Conciertos

TEMPORADA BOS 17

Concierto de clausura<br />Grandes obras para grandes solistas


Palacio Euskalduna.   20:00 h.

J. Brahms: Sinfonía nº 3 en Fa mayor, op. 90
L. Janacék: Katia Kabanova, suite
R. Strauss: Selección de Lieder
 
Ainhoa Arteta, soprano
Günter Neuhold, director

FECHAS

  • 07 de junio de 2012       Palacio Euskalduna      20:00 h.
  • 08 de junio de 2012       Palacio Euskalduna      20:00 h.

Conoce aquí todas las ventajas de ser abonado de la BOS

VIENTOS DE OTOÑO
Es muy conocida la polémica que durante buena parte del siglo XIX enfrentó a los partidarios de Liszt y Wagner con los de Johannes Brahms (1833-1897), que a grandes rasgos puede sintetizarse en la rivalidad entre la nueva escuela y la defensa de la tradición, el progreso y el conservadurismo, la música del futuro y la del pasado. Ante los poemas sinfónicos de Liszt y los dramas musicales de Wagner, Brahms se sentía cómodo escribiendo sonatas, cuartetos, conciertos, piezas para piano y series de variaciones según los viejos patrones, pero su humildad artística y la responsabilidad que le imponía la huella de Beethoven hicieron que su Primera sinfonía se le resistiese más de veinte años, los que transcurrieron entre su primer acercamiento en 1855 y su conclusión en 1876. Después esos temores desaparecieron y hasta el fin de sus días compuso otras tres.
 
La Tercera sinfonía en Fa mayor, op. 90, vio la luz en la ciudad balneario de Wiesbaden en verano de 1883. Wagner acababa de morir y Brahms era ampliamente reconocido en Viena como el mayor compositor vivo, más aún cuando a sus cincuenta años disfrutaba de una madurez plena que acababa de dar el Concierto para violín (1878) y el Concierto nº 2 para piano (1881). Clara Schumann recibió con gran entusiasmo el manuscrito, y la Filarmónica de Viena dirigida por Hans Richter estrenó la nueva sinfonía en diciembre de ese mismo año para alborozo del crítico Eduard Hanslick, auténtico guardián de la tradición, que la consideraría “artísticamente más cercana a la perfección” que sus dos hermanas mayores.
 
Naturalmente, las cuatro sinfonías siguen la línea beethoveniana, aunque la Tercera parece pasar además por el filtro de la poética schumanniana. Su estructura no podía ser más académica, con sus cuatro movimientos rigurosamente fieles a las normas clásicas, desde el amplio Allegro con brio inicial, en el que los modos mayor y menor se van interrelacionando en una disputa de tintes casi heroicos, hasta ese Allegro final que concentra prácticamente toda la carga dramática de la obra. No obstante, son los movimientos centrales los que diferencian a esta sinfonía de todas las demás. El Andante, en Do mayor, crea una atmósfera pacificadora, serena y pastoral merced al canto de las maderas, que vuela sobre todo el movimiento pese a la leve agitación de la parte central, y a una orquestación ligera como una suave brisa de otoño. Y después, en el Poco allegretto escuchamos una de esas melodías que nunca se olvidan, y en base a ella se moldea una música entre melancólica y sombría que ha traspasado fronteras para llegar al cine clásico o, incluso, a videojuegos de construcción de civilizaciones enteras.
 
A la muerte de Brahms, la vieja polémica entre “progresistas” y “conservadores” pareció atemperarse un poco, aunque puede decirse que Richard Strauss (1864-1949) se alineó con los primeros en la medida en que eludió el camino de los grandes sinfonistas alemanes para concentrarse en los poemas sinfónicos y, más tarde, en las óperas. A cambio, como compositor de canciones sí continuó, e incluso culminó, un camino que pudo partir de Mozart y en el que sobresalieron después Beethoven, Schubert, Mendelssohn, Schumann, Liszt y el propio Brahms. Es como si en el mundo del lied romántico se aparcaran las diferencias y todos buscasen en él un plácido remanso de paz. Ahí estarían también Wolf y Mahler. Strauss compuso a lo largo de su vida alrededor de ciento cincuenta piezas, de las cuales tenemos en el concierto de esta noche varias muestras, todas ellas compuestas antes de las aventuras expresionistas de Salomé (1905) y Elektra (1909), y antes también de esa decadente y nostálgica mirada al pasado que empezaría con El caballero de la rosa (1911).
 
Las canciones de Strauss se caracterizan por su fervor romántico y por su denso y depurado lirismo. Muchas de ellas están inspiradas en la voz de su esposa, la soprano Pauline de Ahna. Sobre poemas de Gustav Falke, Richard Dehmel, Adolf Friedrich, Graf von Schack, Karl Friedrich Henckell, Otto Julius Bierbaum y Hermann von Gilm zu Rosenegg, ya sea en el dulce canto de Meinem Kinde (op. 37 nº 3, 1898), la poesía celestial de Wiegenlied (op. 41 nº 1, 1899), los murmullos del arrollo y el despertar de la mañana en la sutil Ständchen (op. 17 nº 2, 1888), el reposo del alma en Ruhe, meine Seele (op. 27 nº 1, 1894), la serena paz de Freundliche Vision (op. 48 nº 1, 1900) o en la encendida pasión de Zueignung (op. 10 nº 1, 1885), Strauss brilla con el esplendor de los grandes maestros del género, no en vano siguió escribiendo canciones hasta sus últimos días, hasta esa melancólica y profunda despedida de este mundo que escuchamos en sus Cuatro últimos lieder (1948).
 
Entre estos dos titanes alemanes, el checo Leoš Janáček (1854-1928) se abre paso con una personalidad musical muy distinta que tardó en ser reconocida por sus contemporáneos. Ni siquiera con el estreno de su ópera Jenufa en Brno en 1904 logró desembarazarse del todo de la imagen de compositor de provincias que se tenía de él. Y sin embargo, su arte ya estaba ahí, retratando esa historia de realismo trágico con unas melodías ásperas e intensas que emergían naturalmente de la musicalidad del idioma checo. Así que Janáček siguió confiando en Jenufa, y doce años después, en la Teatro Nacional de Praga, acabó llegándole el éxito. Su nombre empezaba a sonar, su música daba que hablar, las puertas de Europa se abrían. Eran además los tiempos de la proclamación de la Primera República Checoslovaca (1918), de las asambleas revolucionarias de Masaryk, de la exaltación de las almas paneslavistas. Y la suya lo era.
 
A todo ello unió a partir de 1917 un nombre: el de la joven Kamila Stösslová, un sueño de amor intenso y quizás nunca correspondido. Ella sería la inspiración para la ópera Katia Kabanova: “yo sabía que Katia crecería a través de mi nueva amiga, Kamila, y que Kamila crecería en Katia (…) Nunca sentí un amor más grande que el que siento por Kamila. A ella le dedico esta obra”, escribiría el compositor. La trama, basada en La tempestad del ruso Aleksandr Ostrovski, tiene lugar en una pequeña ciudad rusa a orillas del Volga y cuenta una triste y dramática historia de amor que se puede resumir así: la joven Katia se siente oprimida en el mundo que comparte con su marido, Tijon, y su suegra, Kabanija, por lo que busca el amor en el joven Boris; torturada por los remordimientos, confiesa su infidelidad en medio de una tempestad y se arroja al río después de despedirse a su amante, muriendo ante la mirada impasible y distante de Kabanija. Subyacía tras esta tragedia una denuncia tácita de la ética burguesa, de la moral de una sociedad desalmada aferrada a valores de veras reaccionarios.
 
Estrenada en Brno en 1921 con dirección musical de František Neumann, la ópera supuso un gran éxito desde el principio e inauguró una etapa especialmente prolífica que completarían La zorrita astuta (1924), El caso Makropulos (1926) y Desde la casa de los muertos (1928), además de otras obras como los dos cuartetos de cuerda (1923, 1928), la Sinfonietta (1926) o la Misa Glagolítica (1926).
 
La suite que escuchamos esta noche lleva la firma del checo Jaroslav Smolka, data de 2007 y sonó por primera vez en Londres en febrero de 2010, con Jirí Belohlávek al frente de la Sinfónica de la BBC. Consta de algunos de los momentos más destacados y evocadores de la ópera: el preludio, los recuerdos y sueños de Katia, la noche de amor, la tormenta y la muerte de Katia. Desde el sombrío amanecer a orillas del Volga hasta la violenta tempestad y el trágico final de la protagonista, el viejo Janáček creó una de sus obras “más tiernas”, pues el reflejo de Kamila estaba ahí, y todo su dramatismo se diluía en las últimas palabras de Katia invocando a la naturaleza, a esas flores que “se abrirán, rojas, azules y amarillas”, a esas flores que cantarían así, como él mismo había soñado, una última y eterna canción de amor.
Asier Vallejo Ugarte
 
 
 
Ainhoa Arteta, soprano
 
Después de ganar los Concursos “Metropolitan Opera National Council Auditions” e “International de Voix d´Opera Plácido Domingo”, inicia una brillante carrera internacional en teatros como el Metropolitan Opera y Carnegie Hall, Covent Garden, Bayerische Staatsoper, Opera de Washington, Houston, S. Francisco, Teatro San Carlos, Arena di Verona, La Scala, México, Deutsche Oper, entre otros, interpretando óperas como La Traviata, La Bohème, Romeo et Juliette, Fausto, Manon, La Rondine, Turandot…
Combina sus actuaciones operísticas con recitales y conciertos dirigida por los más reputados maestros como Sir Neville Marriner, Gianandrea Noseda, Christopher Hogwood, Vasily Petrenko, Adrian Leaper, Víctor Pablo Pérez, Friedrich Haider, Pier Giorgio Morandi, Miguel Ángel Gómez Martínez, Günter Neuhold… y por renombrados pianistas repertoristas como Marco Evangelisti, Rubén Fernández Aguirre, Malcolm Martineau y Roger Vignoles.
Ostenta numerosos galardones como el Premio de la Hispanic Society of America; “Mejor Artista de Música Clásica”; ONDAS; Federico Romero; Académica de la Real Academia de Bellas Artes de Cádiz; Medalla de Oro del Palau de la Música de Valencia y Premio Ciudad de Alcalá de las Artes y las Letras.
 

 

Temporada 2011-2012 de la BOS. Guía de audición
AINHOA ARTETA CANTA STRAUSS
Concierto de Clausura
 
 
Comenzamos nuestro último programa de la temporada 2011-2012 con la interpretación de la Sinfonía nº 3 en Fa Mayor Op. 90 de Johannes Brahms. Interpretamos por primera vez esta obra el 14 de octubre de 1933 en la Sociedad Filarmónica bajo la dirección del Maestro Jesús Arámbarri. Desde entonces la hemos podido escuchar en otras 32 ocasiones, siendo la última ocasión, en temporada de abono, los días 16 y 17 de mayo de 2002 en el Palacio Euskalduna bajo la dirección del Maestro Juanjo Mena. Emplearemos para su interpretación el material de la editorial Breitkopf & Härtel (http://www.breitkopf.com), .
La segunda parte del concierto comenzará con la interpretación por primera vez en nuestra historia de la Suite de la ópera “Katja Kabanova” de Leos Janácek preparada por Jaroslav Smolka en 2007. Esta suite fue estrenada el 19 de febrero de 2010 por la BBC Symphony Orchestra bajo la dirección del Maestro Jirí Belohlávek en Londres. Emplearemos para su interpretación el material de la editorial Universal Edition (http://www.universaledition.com).
Para finalizar el concierto podremos escuchar una selección de Lieder para Soprano y Orquesta de Richard Strauss que interpretaremos por primera vez. A continuación les indicamos las versiones y ediciones que emplearemos para su interpretación:
A continuación les recomendamos una serie de grabaciones comerciales de las obras de nuestro programa. Todas ellas pueden adquirirse en la Fnac o escucharse a través de internet siguiendo los enlaces señalados:
 
J. Brahms: Sinfonía nº 3 en Fa Mayor Op. 90
Kurt Masur / New York Philharmonic Orchestra
Release Date: 17/04/2006
Warner Classics
 
R. Strauss: Selección de Lieder
Elisabeth Schwarzkopf – George Szell – London Symphony Orchestra / Berlin Radio Symphony Orchestra
Release Date: 24/01/2012
EMI Classics
 
 

Strauss en la voz de Ainhoa Arteta

Un concierto de clausura lleno de atractivos. La Tercera sinfonía de Brahms, con su hermosísimo tercer movimiento, una de las páginas más inspiradas del compositor de Hamburgo, es una primera parte de lujo para un concierto que continúa con una suite de fragmentos sinfónicos de la ópera Katja Kabanova del cada vez más revalorizado Janacék. Y como colofón de la temporada y del ciclo “Grandes obras para grandes solistas”, algunas de las más bellas canciones de Richard Strauss en la espléndida voz de Ainhoa Arteta.
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I

AUGUSTA HOLMÈS (1847-1903)

Andromède, Poema sinfónico*

CÉSAR FRANCK (1822-1890)

Variaciones sinfónicas para piano y Orquesta.

Joaquín Achúcarro, piano

II

MODEST MUSSORGSKY (1839-1881) / MAURICE RAVEL (1875-1937)

Cuadros de una exposición.

I. Promenade – Gnomus
II. Promenade – El castillo medieval
III. Promenade – Tullerias
IV. Promenade – Bydlo
V. Baile de los polluelos dentro del cascarón
VI. Samuel Goldenberg y Schmuyle
VII. El mercado
VIII. Catacumbas (Sepulcrum Romanum)
IX. La cabaña sobre patas de gallina (o la choza de Baba-Yaga)
X. La gran puerta de Kiev

Información y entradas
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  • Sábado 21 de Mayo de 2022 19:00h
  • Martes 24 de Mayo de 2022 19:30h
  • Viernes 27 de Mayo de 2022 19:30h
  • Sábado 28 de Mayo de 2022 19:00h (*OB)
  • Lunes 30 de Mayo de 2022 19:30h

*OB: Opera Berri

Patrocina:

FICHA

  • Cio-Cio San: Maria Agresta*
  • Cio-Cio San BERRI: Carmen Solís
  • Pinkerton: Sergio Escobar
  • Pinkerton BERRI: Javier Tomé
  • Suzuki: Carmen Artaza*
  • Sharpless: Damián del Castillo
  • Goro: Jorge Rodríguez-Norton
  • Kate Pinkerton: Marta Ubieta
  • Yamadori y Comisario: Jose Manuel Día
  • Tío Bonzo: Fernando Latorre
  • Oficial del registro: Javier Campo**
  • Yakuside: Gexan Etxabe
  • La madre de Cio-Cio San: Eider Torrijos**
  • La tía de Cio-Cio San: Leyre Mesa**
  • La prima de Cio-Cio San Olga Revuelta**
  • Bilbao Orkestra Sinfonikoa
  • Coro de Ópera de Bilbao: Director Boris Dujin
  • Director musical: Henrik Nánási*
  • Director de escena: Stefano Monti
  • Coproducción Teatro Comunale di Modena / Teatro Municipale di Piacenza

*Debuta en ABAO Bilbao Opera
**Coro de Ópera de Bilbao

MÁS INFORMACIÓN

Benjamin Franklin Pinkerton, un oficial de la Armada de Estados Unidos, inspecciona una casita en una colina cercana a Nagasaki desde la que se ve el puerto. Va a alquilársela a Goro, un servicial casamentero. Junto con la casa recibe también a tres criados y a una geisha como mujer, cuyo nombre es Cio-Cio San, pero que es conocida como Butterfly. El alquiler, según la costumbre japonesa, es por una duración de 999 años, susceptible de ser renovado todos los meses. El cónsul estadounidense, Sharpless, llega jadeante después de haber subido la colina. Pinkerton describe su filosofía del yanqui indómito que recorre el mundo en busca de experiencias y placeres. No está seguro de si sus sentimientos por la joven japonesa son realmente amor o simplemente un capricho, pero su intención es seguir adelante y celebrar la ceremonia nupcial. Sharpless le advierte de que es posible que la muchacha tenga una visión diferente del matrimonio, pero Pinkerton hace caso omiso de sus preocupaciones y le dice que algún día tendrá una verdadera esposa estadounidense. Ofrece al cónsul güisqui y propone un brindis.

Llega Butterfly con sus amigos para la ceremonia. En una conversación casual tras la presentación formal, la muchacha admite que tiene tan solo quince años y explica que su familia fue importante en otro tiempo, pero que luego perdió su posición desahogada, por lo que no le ha quedado más remedio que ganarse la vida como geisha. Llegan sus familiares y hablan sobre la celebración de un matrimonio tan desigual. Cio-Cio San enseña a Pinkerton sus exiguas posesiones y le confiesa que ha estado en la misión cristiana y que tiene la intención de convertirse a la religión de su marido. El comisionado imperial lee el contrato matrimonial y los parientes felicitan a la pareja. De repente, se oye desde lejos una voz amenazadora: es el bonzo, el tío de Butterfly, un sacerdote. Maldice a la muchacha por haber ido a la misión y por renunciar a su religión ancestral. Pinkerton les ordena a todos que se vayan e intenta consolar a Butterfly con palabras dulces. Suzuki le ayuda a ponerse el kimono nupcial antes de que la pareja se reúna en el jardín, donde se dejan llevar por la pasión.

Cuando comienza el Acto II han transcurrido tres años y Cio-Cio San está esperando el regreso de su marido a casa. Suzuki implora ayuda a los dioses, pero Butterfly le reprende por creer en los dioses japoneses en vez de en la promesa de Pinkerton de que un día regresaría. Aparece Sharpless con una carta de Pinkerton, pero antes de que pueda leerla a Butterfly, aparece Goro con el último pretendiente de la joven, el acaudalado príncipe Yamadori. Butterfly sirve amablemente té a los invitados, pero insiste en que no está disponible para contraer matrimonio: su marido estadounidense no la ha dejado y le dio palabra de que un día regresaría. Pide a Goro y Yamadori que se vayan. Sharpless intenta leer la carta de Pinkerton y sugiere a Butterfly que quizá debería reconsiderar la oferta de Yamadori. Como respuesta, ella le muestra al cónsul el hijo que ha tenido con Pinkerton. Dice que su nombre es “Pesar”, pero que cuando regrese su padre se llamará “Dicha”. Sharpless está demasiado hundido para seguir leyéndole el contenido de la carta. Se va prometiéndole que informará a Pinkerton sobre la existencia de su hijo. Un cañonazo en el puerto anuncia la llegada de un barco. Butterfly y Suzuki leen su nombre desde la terraza: es el de Pinkerton. Radiante de alegría, Butterfly se une a Suzuki para decorar la casa con flores. Cae la noche y Butterfly, Suzuki y el niño emprenden una vigilia sin apartar la vista del puerto.

Amanece y Suzuki insiste en que Butterfly intente dormir un poco. Butterfly mete al niño en la casa. Aparece Sharpless con Pinkerton y Kate, la nueva mujer de Pinkerton. Suzuki se da cuenta de quién es la mujer estadounidense y se muestra de acuerdo en ayudar a comunicar la noticia a Butterfly. A Pinkerton le invade la sensación de culpa y se retira un poco para recordar los días pasados en la casa. Cio-Cio San entra apresuradamente confiando en encontrar a Pinkerton, pero es a Kate a quien ve en su lugar. Comprendiendo la situación, se muestra de acuerdo en renunciar a su hijo, pero insiste en que sea Pinkerton quien vuelva a por él. Tras echar a todo el mundo, Butterfly saca la daga con la que su padre se había suicidado, pues prefiere morir con honor que vivir con vergüenza. Se detiene por un instante cuando entra el niño inesperadamente, pero Butterfly lo saca al jardín y ella se retira detrás de una cortina. Cuando llega Pinkerton, pronunciando su nombre, la joven se clava la daga.

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Temporada 2022-2023
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>Concierto para dos Aniversarios Bilbao Orkestra Sinfonikoa & Guggenheim Bilbao

Concierto para dos Aniversarios Bilbao Orkestra Sinfonikoa & Guggenheim Bilbao

Lugar: Guggenheim Bilbao

Coincidiendo con el centenario de la BOS el Museo Guggenheim Bilbao celebra su 25º Aniversario. En esta doble celebración, el Museo será el escenario de un gran concierto de la BOS abierto a la ciudadanía cuyo programa incluirá “Cuadros de una exposición”, la obra con la que Modest Mussorgsky rindió homenaje a su amigo Viktor Hartmann, con ocasión de la exhibición de algunas de sus obras tras su fallecimiento. La pieza representa un recorrido de cuadro en cuadro, en un estilo musical de fuerte carácter descriptivo. Compuesta originalmente para piano, la música fue “coloreada” por Maurice Ravel con una brillante orquestación. Junto a este gran clásico, en este concierto se recuperará el poema sinfónico, de lenguaje denso y poderoso, “Andrómeda”, de Augusta Holmès, compositora francesa injustamente tratada por la historia, al igual que muchas de sus colegas. Una gran oportunidad para celebrar la amistad y el diálogo entre las artes.

Patrocina:

Localización : Atrio
Punto de venta : Taquilla y Web
Duración : 60
Más información : Aforo limitado y uso responsable de mascarilla.
Se ruega puntualidad. No se podrá acceder al Atrio una vez iniciada la actividad.

Web: Guggenheim

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