Conciertos

TEMPORADA BOS 14

Miradas sonoras: China


Palacio Euskalduna.   20:00 h.

Yuankai Bao: Las estaciones en las montañas de Taihang (suite nº 6 de Visiones y sonidos de China)
Qigang Chen: L’Eloignement, para orquesta de cuerdas
Yuan Liu: Train Toccata
Bright Sheng: Red silk dance, para piano y orquesta
B. Bartók: El mandarín maravilloso, suite

Ju Hee Suh, pianoa/piano
Muhai Tang, zuzendaria/director

FECHAS

  • 15 de abril de 2010       Palacio Euskalduna      20:00 h.
  • 16 de abril de 2010       Palacio Euskalduna      20:00 h.

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“Hasta del árbol más alto caen sus hojas a las raíces”

Durante la revolución cultural china fueron muchos los artistas que se vieron perseguidos por una represiva corriente de pensamiento maoísta que terminó por romper de forma drástica los vínculos culturales establecidos durante décadas entre el país asiático y el mundo occidental. Quizás por eso la reapertura del Conservatorio Central de Beijing en 1978 se reveló como un faro de esperanza para todos los jóvenes músicos que ansiaban salir del aislamiento e instaurar una nueva era para la música de su tierra. Apenas treinta de entre una marea de miles de aspirantes pudieron acceder a la clase de composición, pero esa “clase de 1978” acabó apadrinando a una pequeña generación de músicos que ahora, más de treinta años después, vuela sobre tierras y océanos en aras de un intercambio cultural cada vez más avanzado. Allí estaban, entre otros, Tan Dun, Qigang Chen, Chen Yi, Guo Wenjing y Zhou Long, alrededor de quienes se ha venido escribiendo buena parte de la historia contemporánea de la música oriental.

En realidad, Yuankai Bao (n. 1944) no pertenecería a ese grupo, dado que su formación fue anterior, pero el hecho de que se graduase precisamente en el Conservatorio de Beijing poco antes de su cierre establece con sus miembros un lazo inquebrantable. Profesor en Tianjin, Xiamen y Taiwan, su pensamiento musical tiene perfecto reflejo en su gran Rhapsody of China, con la que aspira a que los chinos puedan conocer la música occidental a través de su propia música, y a la vez a que el oyente occidental pueda conocer mejor la música china a través de sus propias formas. Dicho de otro modo, la obra de Bao trata de hacer realidad su deseo de crear páginas que sean “sinfónicas” en la forma y “chinas” en esencia. Así, como paso seminal de la rapsodia, en 1991 se estrenaron en Tianjin las 24 piezas orquestales sobre temas de canciones folclóricas chinas, rebautizadas tres años más tarde como Visiones y sonidos de China. Agrupada la obra inicialmente en seis partes, todas ellas beben de las aguas del folclore milenario de los Han a partir de melodías halladas en las provincias de Hebei, Yuannan, Shaanxi, Sichuan, Jiangsu, Zhejiang y Shanxi. Al este de esta última se levantan las montañas de Taihang, que dan su nombre a la sexta parte de la suite, Las estaciones en las montañas de Taihang, y que evocan a la vista de sus cumbres el lirismo del paisaje rural de Xikou, el de la luz de la primera luna llena del Año Chino en un festival de farolillos, el de una melodía montañesa y el de toda una comunidad de campesinos danzando al ritmo de un Yangge.

A diferencia de Bao, Qigang Chen (n. 1951) sí estuvo en Beijing en aquella clase de 1978, a la que llegó tras someterse a un programa de “reeducación ideológica” al verse su padre acusado de burgués y antirrevolucionario. Una vez graduado en 1983, Chen dejó su país para completar su formación en Francia, donde recibió clases de un Olivier Messiaen por entonces ya retirado de la enseñanza en el Conservatorio de París. “Messiaen fue la primera persona en decirme que tenía que ser fiel a mí mismo (…) tardé muchos años en descubrir mi verdadera personalidad”. A cambio, el autor de Saint François d’Assise se encontró con un compositor dotado de “una inteligencia excepcional y de un excelente oído interno que asimiló rápidamente las conceptos de la música europea y de toda la música contemporánea”. Así, la estética de Chen aparece plagada de colores, perfumes y matices de reminiscencias propias de la música orquestal francesa, aunque en el fondo no hacen sino suavizar el exotismo propio de toda mentalidad y de todo corazón de origen y crecimiento oriental. Como reza un proverbio chino, hasta del árbol más alto caen sus hojas a las raíces. Por muy lejos que esté de su tierra, los elementos tradicionales chinos forman parte de su vida y siguen fluyendo por sus venas con una pureza cristalina. Y en esa línea se mueve L’eloignement, estrenada en 2004, desplegada a partir de una canción tradicional china, con un nuevo rumbo de trascendencia shostakovichiana palpable acaso en su vigorosa energía interior, en su agitada rítmica o en su casi fantasmagórico giro final. Menos relevante es aún la trayectoria de Liu Yuan (n. 1960), a pesar de que su popular Train Toccata, de trazos un tanto comunes, es desde su estreno en 2007, año en que sonó en la conmemoración del 35 aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre China y Alemania, pieza cada vez más habitual en las salas de conciertos europeas y americanas.

Suele incluirse por motivos generacionales a Bright Sheng (n. 1955) en el grupo de la clase de 1978, por más que estudiara en el Conservatorio de Shanghai y no en el Central de Beijing. Durante la revolución cultural, de la que también fue víctima, mantuvo un contacto muy puro con los sonidos de la naturaleza y los cantos tradicionales en la meseta tibetana, asumiendo un bagaje que refinó en su paso por el conservatorio y, más aún, cuando dio el salto a los Estados Unidos y se abrió ante un universo cultural radicalmente distinto. “¿Cómo era la música occidental en China? No demasiado auténtica (…) Allí había muy buenos profesores de música, pero la mayoría de ellos no habían salido nunca del país. Lo habían aprendido todo en los libros”. Si una de las figuras clave en la formación de Chen había sido Messiaen, en el caso de Sheng ese lugar lo ocupó Leonard Bernstein, de quien recibió clases privadas hasta 1990. De esta forma, Sheng se familiarizó enseguida con las nuevas vanguardias norteamericanas a la vez que absorbía influencias más o menos lejanas como las de un Bartók o un Shostakovich. A raíz el éxito de H´un: In Memoriam 1966-76 (1988), con la revolución cultural como telón de fondo, su carrera inició un meteórico ascenso que hoy se ve reflejado en una popularidad y un reconocimiento internacional importantísimo. Su Capricho para piano y orquesta Red Silk Dance está dedicado a Emanuel Ax (quien lo estrenó con la Sinfónica de Boston en enero del año 2000) y hunde sus raíces en la cultura de la ruta de la seda, de forma que en él se aprecian sones del medio oriente, percusiones asiáticas y semblantes occidentales tan diversos como los de Brahms, Hindemith o Prokofiev. La manera en que el pianista extrema el virtuosismo hasta el límite no oculta, en cualquier caso, una estructura tradicional que dividiría la página en cuatro partes, moldeando la primera un activo crescendo acumulativo que desemboca en un ansiado oasis de paz, para luego recuperar el efusivo y colorista sendero inicial a través de una suerte de jeroglífico que se pasea por todos los rincones del teclado.

Béla Bartók, que vivió entre 1881 y 1945, parece en principio otro mundo, aunque tal vez no lo sea tanto. “De todos los compositores europeos, Bartók fue el que en mayor profundidad comprendió y valoró el valor de los cantos tradicionales. Puede que otros los utilizasen a veces en su música, pero fue Bartók quien vio en la música folclórica el alma de toda composición. (…) Cuanto [yo] más profundizaba [en su obra], más era consciente de que mis ideas musicales eran similares a las suyas”. Estas palabras de Yuankai Bao dan buena muestra de que la influencia del húngaro en las nuevas expresiones artísticas chinas va mucho más allá de la tentación orientalizante de El mandarín maravilloso, un ballet pantomímico compuesto hacia 1918 y estrenado con gran revuelo en Colonia (ciudad por otro lado muy conservadora) cuando corría el año 1926. Su argumento, que cuenta la tragedia de una joven que viéndose empujada por unos vagabundos a seducir a la gente para sacar algo de dinero se encuentra con un mandarín aparentemente invulnerable que trata de violarla, muriendo después desangrado en su brazos, es escabroso a más no poder, un terrible retrato del mal en su expresión más explosiva e inhumana, pero canalizaba de algún modo la ira del compositor ante los horrores de la Gran Guerra al tiempo que ponía en primer plano una música oscura y disonante de obvia agresividad y violencia, pero no por ello exenta de tintes eróticos, con unas combinaciones instrumentales inteligentísimas y una riqueza armónica verdaderamente asombrosa. Afortunadamente o no, la suite (1927) acaba antes que el ballet: no se apuñala al mandarín, no se le cuelga de una lámpara y no se desangra en los brazos de la joven. Así, con el tiempo esta versión de concierto ha ido desplazando al ballet hasta hallar un lugar predominante en el repertorio canónico de los auditorios occidentales, con sus seis partes que pasan de describir las calles de la ciudad y las escenas de seducción de la joven (con los clarinetes) a sugerir la terrible imagen del mandarín y su febril lucha con la joven y los vagabundos para saciar sus impúdicos y primitivos instintos. Pero incluso en una obra de estas características Bartók se rindió ante la tentación de utilizar recursos del folclore y giros de inspiración exótica, sobre todo alrededor de la figura del mandarín. Y fue esa dignificación a escala sinfónica de la música de origen popular la que convirtió al húngaro en un referente para toda esa generación de compositores chinos que ahora, a este lado del mundo, están siendo capaces de hacer valer la tradición cultural de su país ante un oyente educado en unas estéticas muy diferentes.

Asier Vallejo Ugarte

Nuestra “mirada sonora” se detiene en China, un país (quizás mejor un continente) que se ha incorporado al tren de la música clásica con el entusiasmo y la fecundidad propias del gigante asiático. La BOS interpreta por primera vez la música de compositores que son ya figuras en su país y cuyas obras son cada vez más frecuentes en las orquestas occidentales. Como cierre, un guiño con Bartók y su Madarín maravilloso.

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09 - 10
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2022
>Achúcarro y los Cuadros de una exposición

Achúcarro y los Cuadros de una exposición

Lugar: Palacio Euskalduna

Giancarlo Guerrero, director
Joaquín Achúcarro, piano


I

AUGUSTA HOLMÈS (1847-1903)

Andromède, Poema sinfónico*

CÉSAR FRANCK (1822-1890)

Variaciones sinfónicas para piano y Orquesta.

Joaquín Achúcarro, piano

II

MODEST MUSSORGSKY (1839-1881) / MAURICE RAVEL (1875-1937)

Cuadros de una exposición.

I. Promenade – Gnomus
II. Promenade – El castillo medieval
III. Promenade – Tullerias
IV. Promenade – Bydlo
V. Baile de los polluelos dentro del cascarón
VI. Samuel Goldenberg y Schmuyle
VII. El mercado
VIII. Catacumbas (Sepulcrum Romanum)
IX. La cabaña sobre patas de gallina (o la choza de Baba-Yaga)
X. La gran puerta de Kiev

Información y entradas
Temporada 2021-2022
21 - 24 - 27 - 28 - 30
May
2022
>Madama Butterfly

Madama Butterfly

Lugar: Palacio Euskalduna

Giacomo Puccini

Representaciones

  • Sábado 21 de Mayo de 2022 19:00h
  • Martes 24 de Mayo de 2022 19:30h
  • Viernes 27 de Mayo de 2022 19:30h
  • Sábado 28 de Mayo de 2022 19:00h (*OB)
  • Lunes 30 de Mayo de 2022 19:30h

*OB: Opera Berri

Patrocina:

FICHA

  • Cio-Cio San: Maria Agresta*
  • Cio-Cio San BERRI: Carmen Solís
  • Pinkerton: Sergio Escobar
  • Pinkerton BERRI: Javier Tomé
  • Suzuki: Carmen Artaza*
  • Sharpless: Damián del Castillo
  • Goro: Jorge Rodríguez-Norton
  • Kate Pinkerton: Marta Ubieta
  • Yamadori y Comisario: Jose Manuel Día
  • Tío Bonzo: Fernando Latorre
  • Oficial del registro: Javier Campo**
  • Yakuside: Gexan Etxabe
  • La madre de Cio-Cio San: Eider Torrijos**
  • La tía de Cio-Cio San: Leyre Mesa**
  • La prima de Cio-Cio San Olga Revuelta**
  • Bilbao Orkestra Sinfonikoa
  • Coro de Ópera de Bilbao: Director Boris Dujin
  • Director musical: Henrik Nánási*
  • Director de escena: Stefano Monti
  • Coproducción Teatro Comunale di Modena / Teatro Municipale di Piacenza

*Debuta en ABAO Bilbao Opera
**Coro de Ópera de Bilbao

MÁS INFORMACIÓN

Benjamin Franklin Pinkerton, un oficial de la Armada de Estados Unidos, inspecciona una casita en una colina cercana a Nagasaki desde la que se ve el puerto. Va a alquilársela a Goro, un servicial casamentero. Junto con la casa recibe también a tres criados y a una geisha como mujer, cuyo nombre es Cio-Cio San, pero que es conocida como Butterfly. El alquiler, según la costumbre japonesa, es por una duración de 999 años, susceptible de ser renovado todos los meses. El cónsul estadounidense, Sharpless, llega jadeante después de haber subido la colina. Pinkerton describe su filosofía del yanqui indómito que recorre el mundo en busca de experiencias y placeres. No está seguro de si sus sentimientos por la joven japonesa son realmente amor o simplemente un capricho, pero su intención es seguir adelante y celebrar la ceremonia nupcial. Sharpless le advierte de que es posible que la muchacha tenga una visión diferente del matrimonio, pero Pinkerton hace caso omiso de sus preocupaciones y le dice que algún día tendrá una verdadera esposa estadounidense. Ofrece al cónsul güisqui y propone un brindis.

Llega Butterfly con sus amigos para la ceremonia. En una conversación casual tras la presentación formal, la muchacha admite que tiene tan solo quince años y explica que su familia fue importante en otro tiempo, pero que luego perdió su posición desahogada, por lo que no le ha quedado más remedio que ganarse la vida como geisha. Llegan sus familiares y hablan sobre la celebración de un matrimonio tan desigual. Cio-Cio San enseña a Pinkerton sus exiguas posesiones y le confiesa que ha estado en la misión cristiana y que tiene la intención de convertirse a la religión de su marido. El comisionado imperial lee el contrato matrimonial y los parientes felicitan a la pareja. De repente, se oye desde lejos una voz amenazadora: es el bonzo, el tío de Butterfly, un sacerdote. Maldice a la muchacha por haber ido a la misión y por renunciar a su religión ancestral. Pinkerton les ordena a todos que se vayan e intenta consolar a Butterfly con palabras dulces. Suzuki le ayuda a ponerse el kimono nupcial antes de que la pareja se reúna en el jardín, donde se dejan llevar por la pasión.

Cuando comienza el Acto II han transcurrido tres años y Cio-Cio San está esperando el regreso de su marido a casa. Suzuki implora ayuda a los dioses, pero Butterfly le reprende por creer en los dioses japoneses en vez de en la promesa de Pinkerton de que un día regresaría. Aparece Sharpless con una carta de Pinkerton, pero antes de que pueda leerla a Butterfly, aparece Goro con el último pretendiente de la joven, el acaudalado príncipe Yamadori. Butterfly sirve amablemente té a los invitados, pero insiste en que no está disponible para contraer matrimonio: su marido estadounidense no la ha dejado y le dio palabra de que un día regresaría. Pide a Goro y Yamadori que se vayan. Sharpless intenta leer la carta de Pinkerton y sugiere a Butterfly que quizá debería reconsiderar la oferta de Yamadori. Como respuesta, ella le muestra al cónsul el hijo que ha tenido con Pinkerton. Dice que su nombre es “Pesar”, pero que cuando regrese su padre se llamará “Dicha”. Sharpless está demasiado hundido para seguir leyéndole el contenido de la carta. Se va prometiéndole que informará a Pinkerton sobre la existencia de su hijo. Un cañonazo en el puerto anuncia la llegada de un barco. Butterfly y Suzuki leen su nombre desde la terraza: es el de Pinkerton. Radiante de alegría, Butterfly se une a Suzuki para decorar la casa con flores. Cae la noche y Butterfly, Suzuki y el niño emprenden una vigilia sin apartar la vista del puerto.

Amanece y Suzuki insiste en que Butterfly intente dormir un poco. Butterfly mete al niño en la casa. Aparece Sharpless con Pinkerton y Kate, la nueva mujer de Pinkerton. Suzuki se da cuenta de quién es la mujer estadounidense y se muestra de acuerdo en ayudar a comunicar la noticia a Butterfly. A Pinkerton le invade la sensación de culpa y se retira un poco para recordar los días pasados en la casa. Cio-Cio San entra apresuradamente confiando en encontrar a Pinkerton, pero es a Kate a quien ve en su lugar. Comprendiendo la situación, se muestra de acuerdo en renunciar a su hijo, pero insiste en que sea Pinkerton quien vuelva a por él. Tras echar a todo el mundo, Butterfly saca la daga con la que su padre se había suicidado, pues prefiere morir con honor que vivir con vergüenza. Se detiene por un instante cuando entra el niño inesperadamente, pero Butterfly lo saca al jardín y ella se retira detrás de una cortina. Cuando llega Pinkerton, pronunciando su nombre, la joven se clava la daga.

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Temporada 2022-2023
18
Jun
2022
>Concierto para dos Aniversarios Bilbao Orkestra Sinfonikoa & Guggenheim Bilbao

Concierto para dos Aniversarios Bilbao Orkestra Sinfonikoa & Guggenheim Bilbao

Lugar: Guggenheim Bilbao

Coincidiendo con el centenario de la BOS el Museo Guggenheim Bilbao celebra su 25º Aniversario. En esta doble celebración, el Museo será el escenario de un gran concierto de la BOS abierto a la ciudadanía cuyo programa incluirá “Cuadros de una exposición”, la obra con la que Modest Mussorgsky rindió homenaje a su amigo Viktor Hartmann, con ocasión de la exhibición de algunas de sus obras tras su fallecimiento. La pieza representa un recorrido de cuadro en cuadro, en un estilo musical de fuerte carácter descriptivo. Compuesta originalmente para piano, la música fue “coloreada” por Maurice Ravel con una brillante orquestación. Junto a este gran clásico, en este concierto se recuperará el poema sinfónico, de lenguaje denso y poderoso, “Andrómeda”, de Augusta Holmès, compositora francesa injustamente tratada por la historia, al igual que muchas de sus colegas. Una gran oportunidad para celebrar la amistad y el diálogo entre las artes.

Patrocina:

Localización : Atrio
Punto de venta : Taquilla y Web
Duración : 60
Más información : Aforo limitado y uso responsable de mascarilla.
Se ruega puntualidad. No se podrá acceder al Atrio una vez iniciada la actividad.

Web: Guggenheim

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