Conciertos

TEMPORADA BOS 8

Sinfónica de Euskadi. La Mer


Palacio Euskalduna.   20:00 h.

ORQUESTA SINFONICA DE EUSKADI

J. Sibelius: En Saga, op. 9
S. Prokofiev: Concierto para piano y orquesta nº 5
J. Sibelius: El cisne de Tuonela,  op. 22 nº 2
C. Debussy: La mer

Miguel Ituarte, pianoa/piano
Pietari Inkinen, zuzendaria/director

FECHAS

  • 14 de enero de 2010       Palacio Euskalduna      20:00 h.
  • 15 de enero de 2010       Palacio Euskalduna      20:00 h.

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HACIA LA MODERNIDAD

Vistos con la perspectiva que da el paso del tiempo, los ataques que la música de Jean Sibelius recibió durante buena parte del siglo XX por su supuesto conservadurismo –cuando no antimodernismo- parecen del todo fuera de lugar. En su exilio británico-norteamericano, el filósofo alemán Theodor Adorno, abrumado por la masiva presencia de las obras del finlandés en las radios, las salas de conciertos y la literatura, escribía en su Glosa sobre Sibelius (1938) que el éxito del finlandés era “un síntoma de perturbación en la conciencia musical”. Claro está que los detractores fueron muchos y muy relevantes (Neville Cardus, Benjamin Britten, Virgil Thomson, Nadia Boulanger), pero ninguno como Adorno, seguramente demasiado esquinado en el pensamiento musical de la Segunda Escuela de Viena. Adorno no sólo consideraba a Sibelius un músico de otro tiempo (“se ha quedado rezagado respecto al nivel medio de su época”), sino que se ensañaba de forma muy despectiva con obras como la Cuarta y la Quinta sinfonía (“de aspecto mísero y beocio”), el Vals Triste (“una inofensiva obra de salón”), Las oceánidas o El cisne de Tuonela (“números de relleno”, “breves músicas programáticas de vaga fisonomía”). Así y todo, ahora parece obvio que, sin hacer uso de un lenguaje revolucionario, Sibelius estaba dirigiendo su dedo hacia el futuro. Lo hacía en el sentido de la orquestación, en la revitalización de la tradición sinfónica decimonónica, en su diatonismo (Tercera sinfonía), en su calma espiritual y, desde luego, en la oscura coloración con que su música hablaba de la naturaleza yerma, brumosa, frondosa y sombría de los países nórdicos. Pero además de naturaleza, en la música de Sibelius hay mucha literatura, sobre todo la emanada del Kalevala, la epopeya nacional finesa. Varios poemas sinfónicos se inspiran en ella o en su mitología: Kullervo, Tiera, Luonnotar, La hija de Pohjola y Tapiola. También los cuatro que forman Lemmikäinen, op. 22 (1896): Lemminkäinen y las doncellas de la isla, Lemminkäinen en Tuonela, El Cisne de Tuonela, y El retorno de Lemminkäinen. En el tercero de ellos, El Cisne de Tuonela (una de esas páginas denostadas por Adorno en su Glosa), Sibelius no cuenta una historia, sino que recrea una escena: el sereno canto de un cisne (evocado por el corno inglés) sobre las aguas de Tuonela, el reino de los muertos, el Hades nórdico.

En En Saga (1892, revisada en 1902) parece también clara la invocación de un ambiente legendario, inspirado tal vez en el Edda islandés o en el propio Kalevala. El título del poema, en sueco, podría traducirse como Una historia, tal vez como Un cuento. En su madurez, el autor declaró lo siguiente: “En Saga es en el aspecto psicológico una de mis obras más profundas. Casi podría decir que toda mi juventud está en ella. Es la expresión de un estado de ánimo. Mientras la escribía, recordé varias experiencias dolorosas. En ninguna otra obra he revelado tanto de mí mismo como en En Saga”. Es también, aun a pesar de haber sido escrita en parte en Viena, una obra muy finlandesa (“nunca fui más finlandés que cuando vivía en Viena, en Italia y en París”). La partitura, compuesta a petición de Robert Kajanus, no tuvo en su primera versión una gran acogida: se habló de falta de programa, de una musicalidad caprichosa, de una duración excesiva. Así, la revisión a la que Sibelius sometió la página se fundamentó sobre todo en la supresión de sus extremos más violentos, contrastantes y feroces, para irritación de su esposa Aino, quien años después lamentaría que la música de En Saga acabó siendo demasiado “civilizada”. Lo cierto es que ya desde los primeros compases la cuerda anuncia el oscuro tono lúgubre que va a impregnar todo el poema, dentro del cual el primer tema de la madera surge como una presencia disonante, espectral, casi fantasmagórica. Hay después un aumento de intensidad que lleva a un Allegro dominado en sus temas principales (que oscilan entre el nerviosismo y la solemnidad) por la cuerda y el metal: la música se mueve ahora hacia un clímax terrible, un auténtico grito de abatimiento. Luego el ambiente se destensa a través del lirismo de las maderas, aun cuando los motivos siguen siendo los mismos, pero en el momento en que la calma parece definitiva, el canto del oboe hace despertar este volcán en erupción que despliega todo su fuego en un exaltado e intensísimo Allegro molto, que vuelve a llevar la música al límite para tener desenlace en un sereno y pacificador epílogo.

Naturalmente, En Saga y El Cisne de Tuonela son dos obras muy tempranas que no reflejan de un modo claro la modernidad de Sibelius, pero sí acaso el camino hacia ella. Una modernidad, por otro lado, muy distinta a la que en ese mismo momento empezaba a desarrollar Claude Debussy; tan disímiles eran que Adorno puso en su Glosa la música del francés como modelo de música en la que se representaban de verdad los ambientes naturales en oposición al “aleatorio colorido orquestal” de la de Sibelius. Debussy respiraba en el universo del color, en el espacio de la luz, en un mundo de climas, de texturas, de atmósferas, de sentimientos fugaces. Su impresionismo aparecía como la antítesis de la pasión romántica, con unos timbres muy finos, sensuales y evocadores, y unas armonías que hablan de mundos insondables contemplados por lejanos ecos wagnerianos. Así, Debussy se erige como uno de los compositores más influyentes del siglo XX, a pesar de que gran parte de su obra es más bien desconocida entre el gran público. Desde luego, no es el caso del tríptico sinfónico La Mer (El Mar), un grupo de tres esbozos sinfónicos estimulados por su profundo amor por este elemento de la naturaleza infinito e inabarcable. La degradación de la imagen del compositor por su agitada vida sentimental pudo ser una de las causas que hicieron que la reacción de la crítica tras el estreno (octubre de 1905) fuese un tanto hostil, aunque no seguramente la única. La Mer no era la página radical que muchos esperaban en Debussy: se le reprochó haber girado hacia un lenguaje terrenal, incluso haber hecho un tratamiento de la armonía excesivamente genérico o común. No obstante, la obra se ve expuesta a un sentido del color verdaderamente fascinante y sus tres movimientos abundan en sonoridades de indudable belleza, ya sea en la salida de sol sugerida en Del alba al mediodía en el mar, en el inquieto oleaje imaginado en Juego de olas o en el más agitado, aunque por momentos espiritual, Diálogo entre el viento y el mar.

Las polémicas que rodearon a Sergéi Prokófiev fueron obviamente de otro tipo. Considerado desde muy pronto un compositor contrario a los intereses del nacionalismo musical ruso, se trasladó a Europa tras la Revolución de 1917, y fue allí donde escribió (además de una serie de sinfonías, entre ellas la Clásica, sus óperas El amor de las tres naranjas y El ángel de fuego, y una serie de ballets para el empresario Sergei Diaguilev en París) sus tres últimos conciertos para piano y orquesta. En su vuelta a la Unión Soviética (1934) se encontró con que el realismo socialista promovido por el progresismo comunista condenaba el “formalismo” patente en las piezas salidas a la luz en su etapa europea, como muestra de un arte decadente, contaminado y contrario a la revolución. Hasta qué punto eso comprometió al compositor y terminó sometiendo su música a un tono más conservador es algo que todavía se discute. Lo que sí parece claro es que el uso de la melodía, algo suavizado a lo largo de su trayectoria europea, se acentuó en su etapa soviética. En ese sentido, es posible que su Quinto concierto para piano, estrenado en Berlín en 1932 con el propio autor al piano y con la dirección nada menos que de Wilhelm Furtwängler, sea una de sus últimas obras en las que la música aparece despegada de todo convencionalismo. No por nada sus cinco movimientos responden a un esquema en absoluto tradicional dentro de la obra concertante para piano y orquesta: el primero (Allegro con brio) denota en su mordaz primitivismo una cierta adolescencia intelectual, mientras que el segundo (Moderato ben accentuato) se abre al piano con unos glissandi que anuncian un humor desenfadado y sumamente cautivador. El tercero (Moderato ben accentuato) es como un impulso de frenético sarcasmo; nada en él hace presagiar la balsámica placidez del cuarto (Larghetto), el más largo de los cinco, también el de mayor vuelo lírico aun considerando su enérgica y un tanto tétrica sección central. Así, todo está preparado para el febril e implacable crescendo direccional del movimiento final (Vivo), en cuyos últimos compases parece estallar toda una tradición en vías de negación de sí misma.

Asier Vallejo Ugarte

Por primera vez en su ya larga coexistencia, las dos formaciones sinfónicas vascas intercambian sus escenarios y sus públicos. La OSE visita la temporada de la BOS con un programa que combina bien los brumosos sonidos nórdicos de Sibelius con la extrema delicadeza de Debussy en su retrato del mar. El programa nos permitirá disfrutar también de uno de nuestros mejores solistas, el pianista Miguel Ituarte.

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Lugar: Palacio Euskalduna

Giancarlo Guerrero, director
Joaquín Achúcarro, piano


I

AUGUSTA HOLMÈS (1847-1903)

Andromède, Poema sinfónico*

CÉSAR FRANCK (1822-1890)

Variaciones sinfónicas para piano y Orquesta.

Joaquín Achúcarro, piano

II

MODEST MUSSORGSKY (1839-1881) / MAURICE RAVEL (1875-1937)

Cuadros de una exposición.

I. Promenade – Gnomus
II. Promenade – El castillo medieval
III. Promenade – Tullerias
IV. Promenade – Bydlo
V. Baile de los polluelos dentro del cascarón
VI. Samuel Goldenberg y Schmuyle
VII. El mercado
VIII. Catacumbas (Sepulcrum Romanum)
IX. La cabaña sobre patas de gallina (o la choza de Baba-Yaga)
X. La gran puerta de Kiev

Información y entradas
Temporada 2021-2022
21 - 24 - 27 - 28 - 30
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>Madama Butterfly

Madama Butterfly

Lugar: Palacio Euskalduna

Giacomo Puccini

Representaciones

  • Sábado 21 de Mayo de 2022 19:00h
  • Martes 24 de Mayo de 2022 19:30h
  • Viernes 27 de Mayo de 2022 19:30h
  • Sábado 28 de Mayo de 2022 19:00h (*OB)
  • Lunes 30 de Mayo de 2022 19:30h

*OB: Opera Berri

Patrocina:

FICHA

  • Cio-Cio San: Maria Agresta*
  • Cio-Cio San BERRI: Carmen Solís
  • Pinkerton: Sergio Escobar
  • Pinkerton BERRI: Javier Tomé
  • Suzuki: Carmen Artaza*
  • Sharpless: Damián del Castillo
  • Goro: Jorge Rodríguez-Norton
  • Kate Pinkerton: Marta Ubieta
  • Yamadori y Comisario: Jose Manuel Día
  • Tío Bonzo: Fernando Latorre
  • Oficial del registro: Javier Campo**
  • Yakuside: Gexan Etxabe
  • La madre de Cio-Cio San: Eider Torrijos**
  • La tía de Cio-Cio San: Leyre Mesa**
  • La prima de Cio-Cio San Olga Revuelta**
  • Bilbao Orkestra Sinfonikoa
  • Coro de Ópera de Bilbao: Director Boris Dujin
  • Director musical: Henrik Nánási*
  • Director de escena: Stefano Monti
  • Coproducción Teatro Comunale di Modena / Teatro Municipale di Piacenza

*Debuta en ABAO Bilbao Opera
**Coro de Ópera de Bilbao

MÁS INFORMACIÓN

Benjamin Franklin Pinkerton, un oficial de la Armada de Estados Unidos, inspecciona una casita en una colina cercana a Nagasaki desde la que se ve el puerto. Va a alquilársela a Goro, un servicial casamentero. Junto con la casa recibe también a tres criados y a una geisha como mujer, cuyo nombre es Cio-Cio San, pero que es conocida como Butterfly. El alquiler, según la costumbre japonesa, es por una duración de 999 años, susceptible de ser renovado todos los meses. El cónsul estadounidense, Sharpless, llega jadeante después de haber subido la colina. Pinkerton describe su filosofía del yanqui indómito que recorre el mundo en busca de experiencias y placeres. No está seguro de si sus sentimientos por la joven japonesa son realmente amor o simplemente un capricho, pero su intención es seguir adelante y celebrar la ceremonia nupcial. Sharpless le advierte de que es posible que la muchacha tenga una visión diferente del matrimonio, pero Pinkerton hace caso omiso de sus preocupaciones y le dice que algún día tendrá una verdadera esposa estadounidense. Ofrece al cónsul güisqui y propone un brindis.

Llega Butterfly con sus amigos para la ceremonia. En una conversación casual tras la presentación formal, la muchacha admite que tiene tan solo quince años y explica que su familia fue importante en otro tiempo, pero que luego perdió su posición desahogada, por lo que no le ha quedado más remedio que ganarse la vida como geisha. Llegan sus familiares y hablan sobre la celebración de un matrimonio tan desigual. Cio-Cio San enseña a Pinkerton sus exiguas posesiones y le confiesa que ha estado en la misión cristiana y que tiene la intención de convertirse a la religión de su marido. El comisionado imperial lee el contrato matrimonial y los parientes felicitan a la pareja. De repente, se oye desde lejos una voz amenazadora: es el bonzo, el tío de Butterfly, un sacerdote. Maldice a la muchacha por haber ido a la misión y por renunciar a su religión ancestral. Pinkerton les ordena a todos que se vayan e intenta consolar a Butterfly con palabras dulces. Suzuki le ayuda a ponerse el kimono nupcial antes de que la pareja se reúna en el jardín, donde se dejan llevar por la pasión.

Cuando comienza el Acto II han transcurrido tres años y Cio-Cio San está esperando el regreso de su marido a casa. Suzuki implora ayuda a los dioses, pero Butterfly le reprende por creer en los dioses japoneses en vez de en la promesa de Pinkerton de que un día regresaría. Aparece Sharpless con una carta de Pinkerton, pero antes de que pueda leerla a Butterfly, aparece Goro con el último pretendiente de la joven, el acaudalado príncipe Yamadori. Butterfly sirve amablemente té a los invitados, pero insiste en que no está disponible para contraer matrimonio: su marido estadounidense no la ha dejado y le dio palabra de que un día regresaría. Pide a Goro y Yamadori que se vayan. Sharpless intenta leer la carta de Pinkerton y sugiere a Butterfly que quizá debería reconsiderar la oferta de Yamadori. Como respuesta, ella le muestra al cónsul el hijo que ha tenido con Pinkerton. Dice que su nombre es “Pesar”, pero que cuando regrese su padre se llamará “Dicha”. Sharpless está demasiado hundido para seguir leyéndole el contenido de la carta. Se va prometiéndole que informará a Pinkerton sobre la existencia de su hijo. Un cañonazo en el puerto anuncia la llegada de un barco. Butterfly y Suzuki leen su nombre desde la terraza: es el de Pinkerton. Radiante de alegría, Butterfly se une a Suzuki para decorar la casa con flores. Cae la noche y Butterfly, Suzuki y el niño emprenden una vigilia sin apartar la vista del puerto.

Amanece y Suzuki insiste en que Butterfly intente dormir un poco. Butterfly mete al niño en la casa. Aparece Sharpless con Pinkerton y Kate, la nueva mujer de Pinkerton. Suzuki se da cuenta de quién es la mujer estadounidense y se muestra de acuerdo en ayudar a comunicar la noticia a Butterfly. A Pinkerton le invade la sensación de culpa y se retira un poco para recordar los días pasados en la casa. Cio-Cio San entra apresuradamente confiando en encontrar a Pinkerton, pero es a Kate a quien ve en su lugar. Comprendiendo la situación, se muestra de acuerdo en renunciar a su hijo, pero insiste en que sea Pinkerton quien vuelva a por él. Tras echar a todo el mundo, Butterfly saca la daga con la que su padre se había suicidado, pues prefiere morir con honor que vivir con vergüenza. Se detiene por un instante cuando entra el niño inesperadamente, pero Butterfly lo saca al jardín y ella se retira detrás de una cortina. Cuando llega Pinkerton, pronunciando su nombre, la joven se clava la daga.

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Temporada 2022-2023
18
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2022
>Concierto para dos Aniversarios Bilbao Orkestra Sinfonikoa & Guggenheim Bilbao

Concierto para dos Aniversarios Bilbao Orkestra Sinfonikoa & Guggenheim Bilbao

Lugar: Guggenheim Bilbao

Coincidiendo con el centenario de la BOS el Museo Guggenheim Bilbao celebra su 25º Aniversario. En esta doble celebración, el Museo será el escenario de un gran concierto de la BOS abierto a la ciudadanía cuyo programa incluirá “Cuadros de una exposición”, la obra con la que Modest Mussorgsky rindió homenaje a su amigo Viktor Hartmann, con ocasión de la exhibición de algunas de sus obras tras su fallecimiento. La pieza representa un recorrido de cuadro en cuadro, en un estilo musical de fuerte carácter descriptivo. Compuesta originalmente para piano, la música fue “coloreada” por Maurice Ravel con una brillante orquestación. Junto a este gran clásico, en este concierto se recuperará el poema sinfónico, de lenguaje denso y poderoso, “Andrómeda”, de Augusta Holmès, compositora francesa injustamente tratada por la historia, al igual que muchas de sus colegas. Una gran oportunidad para celebrar la amistad y el diálogo entre las artes.

Patrocina:

Localización : Atrio
Punto de venta : Taquilla y Web
Duración : 60
Más información : Aforo limitado y uso responsable de mascarilla.
Se ruega puntualidad. No se podrá acceder al Atrio una vez iniciada la actividad.

Web: Guggenheim

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