Conciertos

TEMPORADA BOS 5


Palacio Euskalduna.   20:00 h.

Z. Gerenabarrena: Haizorratz (Acuerdo AEOS-Fundación Autor. Estreno absoluto) (14’)
J. Brahms / L. Berio: Sonata en Fa menor, op. 120 no1 (23’)
J. Sibelius: Sinfonía no 1 en Mi menor, op. 39 (38’)

Carlos García: clarinete
Enrique Diemecke

FECHAS

  • 28 de noviembre de 2013       Palacio Euskalduna      20:00 h.
  • 29 de noviembre de 2013       Palacio Euskalduna      20:00 h.

Conoce aquí todas las ventajas de ser abonado de la BOS

Hablar al viento y al pasado
 
Está bastante extendida entre el público actual la idea de que las vanguardias musicales buscan romper drásticamente con el pasado. No es así y hay un sinfín de casos que lo demuestran. Schoenberg, que un día llevó al límite los principios de la armonía tradicional para abrir las puertas de la atonalidad y, más tarde, las del dodecafonismo, admiraba profundamente a Brahms (ultraconservador a ojos de muchos de sus contemporáneos) y sorprendió en 1933 con un ensayo dedicado a subrayar la modernidad de su estilo. Cuando ese mismo año orquestaba el Cuarteto con piano op. 25 del hamburgués, estaba dando continuidad a una tradición que echaba sus raíces mucho tiempo atrás.
 
Zuriñe Fernández Gerenabarrena es profesora de armonía y contrapunto en Musikene, el centro superior de música del País Vasco, por lo que conoce bien la importancia que debe tener el conocimiento de la música del pasado en los compositores actuales. Pero después, como recordaba hace años en una entrevista, cada uno se tiene que lanzar al vacío con una voz propia. Gasteiztarra de 1965, estudió con Carmelo Bernaola en el Conservatorio de Vitoria y con Franco Donatoni en la Scuola Cívica de Milán, donde tomó contacto con la escuela italiana contemporánea. Su música ha llegado a varios de los festivales más importantes del momento y su catálogo incluye obras orquestales como Itxidiki, estrenada por Juanjo Mena y la Sinfónica de Euskadi en 1996, o Izarrarri, que la misma orquesta hizo sonar por primera vez en diez años después en el Kursaal donostiarra de la mano de Cristian Mandeal.
 
En Haizorratz, la pieza que la BOS estrena esta noche fruto del acuerdo entre la Asociación Española de Orquestas Sinfónicas (AEOS) y la Fundación Autor de la SGAE, Gerenabarrena se inspira en la imagen de una veleta, de forma que la obra “se mueve en ráfagas de distinta velocidad y fuerza, redefiniéndose en su trayectoria en el espacio, señalando el movimiento que producen sus partículas, cambiando inercias a golpe de aire”. Parte de la idea de la mutabilidad de lo sonoro y de la movilidad del espacio, que “se despliega en variación continua, avanzando en bloques sonoros, alterando y transformando lo que acontece a su paso”. Tratándose de un estreno absoluto, nadie mejor que ella para darnos unas pinceladas sobre esta música:
 
“Obra de contornos afilados donde la ambigüedad y dualidad se expresan como elementos integrantes de una única acción y dirigen los eventos explorando el espacio acústico. Universo lleno de instantes que se dilatan hasta generar amplias secciones, moviéndose en una suerte de perspectiva acústica, deformando el tiempo y su trazo. La mutación recurrente es metáfora del eterno retorno que nos dirige al corazón de la pieza. Es la alternancia de un paisaje resquebrajado por el tiempo, por figuras que se diluyen siendo timbre; a veces transparente, otras, sombrío.
 
Gestos que se establecen como color, escarbando y prolongándose en su presencia hasta adquirir la fuerza poética para llegar a ser plenos en sí mismos. Sonidos que exploran un determinado registro agudo, ligado a la luminosidad. Impulsos que golpean secciones, líneas que redefinen el movimiento de las voces; alternándose con la huella del registro grave, cenizas y eco, congelados en gesto y movimiento-sombra. El recuerdo de lo percibido se instala deshaciendo la memoria y reorientándose en cada aparición como nuevo rastro; es a partir de la deformación de ese recuerdo, que la materia retorna, dirigiendo la presencia y habitándose en nuevo espacio sonoro”.
 
Hemos citado de pasada la orquestación que Schoenberg hizo del Cuarteto con piano op. 25 de Brahms porque, además de demostrar que es posible un diálogo atemporal entre un compositor de absoluta vanguardia y otro que décadas atrás fue denostado por la crítica más progresista, allana el camino para acercarse a la orquestación que Luciano Berio hizo de otra obra de cámara de Brahms, en este caso la Sonata para clarinete en fa menor, op. 120. La mirada al repertorio del pasado fue continua en la vida del italiano, pues ya en los años sesenta comenzó a escribir arreglos sobre músicas de Monteverdi y Purcell, pero sus esfuerzos en esa línea se intensificaron más tarde. A mediados de los noventa llegó incluso a hablar de la necesidad de “recordar el futuro”.
 
La forma en que se enfrentaba a las obras originales no siempre era la misma. En Rendering (1989), por ejemplo, partió de esbozos dejados por Schubert para imaginar cómo habría podido ser, desde el lenguaje orquestal del siglo XX, una décima sinfonía del compositor austriaco. Algo similar ocurre con su final alternativo (2002) para la ópera Turandot de Puccini. Pero en su orquestación de la Sonata para clarinete en fa menor, un encargo de la Filarmónica de los Ángeles (1986), sí trató de ser perfectamente fiel al estilo brahmsiano, a su personalidad musical, a su forma de enfrentarse a una gran orquesta. Tan sólo añadió unos compases a los dos primeros movimientos en aras de dar una dimensión más sinfónica a la obra. El resultado podría ser el concierto para clarinete y orquesta que Brahms nunca escribió si no fuera porque estamos muy lejos de la idea romántica del solista como virtuoso.
 
La sonata original data del verano de 1894 y Brahms la compuso, junto a su hermana en mi bemol mayor, el Trío op. 114 y el formidable Quinteto op. 115, a raíz de su encuentro con el gran clarinetista Richard Münhlfeld. Adaptada más tarde para viola y piano, acabaría siendo una de sus últimas obras y demuestra que hasta el final de sus días el compositor insistió en la estructura tradicional de cuatro movimientos. El primero, Allegro appassionato, es una página ardorosa y agitada en la que se presentan no menos de seis temas. El Andante un poco adagio, dulce y meditativo, avanza el aire pastoral que respira el Allegretto grazioso. Un rondó (Vivace) animado y afirmativo cierra la obra con un espíritu moderadamente festivo.
 
No mucho más tarde, en la primavera de 1898, empezó Sibelius a componer su Primera sinfonía. En sus notas hablaba de vientos fríos, de pinos del norte, de cuentos y leyendas de invierno. Podemos recordar que la literatura nacional había siendo inspiración para la mayoría de las obras que había escrito hasta entonces, como En Saga (1892), Kullervo (1892), la suite Karelia (1893) o las Leyendas de Lemminkäinen (1893-95). Por la nueva partitura correría también sangre finesa, pero Sibelius se alejaría en ella de la idea de música programática y abrazaría con fuerza el legado de los grandes sinfonistas del XIX, incorporándose de esa forma a la tradición de Beethoven, Schumann, Chaikovski, el propio Brahms y otros tantos. Ello le dio reconocimiento entre el público y no siempre entre los movimientos más renovadores. Adorno, fiel al pensamiento de la Segunda Escuela de Viena, escribiría en su famosa Glosa (1938) que la obra de Sibelius estaba fuera de su tiempo y que su éxito era “un síntoma de perturbación en la conciencia musical”.
 
Sea como fuere, el estreno de la sinfonía en Helsinki en abril de 1899 confirmó al compositor como el músico finlandés más importante de su época. Su estructura marcadamente clásica se ve un poco alterada por el sereno soliloquio del clarinete que da comienzo a la obra sobre pedal en el timbal. Pero enseguida aparecen las vigorosas melodías vertebradoras, junto con un tema más bucólico introducido por las maderas, del impetuoso Allegro energico inicial. Muy poco tiene que ver el Andante, sereno y de hondo lirismo en esencia pese a su huracanado clímax central. El Scherzo tiene rasgos beethovenianos en su vigor, en su poderío, en su contundencia, más allá de los ecos populares que resuenan en el Trío. Y es sorprendente de qué forma el Finale (Quasi una fantasia) recupera en la cuerda el tema seminal del clarinete antes de dar paso a una serie de ideas que van configurando un movimiento que, en su aparente caos interno, acaba encontrando la gran melodía de la sinfonía en un mágico y muy poético Andante assai. La orquesta vuelve a rugir después a todo fuego y lleva la música a un desenlace típicamente sibeliusiano: furia que en solo un instante deviene en profunda calma.
 
Asier Vallejo Ugarte
 
 
 
 
Carlos García, klarinetea / clarinete
 
Carlos García Sanz, clarinete solista de la Orquesta Sinfónica de Bilbao desde el año 2000, nació en Calanda en el año 1974. Comenzó los estudios de música en la Asociación Musical “Gaspar Sanz” impulsado por la afición que su padre profesaba por la música. Posteriormente estudió en el Conservatorio Superior de música de Zaragoza con Emilio Ferrando, obteniendo el “Premio Honorífico” fin de grado en clarinete y en música de cámara. Continuó sus estudios en el “Conservatoire National Superieur de Musique et Dance de Paris” en la clase de  Michel Arrignon y Alain Damiens, consiguiendo sendos “Premier Prix fin d’etudes” en las disciplinas de clarinete y música de cámara. En Francia participó como clarinetista con diversas orquestas (Estrasburgo, Rennes, Nantes…) y con el IRCAM en París. Con la BOS ha participado como solista en la temporada 2003 y en el festival de música contemporánea de Cádiz de 2005. Forma parte del quinteto de viento “Quinteto Bilbao” y ha participado asiduamente con él y otras formaciones en las temporadas de cámara de la BOS. Ha sido profesor del conservatorio superior de música de Aragón y del conservatorio de Leioa. También ha impartido cursos en ciudades como Lisboa, Zaragoza, Huesca, Alcañiz, etc…Actualmente forma parte de “M.M.M”, un novedoso programa de mentorización musical.
  
 
 
Enrique Diemecke, zuzendaria / director
 
En mayo de 2010, Diemecke fue sido galardonado con el “Grand Prix" de la Académie du Disque Lyrique de Francia por el CD de la ópera Le Jongleur de Notre-Dame, de Jules Massenet, con el tenor Roberto Alagna y la Orquesta Nacional de Montpellier, para el sello Deutsche Grammophon.
 
Enrique Diemecke es Director principal de la Orquesta Filarmónica de Bogotá, Director artístico y principal de la Orquesta Filarmónica del Teatro Colón de Buenos Aires, Director musical de la Orquesta Sinfónica de Long Beach y conserva el título de Director artístico de la Orquesta Sinfónica de Flint, Michigan. Durante 17 años fue Director artístico de la Orquesta Sinfónica Nacional de México (OSN), agrupación a la que imprimió un fuerte sello de liderazgo y vanguardia.
 
Diemecke ha dirigido a los más grandes solistas de nuestro tiempo, entre los que destacan Mstislav Rostropovich, Plácido Domingo, Jessye Norman, Deborah Voigt, Susan Graham, Itzak Perlman, Joshua Bell, Sarah Chang, Yo Yo Ma, Ivo Pogorelich, Midori, Shlomo Mintz, Henryk Szeryng, María Joao Pires, Nicanor Zabaleta, Agustín Dumay, Barry Tuckwell, Emmanuel Ax, Lazar Berman y Phillippe Entremont.
 
Ha dirigido con regularidad, entre otras, las orquestas de Los Angeles Philharmonic, Royal Philharmonic, Orchestre National de France, Orquesta de La Haya, Orchestre Philharmonique de Radio France, Sinfónica Nacional de Washington, la BBC de Londres, Phoenix, Filarmónica de Moscú, Sinfónica de San Diego, San Petersburgo, Singapur, Beijing, Artur Rubinstein de Lodz y Shanghai.
Paisajes nórdicos
Quinto concierto de Temporada (28 y 29 de noviembre de 2013)
 
Comenzamos nuestro quinto programa de la temporada 2013-2014 con el estreno de la obra Haizorratz de Zuriñe F. Gerenabarrena. Concluida en diciembre de 2012, es una obra encargo de la Bilbao Orkestra Sinfonikoa en convenio con la Fundación Autor y las Asociación Española de Orquestas Sinfónicas. A continuación, y también por primera vez, interpretaremos la orquestación de Luciano Berio de la Sonata para Clarinete y Piano en fa menor Opus 120 No. 1 de Johannes Brahms. Esta obra es un encargo de Los Angeles Philharmonic Association y está dedicada por el compositor a Franco y Barbara Debenedetti. Emplearemos para su interpretación el material de la editorial vienesa Universal Edition  (http://www.universaledition.com).
En la segunda parte del concierto escucharemos la Sinfonía No. 1 en mi menor, Opus 39 de Jean Sibelius. Hemos interpretado esta sinfonía en tan sólo dos ocasiones. La primera, el 20 de noviembre de 1981, bajo la dirección del Maestro Urbano Ruiz Laorden en el Teatro Campos Elíseos y la segunda y última, los días 14 y 15 de marzo de 2002, bajo la dirección del Maestro William-Michael Costello en el Palacio Euskalduna. Para su interpretación emplearemos el material preparado por Timo Virtanen para la Urtext Jean Sibelius Werke y publicado por Breitkopf&Härtel (http://www.breitkopf.com). Pueden encontrar más información sobre el compositor y la edición crítica de sus obras siguiendo el siguiente enlace de la Sibelius Society of Finland (http://www2.siba.fi/sibeliussociety/index.html/eng/society.html)
A continuación les recomendamos una serie de grabaciones comerciales de las obras de nuestro programa. Todas ellas pueden adquirirse en la Fnac o escucharse a través de internet siguiendo los enlaces señalados:
 
J. Brahms/L. Berio: Opus 120 No. 1 para Clarinete y Orquesta
Reiner Wehle – Roman Brogli-Sacher – Lubeck Philharmonic Orch
Release date: 27/10/2009
Label: Musicaphon
 
 
J. Sibelius: Sinfonía No. 1 en mi menor, Opus 39
Osmo Vänskä – Lahti Symphony Orchestra
Release date: 24/05/2011
Label: BIS
 
Info covid

Agenda de eventos

Lu
Ma
Mi
Ju
Vi
Sa
Do

Eventos relacionados

Temporada 2021-2022
09 - 10
Jun
2022
>Achúcarro y los Cuadros de una exposición

Achúcarro y los Cuadros de una exposición

Lugar: Palacio Euskalduna

Giancarlo Guerrero, director
Joaquín Achúcarro, piano


I

AUGUSTA HOLMÈS (1847-1903)

Andromède, Poema sinfónico*

CÉSAR FRANCK (1822-1890)

Variaciones sinfónicas para piano y Orquesta.

Joaquín Achúcarro, piano

II

MODEST MUSSORGSKY (1839-1881) / MAURICE RAVEL (1875-1937)

Cuadros de una exposición.

I. Promenade – Gnomus
II. Promenade – El castillo medieval
III. Promenade – Tullerias
IV. Promenade – Bydlo
V. Baile de los polluelos dentro del cascarón
VI. Samuel Goldenberg y Schmuyle
VII. El mercado
VIII. Catacumbas (Sepulcrum Romanum)
IX. La cabaña sobre patas de gallina (o la choza de Baba-Yaga)
X. La gran puerta de Kiev

Información y entradas
Temporada 2021-2022
21 - 24 - 27 - 28 - 30
May
2022
>Madama Butterfly

Madama Butterfly

Lugar: Palacio Euskalduna

Giacomo Puccini

Representaciones

  • Sábado 21 de Mayo de 2022 19:00h
  • Martes 24 de Mayo de 2022 19:30h
  • Viernes 27 de Mayo de 2022 19:30h
  • Sábado 28 de Mayo de 2022 19:00h (*OB)
  • Lunes 30 de Mayo de 2022 19:30h

*OB: Opera Berri

Patrocina:

FICHA

  • Cio-Cio San: Maria Agresta*
  • Cio-Cio San BERRI: Carmen Solís
  • Pinkerton: Sergio Escobar
  • Pinkerton BERRI: Javier Tomé
  • Suzuki: Carmen Artaza*
  • Sharpless: Damián del Castillo
  • Goro: Jorge Rodríguez-Norton
  • Kate Pinkerton: Marta Ubieta
  • Yamadori y Comisario: Jose Manuel Día
  • Tío Bonzo: Fernando Latorre
  • Oficial del registro: Javier Campo**
  • Yakuside: Gexan Etxabe
  • La madre de Cio-Cio San: Eider Torrijos**
  • La tía de Cio-Cio San: Leyre Mesa**
  • La prima de Cio-Cio San Olga Revuelta**
  • Bilbao Orkestra Sinfonikoa
  • Coro de Ópera de Bilbao: Director Boris Dujin
  • Director musical: Henrik Nánási*
  • Director de escena: Stefano Monti
  • Coproducción Teatro Comunale di Modena / Teatro Municipale di Piacenza

*Debuta en ABAO Bilbao Opera
**Coro de Ópera de Bilbao

MÁS INFORMACIÓN

Benjamin Franklin Pinkerton, un oficial de la Armada de Estados Unidos, inspecciona una casita en una colina cercana a Nagasaki desde la que se ve el puerto. Va a alquilársela a Goro, un servicial casamentero. Junto con la casa recibe también a tres criados y a una geisha como mujer, cuyo nombre es Cio-Cio San, pero que es conocida como Butterfly. El alquiler, según la costumbre japonesa, es por una duración de 999 años, susceptible de ser renovado todos los meses. El cónsul estadounidense, Sharpless, llega jadeante después de haber subido la colina. Pinkerton describe su filosofía del yanqui indómito que recorre el mundo en busca de experiencias y placeres. No está seguro de si sus sentimientos por la joven japonesa son realmente amor o simplemente un capricho, pero su intención es seguir adelante y celebrar la ceremonia nupcial. Sharpless le advierte de que es posible que la muchacha tenga una visión diferente del matrimonio, pero Pinkerton hace caso omiso de sus preocupaciones y le dice que algún día tendrá una verdadera esposa estadounidense. Ofrece al cónsul güisqui y propone un brindis.

Llega Butterfly con sus amigos para la ceremonia. En una conversación casual tras la presentación formal, la muchacha admite que tiene tan solo quince años y explica que su familia fue importante en otro tiempo, pero que luego perdió su posición desahogada, por lo que no le ha quedado más remedio que ganarse la vida como geisha. Llegan sus familiares y hablan sobre la celebración de un matrimonio tan desigual. Cio-Cio San enseña a Pinkerton sus exiguas posesiones y le confiesa que ha estado en la misión cristiana y que tiene la intención de convertirse a la religión de su marido. El comisionado imperial lee el contrato matrimonial y los parientes felicitan a la pareja. De repente, se oye desde lejos una voz amenazadora: es el bonzo, el tío de Butterfly, un sacerdote. Maldice a la muchacha por haber ido a la misión y por renunciar a su religión ancestral. Pinkerton les ordena a todos que se vayan e intenta consolar a Butterfly con palabras dulces. Suzuki le ayuda a ponerse el kimono nupcial antes de que la pareja se reúna en el jardín, donde se dejan llevar por la pasión.

Cuando comienza el Acto II han transcurrido tres años y Cio-Cio San está esperando el regreso de su marido a casa. Suzuki implora ayuda a los dioses, pero Butterfly le reprende por creer en los dioses japoneses en vez de en la promesa de Pinkerton de que un día regresaría. Aparece Sharpless con una carta de Pinkerton, pero antes de que pueda leerla a Butterfly, aparece Goro con el último pretendiente de la joven, el acaudalado príncipe Yamadori. Butterfly sirve amablemente té a los invitados, pero insiste en que no está disponible para contraer matrimonio: su marido estadounidense no la ha dejado y le dio palabra de que un día regresaría. Pide a Goro y Yamadori que se vayan. Sharpless intenta leer la carta de Pinkerton y sugiere a Butterfly que quizá debería reconsiderar la oferta de Yamadori. Como respuesta, ella le muestra al cónsul el hijo que ha tenido con Pinkerton. Dice que su nombre es “Pesar”, pero que cuando regrese su padre se llamará “Dicha”. Sharpless está demasiado hundido para seguir leyéndole el contenido de la carta. Se va prometiéndole que informará a Pinkerton sobre la existencia de su hijo. Un cañonazo en el puerto anuncia la llegada de un barco. Butterfly y Suzuki leen su nombre desde la terraza: es el de Pinkerton. Radiante de alegría, Butterfly se une a Suzuki para decorar la casa con flores. Cae la noche y Butterfly, Suzuki y el niño emprenden una vigilia sin apartar la vista del puerto.

Amanece y Suzuki insiste en que Butterfly intente dormir un poco. Butterfly mete al niño en la casa. Aparece Sharpless con Pinkerton y Kate, la nueva mujer de Pinkerton. Suzuki se da cuenta de quién es la mujer estadounidense y se muestra de acuerdo en ayudar a comunicar la noticia a Butterfly. A Pinkerton le invade la sensación de culpa y se retira un poco para recordar los días pasados en la casa. Cio-Cio San entra apresuradamente confiando en encontrar a Pinkerton, pero es a Kate a quien ve en su lugar. Comprendiendo la situación, se muestra de acuerdo en renunciar a su hijo, pero insiste en que sea Pinkerton quien vuelva a por él. Tras echar a todo el mundo, Butterfly saca la daga con la que su padre se había suicidado, pues prefiere morir con honor que vivir con vergüenza. Se detiene por un instante cuando entra el niño inesperadamente, pero Butterfly lo saca al jardín y ella se retira detrás de una cortina. Cuando llega Pinkerton, pronunciando su nombre, la joven se clava la daga.

Ver más
Temporada 2022-2023
18
Jun
2022
>Concierto para dos Aniversarios Bilbao Orkestra Sinfonikoa & Guggenheim Bilbao

Concierto para dos Aniversarios Bilbao Orkestra Sinfonikoa & Guggenheim Bilbao

Lugar: Guggenheim Bilbao

Coincidiendo con el centenario de la BOS el Museo Guggenheim Bilbao celebra su 25º Aniversario. En esta doble celebración, el Museo será el escenario de un gran concierto de la BOS abierto a la ciudadanía cuyo programa incluirá “Cuadros de una exposición”, la obra con la que Modest Mussorgsky rindió homenaje a su amigo Viktor Hartmann, con ocasión de la exhibición de algunas de sus obras tras su fallecimiento. La pieza representa un recorrido de cuadro en cuadro, en un estilo musical de fuerte carácter descriptivo. Compuesta originalmente para piano, la música fue “coloreada” por Maurice Ravel con una brillante orquestación. Junto a este gran clásico, en este concierto se recuperará el poema sinfónico, de lenguaje denso y poderoso, “Andrómeda”, de Augusta Holmès, compositora francesa injustamente tratada por la historia, al igual que muchas de sus colegas. Una gran oportunidad para celebrar la amistad y el diálogo entre las artes.

Patrocina:

Localización : Atrio
Punto de venta : Taquilla y Web
Duración : 60
Más información : Aforo limitado y uso responsable de mascarilla.
Se ruega puntualidad. No se podrá acceder al Atrio una vez iniciada la actividad.

Web: Guggenheim

Ver más