalizado un periodo de cuatro años como asesor artístico de la Orquesta Sinfónica Nacional de Taiwán. Dejando aparte el apretado programa de estas orquestas fijas, entre sus compromisos como invitado se encuentran las orquestas sinfónicas de Bilbao, Shanghái, Hiroshima y Cantón, la Filarmónica de Tampere y la Orquesta Nacional de Lille.
Como director invitado, Lan Shui ha trabajado en los Estados Unidos con orquestas como la Filarmónica de Los Ángeles, la Orquesta de Minnesota y las orquestas sinfónicas de San Francisco, Baltimore, Detroit y Houston. En Europa, ha actuado junto con la Orquesta Sinfónica de Berlín, la Orquesta Sinfónica de la Radio de Fráncfort, la Orquesta Sinfónica Nacional de Dinamarca, la Orquesta Sinfónica de la Radio de Stuttgart, la Sinfónica de Gotemburgo y la Orquesta Filarmónica de la Radio Alemana de Saarbrücken. También ha sido director principal invitado de la Orquesta de Aalborg y ha actuado en festivales como el de Tanglewood y Aspen.
Su habilidad para construir orquestas y su pasión por poner en marcha, estrenar y grabar nuevas obras de los mejores compositores asiáticos le han hecho célebre. Bajo la dirección de Shui, la Sinfónica de Singapur se ha convertido en una orquesta de talla mundial, que ha realizado numerosas y aclamadas giras por Alemania, Suiza, Japón, China, Hong Kong, Taiwán, Francia, España y los Estados Unidos. En septiembre de 2014, la orquesta debutó en los BBC Proms.
 

 


 

 

Comenzamos nuestro decimotercer programa de la temporada 2014-2015 con la interpretación de Announcement de Huang Ruo. Será esta la primera ocasión en la que interpretemos esta obra en nuestra temporada de abono y para ello emplearemos el material publicado por la editorial Theodore Presser (http://www.presser.com).
A continuación podremos escuchar el Concierto nº 3 para piano y orquesta en do menor Op. 37 de Ludwig van Beethoven. Hemos interpretado esta obra en once ocasiones a lo largo de nuestra historia. La primera el 14 de marzo de 1923 bajo la dirección de Armand Marsick en el Teatro Coliseo Albia con la participación del pianista José Iturbi y la última los días 31 de marzo y 1 de abril de 2011 en el Palacio Euskalduna bajo la dirección de Víctor Pablo Pérez y con la participación del pianista Vestard Shimkus. Emplearemos para su interpretación el material de la editorial Breitkopf & Härtel (https://www.breitkopf.com)
En la segunda parte del concierto podremos escuchar las Danzas Sinfónicas Op. 45 de Serge Rachmaninov. Tan sólo hemos interpretado esta obra en dos ocasiones a los largo de nuestras temporadas de abono, la primera los días 17 y 18 de marzo de 1994 en el Teatro Ayala bajo la dirección de Philippe Entremont y la última los días 17 y 18 de enero de 2008 en el Palacio Euskalduna bajo la dirección de Gloria Isabel Ramos. Emplearemos para su interpretación el material de la editorial Boosey & Hawkes (http://www.boosey.com).
A continuación les recomendamos una serie de grabaciones comerciales de las obras de nuestro programa. Todas ellas pueden adquirirse en la Fnac o escucharse a través de internet siguiendo los enlaces señalados:
 
L. van Beethoven: Concierto nº 3 para Piano y Orquesta en do menor Op. 37
Leon Fleisher – George Szell – Cleveland Orchestra
Release Date: 03/01/1992
SONY
 
 
S. Rachmaninov: Danzas Sinfónicas Op. 45
Mikhail Pletnev – Russian National Orchestra
Release Date: 01/04/1998
Deutsche Grammophon

EL TESTAMENTO DE RACHMANINOV
Danzas sinfónicas, además de ser la última obra escrita por Rachmaninov, es también una obra de culto en la música rusa del siglo XX. Un fresco orquestal que resume toda una vida y que el autor remató a pie de la última página con la frase autógrafa “Te doy gracias, Señor”. El tercero de los conciertos de Beethoven es el gran paso al frente en territorio romántico del autor de Bonn, en un concierto que se abre con Announcement, de uno de los autores más interesantes de la nueva música China, obra estrenada por la Orquesta de Filadelfia.
 

Info covid

Agenda de eventos

Lu
Ma
Mi
Ju
Vi
Sa
Do

Eventos relacionados

Temporada 2021-2022
09 - 10
Jun
2022
>Achúcarro y los Cuadros de una exposición

Achúcarro y los Cuadros de una exposición

Lugar: Palacio Euskalduna

Giancarlo Guerrero, director
Joaquín Achúcarro, piano


I

AUGUSTA HOLMÈS (1847-1903)

Andromède, Poema sinfónico*

CÉSAR FRANCK (1822-1890)

Variaciones sinfónicas para piano y Orquesta.

Joaquín Achúcarro, piano

II

MODEST MUSSORGSKY (1839-1881) / MAURICE RAVEL (1875-1937)

Cuadros de una exposición.

I. Promenade – Gnomus
II. Promenade – El castillo medieval
III. Promenade – Tullerias
IV. Promenade – Bydlo
V. Baile de los polluelos dentro del cascarón
VI. Samuel Goldenberg y Schmuyle
VII. El mercado
VIII. Catacumbas (Sepulcrum Romanum)
IX. La cabaña sobre patas de gallina (o la choza de Baba-Yaga)
X. La gran puerta de Kiev

Información y entradas
Temporada 2021-2022
21 - 24 - 27 - 28 - 30
May
2022
>Madama Butterfly

Madama Butterfly

Lugar: Palacio Euskalduna

Giacomo Puccini

Representaciones

  • Sábado 21 de Mayo de 2022 19:00h
  • Martes 24 de Mayo de 2022 19:30h
  • Viernes 27 de Mayo de 2022 19:30h
  • Sábado 28 de Mayo de 2022 19:00h (*OB)
  • Lunes 30 de Mayo de 2022 19:30h

*OB: Opera Berri

Patrocina:

FICHA

  • Cio-Cio San: Maria Agresta*
  • Cio-Cio San BERRI: Carmen Solís
  • Pinkerton: Sergio Escobar
  • Pinkerton BERRI: Javier Tomé
  • Suzuki: Carmen Artaza*
  • Sharpless: Damián del Castillo
  • Goro: Jorge Rodríguez-Norton
  • Kate Pinkerton: Marta Ubieta
  • Yamadori y Comisario: Jose Manuel Día
  • Tío Bonzo: Fernando Latorre
  • Oficial del registro: Javier Campo**
  • Yakuside: Gexan Etxabe
  • La madre de Cio-Cio San: Eider Torrijos**
  • La tía de Cio-Cio San: Leyre Mesa**
  • La prima de Cio-Cio San Olga Revuelta**
  • Bilbao Orkestra Sinfonikoa
  • Coro de Ópera de Bilbao: Director Boris Dujin
  • Director musical: Henrik Nánási*
  • Director de escena: Stefano Monti
  • Coproducción Teatro Comunale di Modena / Teatro Municipale di Piacenza

*Debuta en ABAO Bilbao Opera
**Coro de Ópera de Bilbao

MÁS INFORMACIÓN

Benjamin Franklin Pinkerton, un oficial de la Armada de Estados Unidos, inspecciona una casita en una colina cercana a Nagasaki desde la que se ve el puerto. Va a alquilársela a Goro, un servicial casamentero. Junto con la casa recibe también a tres criados y a una geisha como mujer, cuyo nombre es Cio-Cio San, pero que es conocida como Butterfly. El alquiler, según la costumbre japonesa, es por una duración de 999 años, susceptible de ser renovado todos los meses. El cónsul estadounidense, Sharpless, llega jadeante después de haber subido la colina. Pinkerton describe su filosofía del yanqui indómito que recorre el mundo en busca de experiencias y placeres. No está seguro de si sus sentimientos por la joven japonesa son realmente amor o simplemente un capricho, pero su intención es seguir adelante y celebrar la ceremonia nupcial. Sharpless le advierte de que es posible que la muchacha tenga una visión diferente del matrimonio, pero Pinkerton hace caso omiso de sus preocupaciones y le dice que algún día tendrá una verdadera esposa estadounidense. Ofrece al cónsul güisqui y propone un brindis.

Llega Butterfly con sus amigos para la ceremonia. En una conversación casual tras la presentación formal, la muchacha admite que tiene tan solo quince años y explica que su familia fue importante en otro tiempo, pero que luego perdió su posición desahogada, por lo que no le ha quedado más remedio que ganarse la vida como geisha. Llegan sus familiares y hablan sobre la celebración de un matrimonio tan desigual. Cio-Cio San enseña a Pinkerton sus exiguas posesiones y le confiesa que ha estado en la misión cristiana y que tiene la intención de convertirse a la religión de su marido. El comisionado imperial lee el contrato matrimonial y los parientes felicitan a la pareja. De repente, se oye desde lejos una voz amenazadora: es el bonzo, el tío de Butterfly, un sacerdote. Maldice a la muchacha por haber ido a la misión y por renunciar a su religión ancestral. Pinkerton les ordena a todos que se vayan e intenta consolar a Butterfly con palabras dulces. Suzuki le ayuda a ponerse el kimono nupcial antes de que la pareja se reúna en el jardín, donde se dejan llevar por la pasión.

Cuando comienza el Acto II han transcurrido tres años y Cio-Cio San está esperando el regreso de su marido a casa. Suzuki implora ayuda a los dioses, pero Butterfly le reprende por creer en los dioses japoneses en vez de en la promesa de Pinkerton de que un día regresaría. Aparece Sharpless con una carta de Pinkerton, pero antes de que pueda leerla a Butterfly, aparece Goro con el último pretendiente de la joven, el acaudalado príncipe Yamadori. Butterfly sirve amablemente té a los invitados, pero insiste en que no está disponible para contraer matrimonio: su marido estadounidense no la ha dejado y le dio palabra de que un día regresaría. Pide a Goro y Yamadori que se vayan. Sharpless intenta leer la carta de Pinkerton y sugiere a Butterfly que quizá debería reconsiderar la oferta de Yamadori. Como respuesta, ella le muestra al cónsul el hijo que ha tenido con Pinkerton. Dice que su nombre es “Pesar”, pero que cuando regrese su padre se llamará “Dicha”. Sharpless está demasiado hundido para seguir leyéndole el contenido de la carta. Se va prometiéndole que informará a Pinkerton sobre la existencia de su hijo. Un cañonazo en el puerto anuncia la llegada de un barco. Butterfly y Suzuki leen su nombre desde la terraza: es el de Pinkerton. Radiante de alegría, Butterfly se une a Suzuki para decorar la casa con flores. Cae la noche y Butterfly, Suzuki y el niño emprenden una vigilia sin apartar la vista del puerto.

Amanece y Suzuki insiste en que Butterfly intente dormir un poco. Butterfly mete al niño en la casa. Aparece Sharpless con Pinkerton y Kate, la nueva mujer de Pinkerton. Suzuki se da cuenta de quién es la mujer estadounidense y se muestra de acuerdo en ayudar a comunicar la noticia a Butterfly. A Pinkerton le invade la sensación de culpa y se retira un poco para recordar los días pasados en la casa. Cio-Cio San entra apresuradamente confiando en encontrar a Pinkerton, pero es a Kate a quien ve en su lugar. Comprendiendo la situación, se muestra de acuerdo en renunciar a su hijo, pero insiste en que sea Pinkerton quien vuelva a por él. Tras echar a todo el mundo, Butterfly saca la daga con la que su padre se había suicidado, pues prefiere morir con honor que vivir con vergüenza. Se detiene por un instante cuando entra el niño inesperadamente, pero Butterfly lo saca al jardín y ella se retira detrás de una cortina. Cuando llega Pinkerton, pronunciando su nombre, la joven se clava la daga.

Ver más
Temporada 2022-2023
18
Jun
2022
>Concierto para dos Aniversarios Bilbao Orkestra Sinfonikoa & Guggenheim Bilbao

Concierto para dos Aniversarios Bilbao Orkestra Sinfonikoa & Guggenheim Bilbao

Lugar: Guggenheim Bilbao

Coincidiendo con el centenario de la BOS el Museo Guggenheim Bilbao celebra su 25º Aniversario. En esta doble celebración, el Museo será el escenario de un gran concierto de la BOS abierto a la ciudadanía cuyo programa incluirá “Cuadros de una exposición”, la obra con la que Modest Mussorgsky rindió homenaje a su amigo Viktor Hartmann, con ocasión de la exhibición de algunas de sus obras tras su fallecimiento. La pieza representa un recorrido de cuadro en cuadro, en un estilo musical de fuerte carácter descriptivo. Compuesta originalmente para piano, la música fue “coloreada” por Maurice Ravel con una brillante orquestación. Junto a este gran clásico, en este concierto se recuperará el poema sinfónico, de lenguaje denso y poderoso, “Andrómeda”, de Augusta Holmès, compositora francesa injustamente tratada por la historia, al igual que muchas de sus colegas. Una gran oportunidad para celebrar la amistad y el diálogo entre las artes.

Patrocina:

Localización : Atrio
Punto de venta : Taquilla y Web
Duración : 60
Más información : Aforo limitado y uso responsable de mascarilla.
Se ruega puntualidad. No se podrá acceder al Atrio una vez iniciada la actividad.

Web: Guggenheim

Ver más