Conciertos

TEMPORADA BOS 7

Abono de iniciación


Palacio Euskalduna.   20:00 h.

F. Schubert: Rosamunda, obertura
F. Schubert: Selección de Lieder (Romaza para Rosamunda, Im Abendrot, An Silvia, Nacht und Träume, Die Forelle)
G. Mahler:  Sinfonía nº 4 en Sol mayor (54’)
María Espada, soprano

Michael Sanderling

FECHAS

  • 31 de enero de 2013       Palacio Euskalduna      20:00 h.
  • 01 de febrero de 2013       Palacio Euskalduna      20:00 h.

Conoce aquí todas las ventajas de ser abonado de la BOS

CUANDO LA MÚSICA CANTA

Uno de los ideales del pensamiento musical de la Ilustración era la importancia de la melodía, la aspiración a que todo en la música cantase. Estamos hablamos del siglo XVIII, por supuesto, pero a ese ideal se abrazaron bastantes compositores de generaciones posteriores para los que esa cantabilidad era el pilar principal de sus obras tanto vocales como instrumentales. Ahí estaría Schubert, autor de varios centenares de canciones (o lieder) cuyo lirismo se veía reflejado, de forma más o menos inmediata, en su música sinfónica y de cámara. En Mahler, compositor mucho menos prolífico, la idea es muy similar: cuando el lied no está presente de forma literal en sus sinfonías, lo está como referencia y base musical. No es para nada casual que el núcleo que forman la Quinta, la Sexta y la Séptima, en las que la voz no está presente, sea contemporáneo de los Rückert-Lieder y los Kindertotenlieder.
 
Puede sorprender por ello que ambos palideciesen cuando lo intentaron con otros géneros vocales. Poco o nada tenemos de la música que el joven Mahler escribió en sus tres acercamientos al mundo de la ópera, y apenas se escucha en los auditorios de hoy la que Schubert compuso para la escena. Su último intento fue la música incidental para la obra Rosamunde, Fürstin von Zyper (Rosamunda, Princesa de Chipre) de Helmina von Chézy, que obtuvo un enorme fracaso en su estreno en la Ópera de Viena en octubre de 1823. Duramente criticada la endeblez del texto de la poetisa alemana, la música del compositor sobrevivió al descalabro y ha logrado llegar a nuestros días. Lo singular es que Schubert nunca escribió una obertura expresamente para Rosamunde: el día de aquel estreno la obertura que sonó fue la de su ópera Alfonso y Estrella, entonces aún inédita, pero después decidió recuperar en su lugar la música de la obertura de El arpa mágica, un melodrama compuesto unos pocos años antes y que ya estaba en el olvido. Es ésta la que hoy conocemos como la obertura de Rosamunde, una página vigorosa y de fuertes contrastes sobre la que se extiende, según Nikolaus Harnoncourt, “un hálito de opresiva nostalgia”.
 
Otro fragmento muy conocido de Rosamunde es la romanza Der Vollmond strahlt (“Brilla la luna llena”), delicada y suavemente nocturnal. Su espíritu poético está muy próximo al lirismo crepuscular de Im Adrendrot (“En el replandor”), pieza compuesta entre 1824-25 sobre texto de Karl Lappe. Aún posterior, de 1826, es An Sylvia, en animoso modo mayor. Serena y acariciante, la melodía de Nacht und Traüme (“Noche y sueños”) contrasta finalmente con la más alegre y sonriente de Die Forelle (“La trucha”), en la que Schubert evoca los saltos de una trucha que entra y sale, una y otra vez, de un cristalino arrollo.
 
A partir del gran impulso dado por Schubert, la canción alemana no entró en crisis hasta la segunda mitad del siglo XX, con la extinción de los últimos suspiros del posromanticismo. Porque, efectivamente, parte de las raíces del lied hay que buscarlas en una idea muy romántica expresada por Johann Gottlieb Fichte en sus Addresses to the German Nation (1808): la integración de la canción popular entre las clases cultas en aras de “la creación de un pueblo nuevo que habrá sabido asimilar lo mejor de todas las tradiciones cultas anteriores”. Es con esa aspiración con la que Clemens Brentano y Achim von Armin emprendieron un gran trabajo de recopilación de cuentos, relatos, cantos y poemas recogidos de la tradición folclórica alemana, dando lugar a la colección Die Knaben Wunderhorn (“El cuerno maravilloso del muchacho”), que vio la luz entre 1805 y 1808.
 
Es probable que Mahler conociese parte de la serie en su etapa universitaria, pero fue en el otoño de 1887 cuando esa poética popular, “más naturaleza y vida que arte”, se abrió ante sus ojos como una fuente de inspiración inagotable. Las cosas cambiarían hacia 1901, pues ahí entraría en su vida la poesía de Friedrich Rückert, y con ella una visión del mundo mucho más ascética y melancólica. Pero tuvo tiempo hasta entonces para escribir quince canciones basadas en Die Knaben Wunderhorn y cuatro sinfonías que parecían trazar un camino desde la superación del recuerdo de la infancia en la Primera hasta la visión onírica de la Resurrección, del más allá de la vida, en la Cuarta. Ésta la empezó el verano de 1899 en Maiernigg, un pacífico lugar junto al lago Wörther, muy cerca de Klagenfurt. Es la más ligera, feliz y optimista de sus sinfonías, quizás también la más accesible, y por eso fue durante mucho tiempo, junto con la Primera, la más popular de todas. Pero no hay que ver en ella atisbo alguno de superficialidad. Como escribe José Luis Pérez de Arteaga, “tras las campanadas angélicas y el Adagio deísta de la Tercera sinfonía, tras, por encima de todo, ese gran recorrido comportado por dicha obra, contado con timbre ingenuo, entre chillón y recatado, dulzón y trascendente, la visión de la vida celeste a los ojos de un alma infantil resulta una consecuencia lógica e inevitable en el universo de Gustav Mahler”. 
 
En el primer movimiento, Bedächtig (“Moderado”), el compositor parece dirigir su mirada a los tiempos de los clásicos vieneses: luminosos y afables, con un fondo irónico y jovial, sus dos temas se desarrollan en base a las convenciones de la forma sonata. Sobre un solo de violín afinado un tono más alto de lo normal, tal si fuera el Fiedel de un diablo medieval, el segundo, In gemächlicher Bewegung. Ohne Hast (“Tempo moderado. Sin prisa”), es un Scherzo que pone música a una danza de la muerte. Es después de esta atmósfera sarcástica y macabra cuando Mahler se entrega en el movimiento lento (Ruhevoll: “Tranquilo”), uno de los pocos en los que hizo empleo de la variación, a un lirismo triste y nostálgico que, sin perder nunca la tersura, crece lentamente en intensidad hacia un grado de paroxismo absolutamente cautivador y de veras absorbente. Luego de este momento de éxtasis, la voz femenina se eleva para recrear la imagen del cielo a través del sueño de un niño. Evanescente, etérea y sumamente placentera, con una ligera y sutilísima orquestación, la música (de 1892) se basa en un texto de Die Knaben Wunderhorn: Wir geniessen die himmlische Freuden (“Disfrutamos de los placeres celestiales”). Y en esa gozosa, onírica y lumínica visión del paraíso, plagado de vino, de frutas, de legumbres y de finas hierbas, Mahler entona un canto a la música del más allá: “No hay música en la Tierra comparable a la nuestra”.
 
Pese a la popularidad que alcanzaría enseguida, la sinfonía fue acogida con frialdad en su estreno, que tuvo lugar en Múnich en noviembre de 1901 con dirección del propio compositor y la voz de la soprano Margarethe Michalek. Habituado a despertar opiniones fuertemente enfrentadas, la indiferencia con que el público recibió esta música sorprendió a Mahler, y a punto estuvo, por ello, de revisarla a fondo. Pero sólo unas semanas después, en Viena, las cosas volvieron a la normalidad. Así lo recordaba Bruno Walter: “la Viena de la época era famosa por su actitud belicosa y su sectarismo encarnizado. El carácter tormentoso de Mahler era el idóneo para desencadenar tempestades. Si mi memoria no me falla, cuando se estrenó [en Viena] su Cuarta sinfonía algunos miembros del público llegaron a las manos en el recinto mismo de la Musikvereinsaal”. Hoy día nadie se atrevería a discutirla: en el corpus sinfónico de Mahler, la Cuarta emerge como un último rayo de luz antes de la llegada de las sombras.
 
Asier Vallejo Ugarte
 
 
 
 
 
María Espada, soprano
 
Nacida en Mérida, María Espada estudió canto con Mariana You Chi y con Alfredo Kraus, entre otros.
 
Se ha presentado en salas como Konzerthaus de Viena, Philharmonie de Berlín, Théâtre des Champs Élysées de París, Concertgebow de Amsterdam, Palais des Beaux Arts de Bruselas, Santa Cecilia de Roma, Vredenburg de Utrech y las más importantes casas de ópera y auditorios españoles, como el Teatro Real de Madrid o el Liceo de Barcelona.
 
Ha cantado con directores como Mariss Jansons, Jesús López Cobos, Aldo Ceccato, Josep Pons, Antoni Ros Marbà, Juanjo Mena, Frans Brüggen, Andrea Marcon, Howard Griffiths, Carlos Kalmar, Ernest Martínez Izquierdo, Tamás Vásáry, Alberto Zedda, Diego Fasolis, Jordi Casas, Salvador Mas, Fabio Biondi, Adrian Leaper, Fabio Bonizzoni, Christophe Coin, Emil Simon, etc.
 
María Espada ha colaborado con grupos y orquestas como la Royal Concertgebouw Orchestra, Venice Baroque Orchester, Orchestra of the 18th century, L’Orfeo Barockorchester, Il Giardino Armonico, I Barocchisti, Netherlands Radio Chamber Philharmonic, Al Ayre español, La Risonanza y la mayoría de las principales orquestas sinfónicas españolas.
 
Sus intervenciones en el ámbito de la música de cámara le han llevado a interpretar obras desde el barroco hasta el siglo XX, tanto en recitales con piano como con pequeñas formaciones camerísticas.
 
Ha grabado para sellos discográficos como Harmonia Mundi, Glossa, Challenge o Naxos, entre otros.
 
 
 
Michael Sanderling, director
 
Michael Sanderling, nacido y formado musicalmente en Berlín, es uno de los jóvenes directores más destacados. Su debut con la Orquesta Filarmónica de Dresde en 2005 marcó el inicio de una intensa relación artística, que culminó en su nombramiento como director principal de esta orquesta en la temporada 2011-2012.
 
Ha colaborado, entre otras, con las orquestas Filarmónica de Munich, Tonhalle de Zurich, Staatskapelle Dresde, Konzerthausorchester de Belín, Sinfónica de la Radio de Stuttgart, Filarmónica de Holanda. En las próximas temporadas debutará con la Orquesta Gewandhaus de Leipzig, la Orquesta WDR de Colonia, la Sinfónica de Bamberg, la Sinfónica Nacional de Taiwan y la Orquesta Philharmonia de Londres.
 
De 206 a 2010 fue director artístico y principal de la Kammerakademie Potsdam, con la que realizó giras internacionales y numerosas grabaciones, como las sinfónicas de cámara de Shostakovich para Sony classical.
 
Michael Sanderling inició su formación musical con el violonchelo. Tras varios éxitos en concursos (ARD en Munich, Bach de Leipzig y maría Canals de Barcelona) Ha sido solista de violonchelo de la Orquesta del Gewandhaus de Leipzig y de la Sinfónica de la Radio de Berlín. Ha actuado como solista, entre otras, con la Sinfónica de la Radio de Baviera, Orchestre de París y Sinfónica de Boston.

 

Temporada 2012-2013 de la BOS. Guía de audición
María Espada canta Schubert y Mahler
Séptimo concierto de Temporada (31 de enero y 1 de febrero de 2013)
Comenzamos nuestro séptimo programa de la temporada 2012-2013 con la interpretación la Obertura de “Die Zauberharfe (Rosamunda)” D. 644 de Franz Schubert. Interpretamos por primera vez esta obra el 17 de noviembre de 1928, en la Sociedad Filarmónica, bajo la dirección del Maestro Pablo Sorozabal en conmemoración del centenario del fallecimiento del compositor. Desde entonces la hemos podido escuchar en otras 14 ocasiones, siendo la última los días 15 y 16 de enero de 2004, en el Palacio Euskalduna bajo la dirección del Maestro Jan Lathan König. Emplearemos para su interpretación el set preparado por la editorial Breitkopf&Härtel (http://www.breitkopf.com)
A continuación, y por primera vez en nuestra historia, interpretaremos una selección de lieder de Franz Schubert en sus versiones para soprano y orquesta. En primer lugar escucharemos la romanza Der Vollmond strahlt D. 797 nº 3b de Rosamunda para la que emplearemos el material preparado por la editorial Breitkopf&Härtel (http://www.breitkopf.com). A la misma editorial corresponden los materiales de las orquestaciones de Max Reger para los lieder Im Abrendrot (O, wie schön ist die Welt) D. 799 y Nacht und Träume Op. 43 nº 2 D. 827. Contamos con el material para la anónima orquestación de An Silvia D. 891 gracias a la ayuda del archivo de la National Symphony Orchestra de Washington D.C. y en particular de Marcia Farabee, su jefa de archivo, quien nos lo ha proporcionado amablemente. Finalmente, el material de la orquestación de Benjamin Britten de Die Forelle D. 550 pertenece a la editorial Boosey&Hawkes (http://www.boosey.com)
En la segunda parte del concierto podremos escuchar la Sinfonía nº 4 en Sol Mayor de Gustav Mahler. Hemos interpretado esta obra en 5 ocasiones. La primera vez el 25 de enero de 1975, en el Teatro Buenos Aires, con la soprano María Orán y bajo la dirección del Maestro Pedro Pirfano, y la última los días el 15 y 16 de noviembre de 2007, en el Palacio Euskalduna con la participación de la soprano L. Alonso y bajo la dirección del Maestro Carlos Kalmar. Emplearemos para su interpretación la edición crítica preparada por Erwin Ratz para la de la editorial Universal Edition de Viena, Austria (http://www.universaledition.com).
A continuación les recomendamos una serie de grabaciones comerciales de las obras de nuestro programa. Todas ellas pueden adquirirse en la Fnac o escucharse a través de internet siguiendo los enlaces señalados:
 
F. Schubert: Die Zauberharfe (Rosamenude), Obertura D. 644
 George Szell – Cleveland Orchestra
Release Date: 08/09/1994
Sony
 
F. Schubert: Selección de lieder
Anne Sofie von Otter / Claudio Abbado / Chamber Orchestra of Europe
Release Date: 14/09/2004
DG
 
G. Mahler: Sinfonía nº 4 en Sol Mayor
Margaret Price / Jascha Horenstein / London Philharmonic Orchestra
Release Date: 29/06/2010
EMI Classics
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I

AUGUSTA HOLMÈS (1847-1903)

Andromède, Poema sinfónico*

CÉSAR FRANCK (1822-1890)

Variaciones sinfónicas para piano y Orquesta.

Joaquín Achúcarro, piano

II

MODEST MUSSORGSKY (1839-1881) / MAURICE RAVEL (1875-1937)

Cuadros de una exposición.

I. Promenade – Gnomus
II. Promenade – El castillo medieval
III. Promenade – Tullerias
IV. Promenade – Bydlo
V. Baile de los polluelos dentro del cascarón
VI. Samuel Goldenberg y Schmuyle
VII. El mercado
VIII. Catacumbas (Sepulcrum Romanum)
IX. La cabaña sobre patas de gallina (o la choza de Baba-Yaga)
X. La gran puerta de Kiev

Información y entradas
Temporada 2021-2022
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Representaciones

  • Sábado 21 de Mayo de 2022 19:00h
  • Martes 24 de Mayo de 2022 19:30h
  • Viernes 27 de Mayo de 2022 19:30h
  • Sábado 28 de Mayo de 2022 19:00h (*OB)
  • Lunes 30 de Mayo de 2022 19:30h

*OB: Opera Berri

Patrocina:

FICHA

  • Cio-Cio San: Maria Agresta*
  • Cio-Cio San BERRI: Carmen Solís
  • Pinkerton: Sergio Escobar
  • Pinkerton BERRI: Javier Tomé
  • Suzuki: Carmen Artaza*
  • Sharpless: Damián del Castillo
  • Goro: Jorge Rodríguez-Norton
  • Kate Pinkerton: Marta Ubieta
  • Yamadori y Comisario: Jose Manuel Día
  • Tío Bonzo: Fernando Latorre
  • Oficial del registro: Javier Campo**
  • Yakuside: Gexan Etxabe
  • La madre de Cio-Cio San: Eider Torrijos**
  • La tía de Cio-Cio San: Leyre Mesa**
  • La prima de Cio-Cio San Olga Revuelta**
  • Bilbao Orkestra Sinfonikoa
  • Coro de Ópera de Bilbao: Director Boris Dujin
  • Director musical: Henrik Nánási*
  • Director de escena: Stefano Monti
  • Coproducción Teatro Comunale di Modena / Teatro Municipale di Piacenza

*Debuta en ABAO Bilbao Opera
**Coro de Ópera de Bilbao

MÁS INFORMACIÓN

Benjamin Franklin Pinkerton, un oficial de la Armada de Estados Unidos, inspecciona una casita en una colina cercana a Nagasaki desde la que se ve el puerto. Va a alquilársela a Goro, un servicial casamentero. Junto con la casa recibe también a tres criados y a una geisha como mujer, cuyo nombre es Cio-Cio San, pero que es conocida como Butterfly. El alquiler, según la costumbre japonesa, es por una duración de 999 años, susceptible de ser renovado todos los meses. El cónsul estadounidense, Sharpless, llega jadeante después de haber subido la colina. Pinkerton describe su filosofía del yanqui indómito que recorre el mundo en busca de experiencias y placeres. No está seguro de si sus sentimientos por la joven japonesa son realmente amor o simplemente un capricho, pero su intención es seguir adelante y celebrar la ceremonia nupcial. Sharpless le advierte de que es posible que la muchacha tenga una visión diferente del matrimonio, pero Pinkerton hace caso omiso de sus preocupaciones y le dice que algún día tendrá una verdadera esposa estadounidense. Ofrece al cónsul güisqui y propone un brindis.

Llega Butterfly con sus amigos para la ceremonia. En una conversación casual tras la presentación formal, la muchacha admite que tiene tan solo quince años y explica que su familia fue importante en otro tiempo, pero que luego perdió su posición desahogada, por lo que no le ha quedado más remedio que ganarse la vida como geisha. Llegan sus familiares y hablan sobre la celebración de un matrimonio tan desigual. Cio-Cio San enseña a Pinkerton sus exiguas posesiones y le confiesa que ha estado en la misión cristiana y que tiene la intención de convertirse a la religión de su marido. El comisionado imperial lee el contrato matrimonial y los parientes felicitan a la pareja. De repente, se oye desde lejos una voz amenazadora: es el bonzo, el tío de Butterfly, un sacerdote. Maldice a la muchacha por haber ido a la misión y por renunciar a su religión ancestral. Pinkerton les ordena a todos que se vayan e intenta consolar a Butterfly con palabras dulces. Suzuki le ayuda a ponerse el kimono nupcial antes de que la pareja se reúna en el jardín, donde se dejan llevar por la pasión.

Cuando comienza el Acto II han transcurrido tres años y Cio-Cio San está esperando el regreso de su marido a casa. Suzuki implora ayuda a los dioses, pero Butterfly le reprende por creer en los dioses japoneses en vez de en la promesa de Pinkerton de que un día regresaría. Aparece Sharpless con una carta de Pinkerton, pero antes de que pueda leerla a Butterfly, aparece Goro con el último pretendiente de la joven, el acaudalado príncipe Yamadori. Butterfly sirve amablemente té a los invitados, pero insiste en que no está disponible para contraer matrimonio: su marido estadounidense no la ha dejado y le dio palabra de que un día regresaría. Pide a Goro y Yamadori que se vayan. Sharpless intenta leer la carta de Pinkerton y sugiere a Butterfly que quizá debería reconsiderar la oferta de Yamadori. Como respuesta, ella le muestra al cónsul el hijo que ha tenido con Pinkerton. Dice que su nombre es “Pesar”, pero que cuando regrese su padre se llamará “Dicha”. Sharpless está demasiado hundido para seguir leyéndole el contenido de la carta. Se va prometiéndole que informará a Pinkerton sobre la existencia de su hijo. Un cañonazo en el puerto anuncia la llegada de un barco. Butterfly y Suzuki leen su nombre desde la terraza: es el de Pinkerton. Radiante de alegría, Butterfly se une a Suzuki para decorar la casa con flores. Cae la noche y Butterfly, Suzuki y el niño emprenden una vigilia sin apartar la vista del puerto.

Amanece y Suzuki insiste en que Butterfly intente dormir un poco. Butterfly mete al niño en la casa. Aparece Sharpless con Pinkerton y Kate, la nueva mujer de Pinkerton. Suzuki se da cuenta de quién es la mujer estadounidense y se muestra de acuerdo en ayudar a comunicar la noticia a Butterfly. A Pinkerton le invade la sensación de culpa y se retira un poco para recordar los días pasados en la casa. Cio-Cio San entra apresuradamente confiando en encontrar a Pinkerton, pero es a Kate a quien ve en su lugar. Comprendiendo la situación, se muestra de acuerdo en renunciar a su hijo, pero insiste en que sea Pinkerton quien vuelva a por él. Tras echar a todo el mundo, Butterfly saca la daga con la que su padre se había suicidado, pues prefiere morir con honor que vivir con vergüenza. Se detiene por un instante cuando entra el niño inesperadamente, pero Butterfly lo saca al jardín y ella se retira detrás de una cortina. Cuando llega Pinkerton, pronunciando su nombre, la joven se clava la daga.

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Temporada 2022-2023
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2022
>Concierto para dos Aniversarios Bilbao Orkestra Sinfonikoa & Guggenheim Bilbao

Concierto para dos Aniversarios Bilbao Orkestra Sinfonikoa & Guggenheim Bilbao

Lugar: Guggenheim Bilbao

Coincidiendo con el centenario de la BOS el Museo Guggenheim Bilbao celebra su 25º Aniversario. En esta doble celebración, el Museo será el escenario de un gran concierto de la BOS abierto a la ciudadanía cuyo programa incluirá “Cuadros de una exposición”, la obra con la que Modest Mussorgsky rindió homenaje a su amigo Viktor Hartmann, con ocasión de la exhibición de algunas de sus obras tras su fallecimiento. La pieza representa un recorrido de cuadro en cuadro, en un estilo musical de fuerte carácter descriptivo. Compuesta originalmente para piano, la música fue “coloreada” por Maurice Ravel con una brillante orquestación. Junto a este gran clásico, en este concierto se recuperará el poema sinfónico, de lenguaje denso y poderoso, “Andrómeda”, de Augusta Holmès, compositora francesa injustamente tratada por la historia, al igual que muchas de sus colegas. Una gran oportunidad para celebrar la amistad y el diálogo entre las artes.

Patrocina:

Localización : Atrio
Punto de venta : Taquilla y Web
Duración : 60
Más información : Aforo limitado y uso responsable de mascarilla.
Se ruega puntualidad. No se podrá acceder al Atrio una vez iniciada la actividad.

Web: Guggenheim

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